Brutal.
La tarde del sábado, el centro de Ciudad de México se transformó en un verdadero caos.
Miles de ciudadanos, cansados de la violencia y el dominio de los cárteles, se reunieron este 15 de noviembre de 2025 frente al Palacio Nacional para exigir respuestas a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Lo que comenzó como una protesta pacífica pronto se tornó en una brutal carga policial que dejó al menos 120 heridos, según informan organizaciones de derechos humanos y testigos del acontecimiento.
Este episodio subraya el profundo descontento social y cuestiona la capacidad del gobierno para abordar la crisis de seguridad que azota a México desde hace más de diez años.
Las imágenes de manifestantes golpeados y el uso de gases lacrimógenos para dispersar a la multitud ya circulan por todo el país, reavivando el debate sobre la legitimidad de las acciones estatales ante el descontento popular.
Muchos asistentes llevaban pancartas con mensajes como «Ni una muerte más» o «México no se rinde», mientras denunciaban el fracaso del enfoque gubernamental frente a la violencia, que sigue cobrándose vidas cada día.
Te pido un favor ?
No dejes de hablar de la represión en México , nadie de la izquierda te lo va a mostrar ni a contar , pero el pueblo mexicano cuenta con nosotros para visibilizarlo , vale un 🖐️ pic.twitter.com/TR9TmQNIBb— @IsraelVive (@IsraelVive1948) November 15, 2025
Una presidencia bajo presión por la violencia
La llegada de Claudia Sheinbaum al poder en octubre de 2024 generó expectativas de cambio tras el mandato de Andrés Manuel López Obrador.
Sin embargo, su primer año al frente ha estado marcado por la persistencia de la violencia, a pesar de que las cifras oficiales indican una ligera disminución en los homicidios respecto a años anteriores.
Entre enero y septiembre de 2025, se han registrado más de 18.000 asesinatos en el país, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Esto representa una caída del 19% comparado con 2024, aunque sigue siendo un número alarmante en términos absolutos.
- En septiembre de 2025, el promedio diario de homicidios bajó a 59,5, frente a los 86,9 registrados en ese mismo mes del año anterior.
- A pesar del descenso, la tasa actual sigue siendo un 54% más alta que en 2015 y el uso de armas ha aumentado un 71% en la última década.
- Guanajuato, Chihuahua y Baja California son los estados más violentos, con más de 2.000 asesinatos tan solo en Guanajuato este año.
Este panorama convierte cualquier anuncio oficial sobre avances en seguridad en una declaración polémica.
Aunque la presidenta destaca la reducción en los homicidios, la percepción entre la población es muy diferente: un 63% se siente inseguro, según una reciente encuesta nacional. El temor a la impunidad y la sensación de que los cárteles operan sin restricciones alimentan aún más el malestar general.
El poder persistente de los cárteles
El verdadero reto para el Estado mexicano reside en cómo los cárteles controlan territorios, corrompen autoridades y establecen redes dedicadas a extorsión, secuestro y narcotráfico por prácticamente todo el país.
A pesar de cambios estratégicos en materia de seguridad y del despliegue militar con la Guardia Nacional, estos grupos criminales no solo han logrado mantenerse activos sino que han diversificado sus actividades e incrementado su influencia en nuevas regiones.
- Entre 2015 y 2025, las actividades criminales han crecido un 71%, con cárteles presentes prácticamente en todos los estados.
- En 2024 se cometieron más de 33 millones de delitos, lo que equivale a casi 35.000 delitos por cada 100.000 habitantes.
- En 2025, un 61% de quienes migran hacia México cita como principal causa para abandonar sus lugares natales a la violencia y las amenazas del narco.
Este fenómeno tiene raíces estructurales: debilidad institucional, corrupción y falta de coordinación entre diferentes niveles gubernamentales dificultan cualquier avance significativo.
Las disputas entre facciones criminales por controlar territorios generan picos localizados de violencia; esto ha sido evidente este año en Sinaloa, donde los homicidios se han disparado un 170% respecto a 2024.
Protestas y respuesta estatal: un círculo vicioso
Las manifestaciones frente al Palacio Nacional son solo una muestra visible del descontento social acumulado durante años.
La carga policial del sábado no es un hecho aislado; representa una larga cadena donde las protestas sociales chocan con una respuesta represiva por parte del Estado. Organizaciones civiles han denunciado el uso excesivo e injustificado de la fuerza así como la falta de protocolos adecuados para contener estas situaciones.
- Más de 120 manifestantes resultaron heridos—varios con lesiones graves—y se reportaron detenciones arbitrarias.
- Los colectivos acusan al gobierno no solo de priorizar su imagen pública sino también ignorar gravemente los derechos humanos.
Este choque entre ciudadanía y Estado erosiona no solo la confianza hacia las instituciones sino que también debilita la legitimidad misma del gobierno. La presidencia Sheinbaum enfrenta ahora un dilema crucial: cómo responder ante esta presión social sin recurrir nuevamente a medidas violentas ni ceder ante los caprichos del narco.
Feminicidios y violencia de género: otro frente abierto
A esta situación generalizada se suma además una crisis específica: los feminicidios.
En lo que va del año 2025 ya se contabilizan 338 casos en apenas seis meses; estados como el Estado de México, Chihuahua y Sinaloa concentran casi un tercio del total. Las organizaciones dedicadas a defender los derechos femeninos denuncian tanto la falta efectiva políticas preventivas como una tendencia preocupante hacia maquillar las cifras oficiales.
- Solo un escaso porcentaje—25%—de las muertes violentas femeninas es investigado como feminicidio.
- La falta tanto uniformidad como rigor en cuanto a tipificaciones y protocolos obstaculiza seriamente cualquier acceso a justicia.
Este escenario refuerza esa percepción creciente: no solo es incapaz el Estado mexicano para contener esa violencia generalizada; tampoco protege adecuadamente a sus sectores más vulnerables.
¿Qué futuro espera a México bajo el dominio narco?
La crisis violenta junto con las respuestas estatales han creado un clima palpable incertidumbre.
Si bien algunos datos oficiales sugieren que hay una tendencia decreciente respecto a homicidios, eso contrasta bruscamente con el poder inquebrantable que mantienen los cárteles y con esa sensación generalizada inseguridad que persiste entre la población. La carga policial vivida este sábado podría marcar un punto crucial: o bien el gobierno reconsidera su estrategia respecto a seguridad y diálogo social o este ciclo vicioso entre violencia y represión continuará profundizándose.
Mientras tanto, miles siguen saliendo a las calles para reclamar un país libre del miedo cotidiano.
La brutalidad mostrada por parte del Estado solo añade combustible al fuego colectivo e ilustra claramente que romper ese control ejercido por los cárteles mientras se restaura confianza institucional es uno de los mayores desafíos que enfrenta México hoy día. El desenlace ante esta tensión social y política será determinante para definir su futuro inmediato.
