Pacos

Paco Sande

Hamilton: ¿Campeón o aprovechado?

Cuando el piloto Lewis Hamilton pasa zumbando la línea de meta en el pasado gran premio de Hungría y en una explosión de alegría golpea el aire con los dos puños, en aquel momento debió haber olvidado que en la estela de su victoria dejaba un equipo maltrecho, confundido y desorientado y un compañero dolido y cabreado, que ya no se fía ni de su sombra.
Y cuando unos momentos mas tarde sube al podium y brinda con champán, de haber pensado un poco la devastación en que sus acciones habían dejado a su equipo, le hubiese parecido que este era el champán mas amargo que había probado en su vida, por que en solo diez horas este joven piloto echo por tierra la gran oportunidad que Mclaren tenia de abandonar Hungría con un golpe de mano sobre Ferrari, después de que Massa quedase eliminado en la Q2.
En la Q3, antes de ingresar en boxes, Hamilton ignora la orden que le da su equipo de que deje adelantar a Alonso, ya que le corresponde disfrutar de la vuelta de gracia (una nimia ventaja que alternan en cada gran premio los dos pilotos de Mclaren) pero Lewis no cede su puesto, solicitado –según fuentes- hasta seis veces.
En el segundo repostaje, Alonso ingresa primero en boxes con la esperanza de que nadie cometa errores (en el anterior repostaje se le había enganchado la cuerda de un calentador en la rueda delantera). Se le colocan neumáticos duros y usados, ante lo que Alonso protesta. Espera respuesta a su queja, pero por radio solo oye la cuenta atrás para salir. Hamilton ya se encuentra esperando para su cambio de ruedas. Queda poco más de minuto y medio para que se cierre el semáforo de la calificación. Y si bien los operarios concluyen en el monoplaza de Alonso y le dan permiso para salir, éste espera consignas del muro, desde donde se controla el tráfico del circuito a través de un GPS. Le hacen esperar diez segundos antes de arrancar. Con muy poco margen consigue entrar con tiempo para su última vuelta.
Aunque pierde tres décimas en el primer parcial del circuito con respecto a Hamilton, Alonso remonta y logra la pole con un crono de 1.19, 674, poco mas de una décima que el ingles. Hamilton consciente de que no ha llegado a tiempo a su último giro, da la última vuelta al ralentí.
En ese momento Ron Dennis, el patrón de Mclaren, arroja los auriculares y se va a por Fabricio Borra, fisioterapeuta de Fernando Alonso, con quien cambia unas palabras de forma airada. Muchos pensamos que todo esto vienia a que Alonso habia conseguido la pole.
Pero mas tarde nos enteramos de que el monumental cabreo vino dado por la ultima conversación que había mantenido por radio con Hamilton.
-L.H.: Nunca más me jodas así.
-R.D.: Y tu no vuelvas a hablarme así en tu puta vida.
Fernando Alonso celebra su pole position mientras conduce hasta el box. Al salir alza los brazos al público y se dirige a la zona de pesaje. Allí Hamilton va a felicitarle y se dan un frió apretón de manos.
Ron Dennis los mira desde el fondo y perdiendo su compostura británica, se aúpa a el escalón por el que caminan los pilotos. Va hacia a Alonso, pero el asturiano haciendo un quiebro, sale a saludar al publico acompañado de Hamilton y Heidfeld. Llega a abrazar la cintura del inglés para la foto oficial.
Mas tarde Ron Dennis convoca una rueda de prensa con sus pilotos para aclarar lo sucedido. Hamilton tarda en llegar. Preguntado por su jefe si había expuesto bien los hechos, en los que eximia de toda responsabilidad al asturiano, se limita a mostrar el pulgar hacia arriba. Alonso apenas habla y se dedica a comer una manzana, pero cuando dice que él se había limitado a hacer lo de siempre en todas las calificaciones, el británico le increpa diciendo: -Si, pero esta vez corrías contra tu compañero de equipo. Alonso abandona entonces la rueda de prensa exclamando: -esto es increíble, surrealista.
A las diez y media de la noche la FIA, hacia oficial la clasificación, con Alonso en la primera plaza y, por lo tanto, en el primer puesto de la parrilla de salida. Pero pasada la media noche se sabía que Alonso había perdido la pole y había sido desplazado hasta la sexta posición como castigo por “impedir a su compañero una vuelta rápida”.
Y además McLaren no puntuaría en la carrera de Hungría para el campeonato de constructores, auque si lo harían los pilotos
-Es solo un detalle que el papaíto de Lewis Hamilton se movió mucho esa noche y que además Hamilton sea británico y el presidente de la FIA también-.
A todo esto, la reacción que tuvo Alonso el domingo, demuestra lo grande que es; en lugar de mandar a Hamilton y a la FIA a donde se merecían, fue capaz de obedecer la petición de su equipo y permanecer tranquilo ante la puñalada trapera del británico. Volvió a hacer una carrera grande, remontando todo lo que era posible y adelantando siempre que se abrió la opción. Salir por la parte sucia ya había hipotecado su carrera y sin embargo nunca se rindió.
Los británicos, últimamente andan flojos de héroes, de símbolos, -ellos dan el culo por un símbolo vivo- me acuerdo de James Hunt, que gano un par de veces y ya era un dios, de Barry Shene, que gano alguna que otra carrera en la moto y lo ponían a la derecha del padre, mientras el español Ángel Nieto se hartaba de ganar titulo tras titulo y nosotros ni caso, de un motón de futbolistas como Kevin Keegan o Gary Lineker, que por marcar un gol y ganar un partido ya estaban entre las siete maravillas del mundo.
De éste dicen, -leo en el periódico ingles The Sun: Lewis Hamilton, the british wonderkid roared to Fernando Alonso: Nothing can stop me now!- Lewis Hamilton, el chico-maravilla británico, le brama a Fernando Alonso: ¡Nada me puede parar ahora!
Mas tarde Hamilton declaraba: entre Ron Dennis y yo ya todo esta aclarado, hemos hecho borrón y cuenta nueva, volvemos a empezar de una hoja en blanco. Y así debe ser, a juzgar por las ultimas afirmaciones del propio patrón de la McLaren, en las que da carta blanca a Fernando Alonso para dejar el equipo al final de la temporada.
Bien no se sabe como concluirá esta affaire, pero sea como fuere han conseguido poner la formula I al rojo vivo, nunca antes se había conseguido –tanto en España como en Inglaterra, en realidad en todo el mundo- que tanta gente como ahora, se pegara al televisor cada vez que compiten estos dos.
Pero lo mejor está por llegar, veremos si Hamilton es capaz de resistir la presión y ganar el campeonato del mundo. Por que como dice el refrán: una golondrina no hace el verano. Y ganar unas carreras, no hace un campeón, para eso hace falta tener algo más. ¿A ver si Hamilton lo tiene? De momento no lo ha demostrado, al darle una puñalada trapera a su compañero, aceptando sin miramientos el regalo que le hacia la FIA y su papi, chivándose de Alonso y de su propio equipo y tratando al final de culpar a Alonso de todo este embrollo.
Y auque lo consiga y este año quede campeón, veremos si cuando Alonso se vaya y él ya no pueda saber las telemetrías y vampirizar todo el trabajo de aquel, sigue demostrando que es todo lo bueno que dice ser.

Dedicado a mis amigos: Benito, Mercedes, Maria, Samuel Rita y Francisco, a los cuales el otro día quise explicarles todo este embrollo y me hice de la picha un lió y acabe mas enrollado que una persiana. Espero que esto lo deje mas claro.

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