Pacos

Paco Sande

En la edad de piedra.

Ojeando el semanario, “El Semanal”, en la sección cartas al director me encuentro la siguiente:

¿En la edad de piedra?

Con mucho interés leí el artículo de Carlos Herrera, Los complicados horarios españoles.
Desde 1973 hasta mediados de los 80 fui director gerente de una empresa hispano-alemana en Barcelona. Pronto, me di cuenta de que el personal ya no rendía por la tarde, después de una “pausa” de tres horas para comer (¡y beber!). Por lo tanto, y con el consentimiento del personal, cambie el horario, en 1974, y trabajábamos de 7´00 a 15´00, con una pausa de media hora. Fue un éxito total. Tras dejar yo esta empresa en 1985, supe que, debido a la envidia de unos clientes de aquí y de algunos “superiores” de la central de Alemania, obligaron a la sucursal de Barcelona a volver al horario de la Edad de Piedra. La productividad de la empresa bajo enormemente. Hace pocos días, me entere que estaban a punto de cerrar la empresa para siempre, fomentando así el paro en España.

Firmado:
Wolfgang Steiger.

¡Cuanta verdad en tan pocas líneas!
Las razones que el señor Steiger nos comenta en su carta, nos debieran caer por su propio peso.
Como el bien dice, ¿Quién cree que un obrero puede rendir en su trabajo después de un paro de tres horas, (en algunas empresas, incluso, cuatro), para comer y beber? ¿Quien?
¿Quién va volver a su trabajo a las 4 o 5 de una tarde de verano, con el estomago lleno y una calor asfixiante, con ganas de ponerse a currar?
Y en el invierno todavía es peor, pues a esas horas es noche cerrada y uno que lleva levantado desde las 6 da la mañana, ¿Cómo va a tener ánimo para ponerse a trabajar de nuevo a una hora en que lo más normal seria acabar la jornada e irse para casa?
Yo, personalmente, no puedo quejarme, siendo muy joven emigre a Inglaterra y allí siempre tuve un horario decente, de 7 a 4 o de 8 a 5. Parábamos, media hora para “desayunar” alrededor de las 10´00 y media y para “comer” alrededor de la una y, siempre en el tajo, nada de irnos a casa o a un restaurante. Luego, cuando me vine a España, encontré un trabajo de 6´00 a 15´00 con las mismas condiciones de paro, para comer, que los anteriores.
Ahora mismo, tengo un curro que va de 9 de la mañana a 5 y media de la tarde, con media hora para el bocadillo. Habrá gente que creerá que este horario de comida es infame, pero yo no lo cambiaria por nada. Cuando yo cojo mi coche para irme a casa, la mayoría están regresando a sus puestos de trabajo, cansados, desanimados y en medio de un tráfico infernal, con los nervios a flor de piel. ¿Cómo alguno de esta gente va a rendir a esa hora en el trabajo? Imposible. Juro que siento pena de ellos.
¿Y quien tiene la culpa de que sigamos con este horario de la Edad de Piedra?
Bueno esto va por barrios.
Hay jefes que quieren tener a su gente alrededor, de sol a sol, jefes que se creen que cuanto mas dilaten en el día la hora del final de la jornada, más va rendir el trabajador, ¡Que tontería!
Están también los clientes, que, como ellos trabajan a deshora, quieren que su proveedor también les atienda a deshora.
Y, por ultimo, están los trabajadores. Todos saltarían de alegría si se les dijese que iban a terminar la jornada a las 3, a las 4 o a las 5 de la tarde, pero hay muchos que al decirles, que eso significa sacrificar el largo horario del “lunch”, hora de comida, fruncen el seño y te sueltan cosas como, que al estar tantas horas sin una “comida caliente” les baja el azúcar, la bilirrubina, los glóbulos rojos o lo que se tercie. Y es que en este país somos así, las buenas costumbres las olvidamos enseguida, pero las malas nunca acabamos de desterrarlas. Y, además, pronto adoptamos, de afuera, todo lo peor, pero pasamos de lo bueno olímpicamente.
Y, o tratamos de cambiar un poquito y parecernos a esa Europa de la que queremos formar parte, o seguiremos siendo el país donde la gente pasa mas horas en el trabajo y rinde menos.
Y el por que, de que esto sea así, nos lo tiene que decir un señor de Alemania.
¿Seguimos teniendo unos horarios de trabajo, anclados en la Edad de Piedra?.
En el titulo, el señor Steiger, se lo pregunta.
Si señor Steiger, seguimos en la Edad de Piedra.

¿A ver si aquí nos enteramos?

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