Hombre, a mí este empeño actual en traernos la república me parece un poco forzado. Forzado y precipitado por Izquierda Unida con la ayuda de un Zapatero cuando saca sus muertos a pasear. Personalmente soy, como casi toda España, Juancarlista, pero no monárquico, que es otra cosa, ni republicano, algo para lo que me falta experiencia. Vamos, que no soy ni chicha ni limoná, diríase aquello de no opina-no contesta.
O sea que, como mi quiosquera, mi gasolinero y la señora de los lavabos de mi café favorito, ni se me ocurre perder dos minutos en la discusión. Cuando llegue el momento, que llegará dentro de algún tiempo, porque no dudo de que altas y privilegiadas mentes se están ocupando de ello, ya veremos cómo están las cosas, cuál es el contexto, qué es lo que me preguntan y qué es lo que opino. Si es que me preguntan, que ésa es otra, que estamos pariendo un país que parece el lejano oeste y no sería de extrañar que primero disparasen y luego preguntasen. Si es que preguntan, insisto.
Que a partir de ahora cada vez que los príncipes salgan de paseo a exhibirse por las tierras de España vengan los de Izquierda Unida y les saquen los colores de la bandera republicana hay que agradecérselo al exceso de celo de alguno de sus colaboradores, al que yo le daría unos cuantos curritos si me llamase Felipe y me apellidase Borbón, lo que me aterrorizaría grandemente. A mí me parece mal esta persecución, que es como la de los paparazzi pero con banderas en vez de cámaras, lo que no sé si me tranquilizaría. Nunca me han gustado los tocacojones, dar la lata sólo por darla, son demasiados y hay que soportarlos con demasiada paciencia tanto en el trabajo como en la calle.
Para mí es que como IU no tiene mucho que pintar en este invento llamado España se apunta al bombardeo de las banderas republicanas sólo pa salir en la foto y que se hable de ellos, aunque sea mal, que no hay nada peor que no pinchar ni cortar. Bueno, seguro que también lo hacen para solidarizarse con sus bases más concienciadas, rebeldes y primarias, claro, ésas a las que nadie en sus cabales votaría. Y para dar el coñazo, que siempre hay gentes con ganas.