Artículo de opinión

Opinión: Ser docente y no morir en el intento

Opinión: Ser docente y no morir en el intento
Profesores en Venezuela PD

El sueldo de un docente universitario en Venezuela de dedicación exclusiva no supera los 3 dólares, si se toma en cuenta la tasa del dólar paralelo, no muy distante del oficial. De acuerdo con la tabla de los salarios del personal docente el salario de un profesor con ese cargo es de 1.228,919, 20 bolívares.

¿Puede un ser humano en cualquier lugar del mundo vivir con ese salario o ingreso mensual?

No pretendo hacer una narrativa extensa de lo importante en toda sociedad, de la figura del docente.

Cuando yo estudié pregrado, ser docente universitario era símbolo de estatus, de importancia, de gozar por su formación de algunos beneficios que el trabajador normal no tenía. Era lógico.

¿Qué sentido tiene entonces prepararse, formarse, dedicar toda una vida al estudio?
A mi me daba mucho placer enseñar y cuando recibía mi sueldo, no era para hacerme rico evidentemente, no conozco al primer millonario en el mundo que lo haga enseñando. Si pretendía que al menos me permitiese sufragar gastos importantes para incluso seguir formándome. Aprender no tiene edad ni tiempo límite.

Un día sencillamente me retiré, como muchos y por vergüenza ni siquiera me acerqué a pedir mi liquidación.

El drama de los docentes no termina allí y tampoco con los que dependen de él. Sus beneficios para las enfermedades, para atender su salud se vinieron al piso.
Muy lejos, muy atrás quedaron los años buenos…

Ni hablar de los maestros, de los docentes de primaria o de bachillerato.
Una gran parte de ellos partió hacia el exterior.

Un día conocí un médico venezolano, con tremendo currículum, experiencia y reconocimiento, trabajando en el aseo de un hotel en Florida EEUU, desde las 12 de la noche hasta las 6am.

Hecho en Revolución..

El hombre nuevo, es el hombre con ingresos miserables, que un día cada seis (6) meses puede comer proteínas (arvejas, lentejas) cuando llega la caja clap…

Los docentes han protestado varias veces. Su grito es de silencio. Solo declaraciones de acompañamiento a quien dice ser, parece, pero en definitiva para resolver no es, salvo para recibir y repartir los recursos de la USAID.

Créanme, la situación es peor a la descrita.

Provincia adentro los cuadros son desgarradoras las historias.

Solo un privilegiado personal directivo, unos 400 según palabras del propio Secretario de la Universidad de Carabobo Pablo Aure, recibe una prima en dólares, veinte veces mayor a las del docente universitario común. Aure lo justifica porque ellos son de “dedicación exclusiva”. No quedé convencido.

Las palabras sobran y no bastan.

Mi solidaridad, mi apoyo en la denuncia, en recordar a los que corresponde la solución del drama venezolano.

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