POR FAVOR NO VIAJEN EN ESTA COMPAÑÍA DE AUTOBUSES

Otra vez he tenido que pasar por experiencia dolorosa con la misma compañía de autobuses de línea que la otra vez. Esta vez, y conocida la experiencia anterior, he tomado todas las precauciones necesarias para que no me pasara nada.
O eso creía yo. Encargué el billete por teléfono, insisto en que teniendo en cuenta mi experiencia anterior, y me presenté a recogerlo varias horas antes del momento señalado. La señorita que me atendió sólo tardó dos o tres minutos en terminar la conversación privada que mantenía (ella misma estaba comprando algo por teléfono. Por el teléfono de la propia compañía, naturalmente) y en cuantito entregué el famoso identificador me sirvió el billete y se despidió con mucha amabilidad.
Varias horas después, Misanta, Misantita y yo nos presentamos con diez minutos de adelanto en la vacía e inhóspita estación de autobuses de Palencia. Llegó la hora y la megafonía anunció el autobús y el andén de salida. Fenomenal, ya estará al llegar, pensé. Iluso. Diez minutos después de la supuesta hora de llegada, me levanté y empecé a dar inquietos paseos. Veinte minutos después me acerqué al servicio de información, al otro extremo de la estación. Nadie. Desierto. Me hundo. Me vuelvo al andén, no sin observar por una puerta trasera que dentro del despacho de información hay un hombre y una mujer merendando con una pachorra que soy incapaz de sentir.
Media hora después de la hora de supuesta salida vuelvo a la oficina de información, me empapo grandemente de un papel que ruega al público que sea amable y dé los buenos días, las buenas tardes, o las buenas noches. Ssssstupendo. Por si acaso, saludo muy cortésmente y pregunto al amable encargado: “¿El autobús de las ocho menos veinte?” El hombre sonríe y enarbola un gesto de desesperanza. “Pues no pasa nada –me dice-. Esto es normal, pasa todos los días. Es que como viene de Santander, al pasar por Osorno el conductor tiene que esperar al otro autobús y… Bueno, hoy no es viernes, ni puente ni nada especial, no tardará, dentro de unos diez minutos estará aquí.”Efectivamente, tiene razón. A las ocho y veinte, como todos los días, al parecer, el autobús se presenta “puntual”. Dos minutos más tarde sale en busca de su destino, sólo cuarenta y dos minutos tarde, como todos los días.
¿Como todos los días? ¿Y nadie me ha dicho nada? Cuando compré el billete me dijo la encantadora voz pregrabada que salía a las ocho menos veinte; cuando retiré el billete la amable señorita que me hizo esperar a que le diese la gana terminar su conversación no me dijo nada del retraso. ¿Por qué? ¿Me han hecho perder cuarenta y dos minutos? ¿Saben en Alsa cuánto vale mi tiempo? ¿Saben en Alsa cuánto trabajo soy capaz de realizar en cuarenta y dos minutos de cualquier hora? ¿Saben en Alsa cuánto descanso soy capaz de gozar en cuarenta y dos minutos de mi tiempo libre? ¿Saben en Alsa que eso es mentir, que está muy feo, que es de gente mala y que a lo peor es considerable como publicidad engañosa? ¿Saben en Alsa cuánto es capaz de aburrirse una niña de once años en cuarenta y dos minutos? ¿Saben en Alsa lo que es la dignidad de los clientes? ¿Saben en Alsa lo poco que cuesta adaptar los horarios a la realidad? ¿Saben en Alsa que los retrasos habituales son habituales en las repúblicas bananeras? ¿Saben en Alsa que esto también era habitual en la España franquista de mi infancia? ¿Saben en Alsa que esto debería ser impensable en la España del Siglo XXI? ¿Saben en Alsa que estamos en el siglo XXI?

Literatura con denominación de origen:
http://pedrodehoyos.blogspot.com

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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