Pacos

Paco Sande

La izquierda desbocada.

Ya tenemos de nuevo a la izquierda desbocada. Ya vuelven otra vez por la senda del, “todo vale» con tal de evitar que la derecha vuelva a gobernar.
Volvemos a vivir de nuevo aquel “deja vu” maldito.
La izquierda echándose a la calle y tratando de derrocar a la derecha por las bravas.
Lo hicieron con el tema de las vacas locas, del cual daba la impresión de que las vacas se volvían cuchufletas por culpa del gobierno de Fraga.
Lo hicieron con el “Prestige”, del cual se hartaron de culpar al Gobierno del PP hasta la saciedad, parecía algo así como si el PP hubiese hundido adrede aquel cacharro de barco que en mala hora se le ocurrió pasar cerca de la costa gallega.
Lo hicieron con el “no a la guerra”, a la guerra de Irak se entienda, contra la que hacían manifestaciones cada media hora. Ahora ya nadie se preocupa de si España envía soldados a Irak, a Afganistán o a donde se tercie.
Lo hicieron después de los salvajes atentados del 11M. Manifestándose en todos los pueblos de España sin respetar siquiera el día de reflexión y gritando consignas como, fuera el gobierno que nos ha acarreado esto, fuera Aznar, fuera el PP etc. Luego, y después de ganar las elecciones, ya no se volvieron a molestar mas por aclarar ni las causas, ni quien lo hizo, algo que todavía se ignora. Hicieron una pantomima de juicio donde condenaron a cuatro infelices y se olvidaron del tema.
Es lo que hacían durante la Segunda Republica, lo hacen ahora y lo harán siempre, es su estilo.
Ahora viendo que la izquierda bajo el Gobierno de un incapaz, José Luis Rodríguez Zapatero, estaba perdiendo puntos a ojos vista, ellos necesitaban algo, un motivo, cualquier cosa que pudiese servir como excusa para echarse a la calle. Y la excusa la encontraron con el juez Garzón.
El juez Garzón está imputado por tres causas, a saber:
Una: un supuesto caso de prevaricación y cohecho por la percepción de 302.000 dólares entre 2005 y 2006 por parte del juez con la decisión de éste de no admitir a trámite posteriormente una querella formulada contra directivos del Santander, entre ellos su presidente, Emilio Botín, en el proceso penal por las llamadas «cesiones de crédito».
Dos: por ordenar intervenir las comunicaciones en prisión entre varios imputados en el «caso Gürtel» y sus abogados, diligencias que han sido anuladas por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) por considerarlas «ilícitas».
Y tres: Por investigar los “crímenes y las desapariciones” durante el franquismo, algo sobre lo cual él no tenia competencias.
Y es sobre esta última sobre la que han hecho bandera y su caballo de batalla.
No es que ellos sientan una especial predilección por este juez, ni mucho menos. En realidad lo detestan, pues todavía no han olvidado, ni lo harán por mucho tiempo, que fue él solito, con el caso GAL, quien defenestró al Gobierno socialista de Felipe Gonzales, al volver furioso a la audiencia nacional, después de que González lo “utilizara” nombrándolo segundo por Madrid en las elecciones de 1993 y luego ignorándolo a la hora de formar gobierno.
Tampoco les caía muy simpático en todos aquellos casos en que el juez atacaba los intereses de ETA, grupo terrorista del cual la izquierda suele ser bastante entusiasta.
Pero ahora les viene como anillo al dedo para conseguir sus fines. Si Garzón es expulsado de la Audiencia Nacional, algo que ellos esperan que suceda, ya tendrán un mártir que arrogar contra la derecha, un héroe que pagó con su carrera el atreverse juzgar los crímenes del “franquismo”. ¡Oye, ni hecho a medida!
Y allá se fueron los de siempre, los sindicatos, -¿Qué coño harán los sindicatos en este entierro?- y los titiriteros de la ceja, Zerolo, Sacristán, Almodóvar, Pilar Barden, -siempre esta esperpento, que hartazgo de “fémina”- el PC y unos cuantos idiotas del PSOE, en una insólita campaña de presión al Supremo y de ataques al Estado de Derecho que comenzó con un discurso guerra-civilista escuchado este martes en la Universidad pública.
¡Que ilusos! En su locura no se dan cuenta del peligro.
Nuestra democracia se asienta sobre tres poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, se pueden criticar pero no interferir.
El sistema puede que no sea perfecto pero es el mejor que hay, interferir con cualquiera de ellos es poner en peligro la mismísima esencia de la democracia.
Y no debemos olvidar que, la justicia no está ahí para juzgar solo a aquellos que nos disgustan y absolver a los que nos agradan.
No se puede dar por hecho que el progreso, el estado de bienestar y la paz, son algo que nos viene dado.
Hay que luchar por ellos cada día.
En realidad España en este momento está viviendo su periodo de paz mas largo desde la “Pax Romana” y para conseguirlo tuvo que vivir el horror y el error de una guerra civil y una dictadura, tuvo que bajar al infierno y salir por el otro lado, el precio fue altísimo, echarlo todo al garete es facilísimo.
Nadie se da verdaderamente cuenta de lo fácil que es romper la paz de un país, de lo frágil que esta es.
¿Saben cual fue la espoleta que llevo al mundo a la Segunda Guerra Mundial?
Una disputa sobre cuantos postes de telégrafos Alemania debía a sus acreedores de la Primera Guerra Mundial.
O sea, una guerra que costó millones, tanto en dinero como vidas humanas, empezó sobre una discusión de si se debían más o menos postes de telégrafos.
La paz es así de frágil.

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