Pacos

Paco Sande

De nuevo los “trinca maís”

El pasado jueves los de “Nunca (trinca) maís” volvieron a las andadas.
Han vuelto a salir a las calles de Santiago De Compostela a pedir, según ellos, el poder vivir en gallego.
No importa que los gallegos en las ultimas elecciones, votáramos al PP de Feijoo, por mayoría absoluta.
¿Por qué creerán ellos que lo hicimos?
No importa que el señor Feijoo, que prometiera antes de las elecciones que, de ser elegido nos daría a todos los padres gallegos la oportunidad de elegir idioma en la educación de nuestros hijos y que al final no haya hecho nada de lo que prometió y ni derogase el decreto del gallego, ni parezca tener idea de hacerlo en su vida
No importa que, en una parodia de consulta que se llevó a cabo entre los padres gallegos sobre el idioma que preferían en las aulas, saliese, a pesar de los maestros, la mayoría esbirros del nacionalismo, que un 80 por ciento prefería el castellano.
No importa que en Galicia, a nadie se le impida obtener la educación para sus hijos en gallego, si así lo desease.
Lo difícil, sino imposible, es obtenerla en castellano.
Nada de esto importa, al final los sectarios salieron a las calles haciendo, como siempre, mucho ruido y quemando la bandera de España.

Para ellos, el que puedan vivir y disponer de sus vidas como deseen no es suficiente, ellos exigen, además, que todos los gallegos estemos obligados, por las buenas o por las malas, a acatar su idea dogmatica de lo que Galicia tiene que ser.
No les basta con ser libres, tienen que coartar la libertad del vecino, solo así, si viendo a alguien infeliz, pueden ellos ser felices.
Al final de la manifestación, que conto con un seguimiento aproximado del 90% del profesorado, habló ese “pequeño cesar” Carlos Callón. ¿Pero quien se creerá que es este renacuajo?
Este señorito lo mejor que podría hacer en esta vida, seria buscarse un curro decente y dejar de vivir del cuento del galleguismo y de tocarnos los cataplines a los demás gallegos que, ni nos metemos en su vida, ni nos importa un comino lo que haga con ella.
Y, a los señores maestros del profesorado o profesores del maestreado, alguien debiera decirles que ellos son, simplemente, unos trabajadores mas, que trabajan para nosotros los padres de alumnos y no al revés, y ellos lo que tienen que hacer es dar las clases en el idioma que los padres deseemos y en la decisión de cómo van a ser impartidas esas clases, no tienen, ni voz, ni voto.
¿Qué diríamos si el albañil que llamamos para que nos haga una cocina nueva nos dijese del color que tenían que ser los muebles?
Pero la culpa de que las cosas estén como están es del señor Feijoo. Él es el verdadero culpable, él y su jefe el señor Rajoy, quien últimamente también se refiere a Galicia, como país.
El señor Feijoo, nos prometió libertad y nos pidió nuestro voto y confianza y se lo dimos, pero nos mintió como un bellaco; se acoquinó ante los nacionalistas y se echó para atrás desaprovechando el primer año como presidente, electo por mayoría absoluta, que es cuando puedes hacer cosas. Ahora ya es tarde, para él y para Galicia, volvemos a estar en manos de los intransigentes y los fanáticos.
Ayer vi en una entrevista en el canal de Intereconomia a José María Carrascal, que era entrevistado por Carlos Dávila.
Durante la entrevista, Carrascal hizo una descripción magistral de la idiosincrasia del pueblo americano.
Dijo que los Estados Unidos, hasta ahora, habían estado siempre con la idea de llevar la democracia a todos los pueblos del mundo, pero últimamente habían comenzado a darse cuenta de algo, y era que, en el mundo hay gentes y culturas que no desean ni toleran la democracia.
Y seguía: el islam no es compatible con la democracia, por lo tanto, los americanos habían empezado a dudar de si lo de ir a Afganistán e Irak, había sido una buena idea.
Se han dado cuenta al fin, que hay pueblos que les gusta ser pastoreados, pueblos para los que no ha sido hecha la democracia.
Quizás eso es lo que ocurre con España, y especialmente en aquellas regiones como Galicia, Vascongadas y Cataluña, que presumen de tener lengua propia y ADN diferente.
Lo que sigue es la primera estrofa de una gran canción de Luis Aguile, va dedicada al señor Feijoo.

Yo soy un ciudadano común y
corriente solo tengo un voto
que usted me ha pedido como
a tanta gente a la que ha
convensido
y yo se lo he otorgado
esperando confiado a que llegue
ese día, en que vea cumplido
al pie de la letra lo que
ha prometido.

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