La verdad es que la victoria del Real Madrid sobre el Barcelona no me motiva nada. Lo que es por mí hasta que no vuelvan a ganar diez o doce copas de Europa seguidas no me alterarán el pulso. Hace tiempo que viendo el desastre de Florentino Pérez procuré vacunarme de madriditis, así que no entiendo tanto alboroto ni tanta tinta. Ni me van a subir el sueldo ni me van a jubilar antes de tiempo, como si trabajara en Telefónica o algún gran banco de esos que gana miles de millones. Tampoco se va a acabar el hambre en el mundo ni se va a detener el deshielo de los polos, cosas todas ellas que sí me preocupan grandemente. Más que Raúl o Robinho me interesa Marta Domínguez que es de mi tierra, es más guapa y sonríe más. Hombre, qué quieren que les diga, tampoco voy a bañarme a ninguna fuente cuando gane todas esas cosas tan importantes que gana, yo prefiero bañarme en mi casita y oyendo a Edith Piaf, pero interesarme me interesan ella y sus victorias más que las del Real Madrid.
Es que he llegado a una edad en que ya pocas cosas me asaltan el corazón. Miren, les voy a ser sincero, entre los pocos asuntos que sigo con atención y complacencia está la batalla de Madrid, la de la alcaldía quiero decir. Eso si que tiene morbo, que hasta hoy el PSOE haya sido incapaz de encontrar una persona válida para ese puesto me quitaba el sueño. Bueno, no, qué bobada, ni me quitaba el sueño ni nada así, allá los socialistas si entre tantos cientos de miles de militantes eran incapaces de encontrar a uno que valiera la pena. Que ya valía de pretendientes que se negaban. ¿Qué opinará Miguel Sebastián de tanto precandidato fallido? Yo que él me cogía una baja por depresión ya mismo, eso de que a uno lo quieran como sexta o séptima opción tiene que saber a aceite de ricino.
Lo de proponer a María Teresa Fernández de la Vega, la vicepresidenta del Gobierno o de lo que sean esos que se reúnen todos los viernes con Rodríguez, no era más que desvestir a un santo para vestir a otro. Y con ello no pretendía aludir a sus modelitos, no, porque si bien son muy impropios para una vicepresidenta socialista parece que encajan más en una vicesocialista. Me la imaginaba en plena campaña, mordiéndose las uñas de mitin en mitin sin saber si de vicepresidenta de Zapatero iba a pasar a ser alcaldesa de Madrid o primera concejala de la oposición. Ahí es nada lo que se jugaba el PSOE. A mí también me había llegado ese SMS que ha corrido entre los socialistas exigiendo a Zapatero que no la sacara del Gobierno. Claro que no he tenido a nadie a quien pasarlo, conozco mucha gente del PSOE, pero a pocos socialistas.
No, no, el hecho de que me haya llegado a mí el SMS interno del PSOE no quiere decir que yo sea socialista. Uno ha madurado y comprendido que los grandes partidos sólo son maquinarias electorales y correas de transmisión de lo políticamente conveniente, por eso hay que huir de ellos si quieres que tus neuronas sigan en funcionamiento. Simplemente lo más probable es que el PSOE haya infiltrado algún militante entre mis amigos. Eso sí, me preocupa: Que gentes de los primeros partidos nacionales tengan mi teléfono eso sí que me eriza el vello, que las armas las carga el diablo y nunca se sabe qué pueden hacer con mi número. Cualquier día son capaces de llamarme y proponerme algo honesto.
Peores cosas se han visto.
Cuentos del siglo XXI http://pedrodeh.blogspot.com