Palpito Digital

José Muñoz Clares

El semáforo

Alguien debería explicar a Mas la categoría de lo inmiscible, esa rara característica de algunos líquidos que se resisten a mezclarse y no hay tutía: por más que agites el frasco se forman bolas del uno en el otro que, al poco, acaban por soldarse y formar franja propia. Se trata de un apartheid físico,  la parte ideológica de la materia, el derecho a decidir proyectado a escala atómica contra el que no hay fuerza humana que luche con éxito. Puede uno alcanzar la extenuación en el intento que al cabo no conseguirá sino bolas con tendencia a la separación. En el mercado de Verónicas de Murcia, a eso de las cuatro de la mañana, había un club de asentadores que se tomaban una copa que ellos llamaban «el semáforo», consistente en tres cintas de menta, granadina y licor 43 que, por inmiscibles, componían la altiva bandera del alcoholismo mañanero. Servida en copa de coñac, la movían en trazos circulares y bastaba luego acercar la copa a los labios y por la ley del tornillo aquel brebaje les llegaba al alma, y así compuestos afrontaban aquellos machotes una jornada de compra y venta de reses abiertas en canal.
Si Mas no fuera tan lerdo, si no hubiera tenido las prisas de quien huye hacia delante – que es como huir hacia la boca del lobo – y hubiera tenido un mínimo de cordura a la hora de elegir a sus compañeros de viaje, aparte de reconocer la pesada chepa corrupta con la que cargaba, si por lo menos hubiera hablado con los asentadores que gloso, hubiera sido cuestión de sumar dos y dos para saber que la CUP no era de fiar a los fines que él pretendía. Que unos antisistema no se mezclan con la derechona catalana y, al poco, acaban formando bolas que tienden a unirse en bandas hasta dar una bicolor y, con más ingredientes, un semáforo o la bandera del arco iris del orgullo gay. Mientras todo ha consistido en afrentar al estado español reinaba el contento entre los amiguitos. La sonrisa burlona y complacida con que recibió las pitadas al himno y al Rey se le habrá atravesado ahora, dejándole la cara con una cicatriz a lo scarface, muy propia del truhán que es. Porque la CUP está muy ofendida por la traidora colaboración que los mozos de escuadra han prestado a la Audiencia Nacional – esa heredera del TOP, dicen – al detener a unos anarquistas por fechorías explosivas bajo investigación, ni más ni menos que lo que está siendo investigada CDC por otras fechorías que van apareciendo en sus sucesivos presidentes, entre los que cuesta trabajo reconocer a un solo honorá-bla. El éxito de Mas ha sido, si bien se mira, total. Ha hecho estallar las instituciones y el marco legal que las parió, ha conseguido desasosegar a propios y extraños, ha desatado sapos y culebras que ahora habrá que reducir a la jaula de la que escaparon y se encuentra hoy más lejos que nunca de esa república catalana que la infeliz Forcadell saluda desde una presidencia parlamentaria que nunca aspiró a menos y, porque no falte la coda, en justa simetría tampoco ella soñó con aspirar a más. Algo sí ha conseguido Mas: entrar en la historia de Cataluña y de España por la misma puerta por la que entró Tejero y su bufonada ametrallante. No sabemos cómo acabará esto porque el desmán es de los que hacen época y puede que nos lleve un siglo enmendar el desastre que ha propiciado un mandangas con la más que probable finalidad de taparse las vergüenzas con una badera tejida ad hoc, tras la cual poner fin a una justicia que cada vez le echa el aliento más directamente en la nuca. Puede que hoy dé asquito; acabará dando pena.

GRAN SELECCIÓN DE OFERTAS MULTI-TIENDA

CONSOLAS

ACTUALIZACIÓN CONTINUA

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

Lo más leído