YA.COM, NI SE OS OCURRA, GUAPOS

Estaba yo por fin tranquilo, mi día había sido bastante malo pero por fin ya empezaba a terminar. Andaba yo hundido en el fondo de mi sofá, asintiendo mecánica y semiinconscientemente a lo que iba saliendo de aquel telediario. Al principio parecía que el locutor me reñía, luego me aconsejaba. Sólo al final empecé yo a ser consciente de que me adoctrinaba, pero me fue imposible ponerme en guardia, mis neuronas empezaban a serenarse y tal vez a aposentarse indolentemente en el fondo cenagoso que a esas horas era mi cerebro.
De pronto el estridente sonido de mi teléfono golpeó mis tímpanos y las aludidas neuronas se alborotaron más que un inconsciente joven en noche de botellón. “Venga, otra vez juerga” se oyó gritar a una. “¿Estudias o trabajas?” debió preguntar otra. “Marcha, marcha, marcha” gritaban cinco o seis mientras daban botes cogidas por los hombros. Debí abrir un ojo y mirar la pantalla del teléfono. “Número oculto” me chivaba éste. Debió ser por el cansancio, tal vez porque soy un inconsciente que gusta de correr innecesarios riesgos, pero contesté.
Al otro lado un desconocido con una joven voz posiblemente tamizada por un par de copazos de cazalla y con un inconfundible acento del Cono Sur me llamó por mi nombre, me dijo el suyo y añadió que me llamaba de parte de ya.com. Según sus datos yo tenía no sé qué conexión de internet y con tal determinada compañía y que él me iba a ofrecer… Al principio casi me da la risa, tuve ganas de contestar “Fallo, chaval, no has dao ni una”, pero me acordé de que estas entrevistas siempre las graban y a la que te descuidas, se te escapa un “si” condicional y ellos aprovechan para tomarlo como un “sí” afirmativo, atraparte como cliente y amargarte la vida, así que preferí no hacerme el simpático y decirle que no, que no y que no con claridad, contundencia y rotundidez.
Debo reconocer que el pibito era duro. O se lo hacía, depende. Pero insistió, intentó regatearme y aprovecharse del estado infecto de mi sistema neuronal. Lo siento, señores de Ya.com pero le dije en voz bien alta, tal vez demasiado, lo siento, que no, no y no quería nueva conexión. Aproveché que el buen hombre empezaba a despedirse para colgar.
Señores de Ya.com, no sé cómo narices se han hecho ustedes con mi número ni por qué pretenden saber que tengo ordenador, que tengo conexión a internet y qué tipo de uno y otra tengo, casi ni me importa, pero no vuelvan a llamarme, olvídense de mí, ni se les ocurra volver a acordarse ni a hacerme alguna faena con mi conexión de internet, que ni es del tipo que ustedes decían ni con la compañía que ustedes decían pero no quiero perderla ni tener problemas.
Ah, y no me vuelvan a llamar. Y menos a esas horas, la próxima vez les azuzo al presentador del telediario. No estoy, no existo. Para ustedes.
— http://pedrodeh.blogspot.com —

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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