Pacos

Paco Sande

A Idoia.

Friol, (Lugo) España, es un lugar perdido en La Terra Cha lucense, alegado de cualquier ruta o cualquier carretera nacional que vaya a alguna parte, si se quiere dar indicaciones de cómo llegar a Friol no sirve decir: vete por tal o cual carretera y allí está, no, Friol no está en ninguna carretera importante. Si se va por la carretera de Lugo a Orense, hay que torcer a la derecha un poco antes de Guntin o en Guntin mismo. Si se va por la autovía de Lugo a La Coruña, hay que torcer a la izquierda al llegar a Parga. Y si se quiere ir derecho desde Lugo, entonces se toma la antigua nacional seis en dirección a La Coruña y justo a la salida de Lugo se tuerce a la izquierda.
Friol es un pequeño pueblo de verdes y placenteros prados donde el tiempo perece haberse detenido, sus gentes dedicadas mayoritariamente a la agricultura y a la cría de ganado no suelen ir al ritmo del reloj, si no a la hora que marca el sol, en Friol todavía se puede cruzar la carretera sin que haya un paso de cebra y sin tener que correr ni jugarte la vida al cruzar, aquí todavía se tienen problemas para conseguir la banda ancha para Internet y para obtener cobertura en el móvil tienes que buscar el punto donde tengas mejor recepción.
Friol para nosotros los gallegos que nacimos aquí o en aldeas como esta, es una aldea más de Galicia, para alguien que haya nacido en una gran ciudad como Madrid, Barcelona, Londres o Nueva York, esto es el paraíso.
Aquí nació hace 23 años la niña Idoia Rodríguez Buján.
Shindand, puerta de entrada a Herat, Afganistán, un lugar inhóspito y árido, un lugar que parece mas bien quitado del planeta de Luke Skaywalker, -el de la película, la guerra de las galaxias- que un lugar en la tierra. Allí el Internet casi no existe y preguntar si hay cobertura para el móvil es ir de coña, allí también se pude cruzar la carretera sin que te atropelle algún as del volante, pero puedes morir despanzurrado si llegas a pisar una mina o si te cae encima un chupinazo de la guerrilla taliban.
Allí murió la soldado Idoia Rodríguez Buján.
Friol y Shindand dos lugares, ni tan iguales ni tan diferentes.
Idoia había sido enviada allí junto con su brigada la Brilat por el Gobierno Español que acudió junto con otros 36 países a la llamada de las Naciones Unidas para ayudar al Gobierno de Afganistán a restablecer la paz y la seguridad en su atormentado territorio.
Idoia murió cuando el coche blindado que conducía piso una mina, y sin embargo el Gobierno del Sr. J.L. Zapatero le ha concedido la medalla al merito militar con distintivo amarrillo y no rojo como debiera ser, porque dice que nuestros soldados en Afganistán no están en ninguna acción de guerra, si no en una misión humanitaria. Y es que este Sr. y este Gobierno no cambiaran jamás, ahora quiere insultar nuestro intelecto y la memoria de Idoia con semejante tontería.
Sr. Rodríguez Zapatero, admitimos hasta pulpo como animal de compañía, pero no admitimos que vd nos haga creer que en Afganistán no hay una guerra.
Es verdad que Idoia y sus compañeros están allí en una misión humanitaria, pero que se desarrolla dentro de una guerra y, por lo tanto al sacrificio de Idoia se le debe otorgar el distintivo rojo y todas las prebendas que conlleve dicho distintivo y todavía estaremos en deuda con ella.
Ella debe de ser un ejemplo para todos nosotros, ella cumpliendo con su obligación de soldado se fue a una tierra lejana a ayudar a unas gentes que no eran las suyas y lo hizo en nombre de España. Esto debería ser un orgullo para España y para todas las mujeres españolas, se imaginan lo que pensarían todas aquellas niñas y mujeres afganas cubiertas con el velo y con el burca de pies a cabeza, al ver a aquella muchacha sin velo, vestida de soldado de uniforme de camuflaje, con su sonrisa alegre en su cara de niña y arremangada hasta los codos mandando sobre algunos hombres, que pensarían aquellas mujeres cuyos derechos son menos que los de un perro, al ver aquella española con la bandera de su país detrás, orgullosa y libre, con los mismos derechos que cualquier hombre, que orgullosas se sentirían de ella y como la envidiarían, cuanto desearían ser como ella, aunque, pensarían que esto era solo un sueño, porque aquella chica venia de otro mundo donde los derechos de la mujer hacia siglos que se habían equiparado a los de los hombres, que equivocadas estarían que poco sabían que entre ellas e Idolla solo había una generación, que poco se imaginaban que si hubiésemos retrocedido en el tiempo 23 años, la edad de Idoia, en aquel Friol de entonces ninguna madre pensaría que estaba pariendo una niña futura soldado que llegaría a desempeñar una misión de ayuda en un país de la lejana Asia.
Ninguna de aquellas mujeres se imaginara jamás el gran salto que tuvo que dar Idoia, la cabriola que tuvo que hacer, el quite a puerta gayola que le tuvo que dar a la vida para pasar de ser una niña de una aldea de Terra Cha a ser una soldado de elite de la que cualquier país se sentiría orgulloso.
No se lo que pasara con la memoria de Idoia, si este presidente le concederá el distintivo rojo como se merece, o no, sea como sea, supongo que seguirá en los periódicos durante algún tiempo y luego caerá en el olvido y eso no es justo, por que su nombre debería figurar entre las grandes, Clara Campoamor, Florence Nightgale, Marie Curie, Ana Frank, Amelia Earhart, la madre Teresa de Calcuta y tantas y tantas mujeres que con su valentía y tesón ayudaron a que los derechos de la mujer fueran equiparables a los del hombre. Porque Idoia con su sacrificio ha hecho mas a sus 23 años por los derechos humanos en general y de la mujer en particular que todas las feministas, -enfrascadas ahora en censurar la publicidad de una marca de ropa, (donde aparece un chico agarrando a una chica en el suelo por las muñecas), y tratando de que la real academia acepte la palabra marida, para que la lengua sea menos machista- harán en un millón de años.
Yo por mi parte desde aquí quiero decirle a Idoia esté donde esté, que como gallego y español me siento orgulloso de ella, gracias Idoia.

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