En este blog se permite fumar

Ya sé que muy probablemente usted está de acuerdo con la actual ley antitabaco, según las encuestas hay una alta probabilidad de que así sea. Yo no, usté perdone. Y conste de que no soy fumador. Lo hago muy de tarde en tarde, muy poco y casi siempre cuando estoy al aire libre, en pleno campo. Y generalmente solo. Pero me molesta sobremanera que el Gobierno se empeñe en regular hasta el más mínimo aspecto de nuestra vida. Usté disculpe, señor lector, pero me falta libertad. Me molesta que a los gobiernos les guste tanto prohibir. ¡Qué dirían algunos si esta ley la hubiera sacado adelante un gobierno del PP!
Estoy convencido de que los gobiernos, todos, se exceden en el control de los ciudadanos. Les encanta convertirnos en súbditos, regular nuestros derechos, regular nuestras libertades. Se pasan, estoy convencido. Y más en España, país del péndulo. Pasaremos de ser el país más anárquico de la Unión Europea al más…. puñetero.
Al mefistofélico gobierno de Rodríguez no le bastaba con regular el consumo de tabaco en los edificios propiedad de la Administración, el transporte público, los hospitales. Necesitaba modificar costumbres que se desarrollan en el ámbito de propiedades privadas. Espero con enorme anhelo que pronto regule el consumo de bebidas alcohólicas no ya sólo entre los jóvenes sino entre personas de cualquier edad. El alcohol es mucho más peligroso y dañino que el tabaco, urge su regulación. ¿Y qué me dicen de tanto edulcorante, conservante, antioxidante y emulsionante que pueden ser potencialmente perjudiciales para nuestra salud y que consumimos tan confiadamente? Ah, y el café. Que no se nos olvide el café. Se debe prohibir el café, causante de tantas subidas de tensión, de nervios y de pérdidas de productividad laboral. ¿Y el cocido madrileño? ¡Con lo que sube el colesterol!
¿A qué espera el muy demócrata gobierno de Zapatero para prohibir blasfemar en público? Si Zapatero pretende defender a las minorías indefensas ahí tiene un buen camino. No es sólo una cuestión de buen gusto y de educación, sino también de respeto, coño. ¿Llegará el día en que se prohíba entrar en un local público a quien tenga la gripe, que puede contagiar a quien esté a nuestro lado? ¿Y al que lleve un par de días sin ducharse? ¿Y al que se muerda las uñas? ¿Para cuándo una policía específica, secreta, por supuesto, que nos persiga cada vez que salimos de casa?
Deseo que llegue el momento en que este gobierno y los que le sigan se dediquen a gobernar y se planteen prohibir los millones de petardos que han estallado estos días en todas las calles de España, que se dediquen a perseguir al imbécil que pone la televisión para que la oigan sus vecinos, al troglodita del discobar de ahí abajo y al ignorante que cree a las tres de la mañana que es más machote el que más chille. ¿Por qué exigir respeto y educación da menos votos que prohibir el tabaco? ¿Por qué el Gobierno, todos los gobiernos, incluidos los municipales, no tienen la necesidad de perseguir con la misma saña a todos los dueños de los perros que pasean libremente por las ciudades? ¿Qué es más peligroso, un mordisco de perro o una furtiva calada?
Es fácil, se ponen unas cuántas cámaras ocultas entre los árboles de los parques y ya está.

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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