Pacos

Paco Sande

“Presidentes autonómicos”, napoleoncitos de pacotilla

Escribía yo en mi última entrada que: nada más parece que empezamos a poner la proa hacia la dirección indicada para salir del marrón en el que estamos metidos y de pronto, se acaba el verano, vuelven los “demócratas liberales y tolerantes” intentando tomar el Congreso, vuelve la anarquía y el caos a las calles de Madrid, volvemos a ser portada en la mayoría de tabloides de la prensa internacional y, ¡wuala!, se vuelve a disparar la prima de riesgo, se vuelve a hundir la bolsa y, lo poquito que habíamos conseguido tras meses de sacrificio se vuelve a ir al garete en un abrir y cerrar de ojos.
Ahora, esa agencia americana del rating , Standard & Poor’s, que tan bien nos quiere, ha rebajado el bono español a tan solo un escalón por encima del bono-basura.
Los americanos están haciendo todo lo posible para meternos el dedo en el ojo cada vez que pueden.
Pero todo lo que nos está pasando nos lo estamos ganando a pulso.
En las calles tenemos doscientas manifestaciones al día, con grupos de gañanes desarrapados, quemando y destruyendo las calles, empeñados –y lo están consiguiendo- a que esto se parezca a Grecia.
Presidentillos de varias de esas –en mala hora paridas- comunidades autónomas, amenazando con independizarse mientras piden dinero al Gobierno de España, para pagar los sueldos de “sus” arruinadas comunidades.
¿Y entonces?… ¿Todavía esperamos que los inversores confíen en nosotros e inviertan sus dineros en nuestro país?
Pero vamos a ver hombre, hagamos un acto de contrición: si cualquiera de nosotros dispusiera de varios millones de euros para invertir… ¿los invertiríamos en Grecia? …. Pues eso; y así es como nos ven a nosotros desde de afuera.
Y tampoco no vale aquello de decir que lo de la moneda común fue un equivocación, que el camino que se tomó fue una mala elección, porque eso es ir por lo facilón.
La elección era buena, la idea cojonuda y el camino era el correcto pero, por lo visto, era aun demasiado pronto para construir los Estado Unidos de Europa.
Cuando todavía quedan en el mundo imbéciles que solo miran “Google Earth” para ver si sale su casa.
Cuando quedan todavía energúmenos que se sienten orgullosísimos de que su aldea sea considerada un país y su etnia una raza privilegiada, no habrá forma posible de construir nada juntos.
Quizás dentro de unos años, cuando el ser humano sea capaz de viajar por el espacio y se dé cuenta de que la Tierra no es más que un insignificante punto en un espacio inmenso, quizás entonces sí.
Pero desde luego no ahora, no mientras queden imbéciles que todavía claman por un referéndum sobre si pagar la deuda externa o no… ¿Pero se pude ser más zote, imbécil o naive –ingenuo-?
Vamos a suponer que el que pide ese referéndum es esto último.
Si no pagamos la deuda externa, querido imbécil, perdón, ingenuo, tú no podrás comprarte aquel teléfono tan guay, a través del cual quedas con tus amigos para planear la gamberrada del día, ni podrás comprar esa “burra” para desplazarte al lugar elegido, en realidad, ni siquiera podrás comprarte una aspirina para que te alivie ese dolor de cabeza que te ha quedado después del botellón del sábado, porque, simplemente, España no podrá pagarlo.
Cuando yo era pequeño, creo que eso fue hace un millón de años, había en la televisión un anuncio que decía: “cuando se vaya de un lugar, por favor apague la luz, si usted puede pagarla España no puede”. En aquel entonces no lo entendía, ahora sí y, algún día, también tú, querido ingenuo, lo entenderás.
Pero tú, querido ingenuo, no tienes toda la culpa, porque, no hace mucho tiempo, te mandaron a una escuela donde te enseñaron que tenias derecho a un trabajo digno, a acceso gratuito a la sanidad pública, manutención por parte de tus padres hasta que encuentres trabajo y el disfrute de una vida feliz y sin grandes sacrificios. Pues te engañaron, querido ingenuo, en este perro mundo solo tienes derecho a lo que consigas ganar u obtener, ya sea por ser más inteligente, más afortunado o mas trabajador, pero ten siempre en cuenta que en esta vida no hay nada gratis, todo lo que desees te lo vas a tener que currar.
Por lo de pronto recuerda que: Puedes gritar en las calles hasta desgañitarte, puedes hacer huelgas y manifestaciones hasta que sueñes por la noche con Méndez y Toxo, puedes cortarte las venas o dejártelas largas o puedes hacer el pino hasta el día del juicio final, pero, de pagar la deuda externa no te salva ni Dios.
Y da lo mismo que seas madrileño, gallego, catalán o vasco, españolista o independentista, de derechas o de izquierdas, da lo mismo, la deuda la tenemos que pagar todos.
Pero incluso la crisis, una crisis tan tremenda como esta, tiene su lado positivo, porque aunque solo sea por el hecho de poner en su sitio a los “presidentes autonómicos”, napoleoncitos de pacotilla, que se creían iguales al presidente de Rusia o de los EEUU, y, al mismo tiempo, demostrarles a todos los “nacionalistas de aldea” y me refiero a la aldea vasca, catalana, gallega etc., que sus supuestos “países” no son más que una caca de moco en un pañuelo de un griposo, ya valió la pena.

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