Palpito Digital

José Muñoz Clares

¿Está maduro el fin de Maduro?

El cabestro de Maduro, heredero del golpista difunto y en manos de los herederos del difunto cubano, se ha empeñado en que no haya otra forma de echarlo que organizando algunas balaceras y enterrando a los muertos de tapadillo. A eso Venezuela está acostumbrada desde que el cabestro ordenó no contar los muertos en las morgues para ocultar al mundo lo que ya todo el mundo sabía.

El saqueo del estado dio lugar a que subiera primero la mortalidad infantil, hoy desbocada, que es el primer síntoma de descomposición de un sistema social: cuando empieza a perder por la base a los que serían los ciudadanos del futuro. Luego siguió el éxodo boliviano como puerto de salida hacia cualquier lugar del mundo donde no gobierne una cuadrilla de delincuentes armados. Y es que el revolucionario de opereta que se inventó los cinco puntos cardinales está gobernando Venezuela como Franco hizo con España, a base de corromper todas las instancias de poder: ejército y policía en primer lugar.Y luego todo lo demás.

La marcha del cabestro rodeado de militares prebendados por la corrupción más se parecía a una marcha fascista aterrorizadora de la población que a la marcha patriótica que él quería. Mussolini no lo hubiera hecho mejor, y para hacerlo mejor que Hitler le faltó personal y cascos en vez de boinas. Quiso rememorar los tiempos felices de Nuremberg y le salió una muestra provinciana de adhesión al generalísimo como las que se montaba el difunto del valle cada vez que las cosas se le torcían.

Lo único impredecible fue el refugio de Leopoldo López en la embajada española, que puede ser muy inviolable pero hemos de recordar que también lo era la embajada en Cuba y la asaltaron los sicarios de Fidel, los mismos que están hoy mangoneando en Venezuela a cambio del petróleo que el cabestro les regala, y aún así tienen a Cuba al borde e otro periodo especial de jineteras y estafadores pululando por la isla. ¿Se atreverán a asaltar la embajada? Desparpajo les sobra, desde luego, pero la reacción internacional podría poner fin a un régimen que calificarlo de abyecto resulta una afrenta a los abyectos, coleta morada incluido, junto con los residuos comunistas de este país – IU fundamentalmente – que siguen sosteniendo el «libertad para qué» mientras desde un país como España añoran el buen gobierno de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, con cuatro dictadores, cuatro, sentados sobre las bayonetas y las armas cortas de una policía tan corrupta y asesina como la de cualquier dictadura, sea del signo que sea.

Atentos, pues. Si el cabestro se envalentona y ordena invadir nuestra embajada para detener a Leopoldo López puede que ponga el último clavo de su ataúd político, que ojalá sea así y acabe el martirio de los venezolanos.

 

 

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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