Palpito Digital

José Muñoz Clares

La cosa mexicana

La culpa la tienen unos africanos que salieron de excursión hace entre 50.000 y 100.000 años y dieron lugar a todos nosotros. Ahí empezó el rosario de afrentas que debe pesar más de lo que imaginamos en el inconsciente colectivo que soportamos porque, si no, no se explica.

Los españoles, por ejemplo, se la tenemos jurada a los romanos que, no hace falta que les recuerde nada ni les cite a Monty Python, ¿qué nos trajeron los romanos además del idioma, las calzadas, los acueductos, el urbanismo, el arte y la cultura? Y todo para, al final, hundirse en la miseria postimperial y dejarnos a a merced de los visigodos – alemanotes al fin y al cabo – que también tuvieron sus pocos siglos de gloria para, al final, dejarnos en manos de los musulmanes, otros que tal.

A los musulmanes los echamos – con esos sí que pudimos – en un proceso largo y sangriento que debemos llamar “lanzamiento de okupas” y en ningún caso reconquista, por más que fuera una “conquista” y que fuera “re” por aquello de que consistió en re-cuperar lo que antes re-teníamos y otros nos arrebataron.

Y hubo más. Nos las tuvimos tiesas con Portugal, que también debería disculparse por lo que le hicieron a los brasileños de entonces, y también con Francia tuvimos nuestros más y nuestros menos. Y eso por no mentarles que a principios del XIX nos invadieron, los muy ladinos, y nos costó otra guerra echarlos más allá de los Pirimeos. Y no digamos lo que debería hacer Reino Unido, Holanda, el mismo Portugal y a última hora Bélgica, que se fueron a África a secuestrar a los antepasados de los que habían salido a colonizar el mundo bajo la marca «Homo sapiens», total para acabar en las plantaciones de algodón mientras inventaban el blues, luego el jazz y finalmente a Michael Jackson, mal que les pese.

En cuanto a la Iglesia, no hay reclinatorios en este mundo para que pidan perdón a sus víctimas, las antiguas y las recientes. De Alemania ni hablamos. Y del mismísimo México habría mucho que decir pero mejor nos callamos. La forma ignominiosa en que perdieron guerras y territorio a manos de los yanquis es como para olvidarse. ¿Y ahora quieren que vaya nuestro rey a ofrecerle nuestras disculpas por la cosa de Colón y lo que trajo después? Que se contenten con las pobres excusas de Yovana Mendoza, más conocida como Rawvana, que anda deshecha en las redes después de que la pillaran comiéndose un pescado tras haberse ganado el sobrenombre de emperatriz de los veganos. Años dándonos la tabarra hasta que se ha venido abajo y, por prescripción médica, tiene que abjurar de su fe vegana porque se le ha retirado la menstruación – con 20 años – el intestino lo tiene plagado de parásitos, tiene ojeras y mal tono general. En fin, que lo de ser vegana parece ser que no es buena cosa, diga la moza lo que diga.

Y, de vuelta al tema inicial, por mí no irá nadie a disculparse con los mexicanos. Y menos el Rey. La historia es lenta pero acaba pasando. ¿Que no nos hablan? Que no nos hablen. ¿Que cortan relaciones? Otros vendrán. La cuestión es que mientras no vea yo al presidente italiano, al Papa, al presidente de Portugal, al de Francia y al de Alemania de rodillas y arrepentidos no pienso cambiar de opinión. Cooperación la que quieran; disculpas, ninguna.

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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