Pacos

Paco Sande

El problema no es la hora.

Hay cosas que te llegan a cansar tanto, tanto, que el hartazgo que acabas sintiendo hacia ellas es solo comparable a esa sensación que uno siente cuando se tiene que levantar un lunes de otoño por la mañana, en un día de esos plomizos, cayendo esa llovizna fina que parece que no moja pero lo empapa todo y que, además, encuentra el coche con una rueda pinchada.
Se hacen una idea, ¿no?
Pues una de esas cosas cansinas hasta la exasperación, en este momento, probablemente la más casina, es esa eterna cantinela con que ese fenómeno de masas, llamado Arturo Mas, nos obsequia todos los días, la independencia de Cataluña.
Eso ha llegado a hastiarme tanto que, en verdad les aseguro, que siento un profundo desasosiego y fatiga cuando alguien la trae a colación.
Otra es ver cómo cada día en algún lugar de España se descubre un nuevo caso de corrupción, estafa o fraude, que los medios de comunicación, con la inestimable ayuda de una justicia que perecer eternizarse resolviendo los casos, se encargaran de darnos en dosis debidamente racionadas para mantenernos en suspense y conseguir tenernos pegados a la pantalla u ojeando los periódicos para ver a cual partido o político le ha caído el corrupto de turno, o sea, ver a que partido le está yendo peor. Algo así como un “sálvame” pero en la vida real.
Y otra que también ha llegado a hastiarme hasta el prefijo es ese runrún, que cada cierto tiempo aparece por los medios de comunicación, informándonos de que, el listo de turno ha descubierto que, para que los españoles se adapten al horario europeo, sean buenos chicos y se acuesten pronto, y puedan así, empezar a trabajar más temprano para irse a casa antes y así poder conciliar la vida laboral con la familiar, es necesario cambiar la hora de España a y adoptar la hora de Portugal e Inglaterra, que es la que nos conviene, puesto que, además, la que tenemos actualmente fue impuesta por Franco, ahí le duele, para contentar a Hitler.
¡Redios, ¿Es que no nos vamos a enterar nunca?!
La hora que tenemos en España, es la misma que usa Francia, Italia, Bélgica, Holanda y casi toda Europa, exceptuando los susodichos Portugal e Inglaterra.
Y el problema de que los españoles no seamos capaces de conciliar vida laboral y familiar no es por culpa de la hora sino, y ya lo escribí muchas veces, porque tenemos ese infernal horario de, primero empezar muy tarde por las mañanas y luego, y aquí vine el verdadero culpable, unos horarios de comida muy largos, con almuerzos de dos, tres y, a veces, hasta cuatro horas, luego volvemos al curro a las tantas, que puede ser entre las cuatro y media y seis de la tarde y, claro, no volvemos a casa hasta las nueve o diez de la noche.
En realidad, de esta situación, lo que nos ayuda algo es, precisamente, la hora que tenemos, puesto que, aunque salgamos a las nueve, todavía nos queda algo de día por delante.
Y sobre el segundo tema, atrasar la hora para que los españoles se acuesten más temprano. Esto es lo mas chusco, ¡Acostarse temprano los españoles!
En este país ya se puede poner el reloj de tal forma que las nueve de la noche caigan cuando son ahora las doce de la noche, sería igual, los españoles seguirán sin irse a la cama hasta bien pasada la una de la madrugada aunque ya este amaneciendo.

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