Palpito Digital

José Muñoz Clares

La política lameculizada

El club de altos cargos organiza saraos y corrillos. Y luego lo oye quien no está sujeto a obediencia y se acaba sabiendo.
Han tomado posesión en la comunidad de Murcia los Directores Generales del gobierno de la CARM y en los corrillos de la oposición fueron muy comentados, como cosa de gran asombro y tristeza, ciertos nombres y ciertas trayectorias profesionales. A salvo la capacitación profesional de muchos de ellos, es también sabido que otros van a ocupar cargos por habilidades que no se suelen incluir en los currí-culos.

Y resulta que hemos crecido políticamente en tiempos de temblor económico: más Direcciones Generales. Justo hasta completar el acomodo de las numerosas posaderas predestinadas a sillas o, más bien, a los cómodos sillones que amueblan los distintos despachos de esas Direcciones.

Se dejaron caer, entre los gintonic, casos como el de las diferencias competenciales imposibles de ser integradas, entre Trabajo Autónomo y Defensa del Autónomo en las carteras de la Dirección General de Innovación Empresarial y Defensa del Autónomo y la Pyme, y en la Dirección General de Economía Social y Trabajo Autónomo. O como sucede con esta última en su ámbito de Economía Social y las competencias de Dialogo Social adscritas a la Dirección General de Dialogo Social y Bienestar Laboral. Sí, parece un trabalenguas. Y lo es. Quien piensa mal escribe mal.

Se invocó vehementemente a Ciudadanos y su documento de estrategia: prohibiremos “la sobredimensión de muchas Administraciones y la duplicidad de entes públicos, unido a los problemas de corrupción, gasto público, clientelismo y patrimonialización de lo público se han revelado especialmente graves”. Y proponía una reforma “ambiciosa y valiente” para eliminar duplicidades, hacer unas administraciones eficientes, profesionalizarlas y ofrecer mejores servicios con ahorro de costes a los ciudadanos. Localizar y contratar a los “mejores”, captar su “talento” e incorporarlo a los órganos de gobierno. Probablemente, al no especificar, parece más bien que se refería a los mejores amigos, familiares o quizá a los más talentosos en el arte del café de la tarde o la constante ovación y admiración ante aquellos que ahora debían designarles.

Pues bien, analizando estos nombramientos se subrayó la gran “congruencia” existente entre el desempeño y capacitación profesional demostrada por muchos de ellos con el cargo que van a desempeñar. Es el caso, por ejemplo, y entre otros muchos que por extensión no podría mencionar aquí, de la Dirección General de Familias y Protección de Menores en manos de un abogado con cursos en derecho bancario, Administrativo y Arrendamientos Urbanos, que ha sido asistente técnico jurídico en la Dirección General de Carreteras, aunque, eso sí, concejal en Beniel por Ciudadanos en la pasada legislatura.

Generó cierta perplejidad el nombre adscrito a la Dirección General de la Unión Europea, Licenciado en Biología y especialista en Industrias Alimentaria; no consta formación o experiencia relacionada con el ámbito europeo. Aunque quizá el nombramiento más impactante ha sido el de la Dirección General de Seguridad Ciudadana y Emergencias: Ruiz Palacios, exjugador de fútbol, descolgado del Senado; como abogado intervino como defensa de uno de los acusados por el crimen de los holandeses – “caso Visser” – y del portero que dejó en coma a una persona en el jardín de Santa Isabel con un fuerte puñetazo. De entrada, no parecen las credenciales más oportunas para la sensibilidad de la cartera en la que va a desempeñar su cargo que requiere situar atinadamente los límites exactos en relación con ciertos derechos fundamentales, terreno en que la prudencia debe andar por delante de la inclinación personal.

Y lo más curioso: habiendo personas sobradamente cualificadas y de reconocido prestigio dentro de los afiliados de Ciudadanos para desempeñar esos cargos, se han impuesto probablemente criterios tales como parentesco, amistad, mera devolución de favores o, peor, pago de peajes a la hora de designar a estos altos cargos. Y es lamentable que todo se haga con cargo a las arcas públicas y sin tener en cuenta que estos cargos asumen una gran responsabilidad, pues sus decisiones serán trascendentales en la vida de todos los ciudadanos de la Región.

Al PP ya lo conocemos y no nos sorprende ni puede sorprender nada de ellos, pero Ciudadanos era el partido de la regeneración política, de la lucha contra la corrupción, de una función pública profesional, meritocrática, transparente, neutral y responsable, de la incorporación de personas de reconocido prestigio a sus cargos, de la modernización de la Administración, etc. etc. Pues bien, parece que finalmente esto no era más que la venta de un producto “populista”, palabra detestada pero de hecho incorporada a su actual práctica política. Pues como bien dice el refrán “quien se junta con un cojo, si al año no cojea, renquea”, parece que si no lo llevaba incorporado Ciudadanos en su ADN ha aprendido rápido, en estos últimos meses, de sus socios de Gobierno, muy ducho en estas prácticas.

Por tanto, piénsenlo bien si piensan votar “reforma ciudadana”.

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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