Y EN ÉSTAS LLEGÓ RODRÍGUEZ ZAPATHUERO

Me molesta determinado tipo de políticos, ésos torpes que creen que nos pueden decir de todo, que todo se lo aceptamos y que nos vamos a tragar irreflexivamente todo cuanto nos quieran decir. Por usar un refrán castellano son esos políticos que nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino. Lo malo es que en definitiva existen muchos millones de ciudadanos que son los destinatarios ideales para los mensajes de estos zafios políticos y que efectivamente tragan, plenamente felices y contentos, tantas cuantas barbaridades les suelte cualquier mindundi analfabeto con tal de que sea de su partido.
Zaplana con su cabeza a media altura, mirando atravesadamente, es uno de los primeros ejemplos que me vienen a la cabeza. Es un especialista en disparar absolutas inconsistencias indigeribles y atragantantes sin pestañear. El hombrico debe sentirse satisfecho cada vez que “echa de comer” a sus mesnadas. Un peazo de intelectual, el valenciano. Los disparates más gordos, las afirmaciones más sectarias se las he oído a él desde tiempo inmemorial.
Y luego vino Pepiño Blanco. Otro que tal baila. Sería capaz de afirmar sin pestañear que la derecha extrema tuvo la culpa de la pérdida de Cuba si tal afirmación le viniera bien a su partido para justificar no sé que extraña conducta con Fidel Castro, pongamos por ejemplo que puede convertirse en realidad próximamente. Hay que ser muy necio, muy torpe o muy sectario para aceptar sin pestañear más de dos minutos de sus ruedas de prensa. Este perverso funcionario socialista es la actual representación de la sinrazón, de la perversidad del lenguaje y de la manipulación de la verdad. Y sí, cierto, tiene quien se le parezca en el partido de la oposición.
Éstos y otros caraduras semejantes son poseedores de una desvergüenza digna de ser incluida en el libro Guiness de los records. Su habilidad oral me recuerda al lobo de Caperucita, dan miedo con sólo suponer que van a hacer uso de la palabra. Presuponer lo que van a soltar por esa boquita tan aterradora da para no dormir en una semana. Ambos están tan convencidos de poseer la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Ofenden cada vez que hablan. Ofenden a sus oponentes, pero sobre todo ofenden la inteligencia de los que por la razón que sea no tenemos más remedio que escuchar lo que nos dicen. Nos toman a todos por partidarios suyos, pero por partidarios ignorantes, cerriles y sin un ápice de sentido crítico, incapaces de sospechar que algunos podemos utilizar la inteligencia para ser críticos y poner en tela de juicio cuantas solemnes payasadas pretendan contarnos.
Y en éstas llegó Rodríguez Zapathuero y nos soltó a sus huestes la última dosis de lenguaje populista, la última de sus frases huecas, vanas, vacías, hinchadas, inanes, fútiles, baladíes (¿sigo?), destinada simplemente a llenar un vacío ante los micrófonos, al consumo rápido de militantes, simpatizantes y asimilados, una frase que representa la demagogia en estado puro, esas frases que tanto gustan a los políticos inconsistentes, fatuos y anodinos que padecemos a oleadas.
Y en éstas llegó Rodríguez Zapacero (cero para Castilla y los castellanos, claro) y nos soltó su receta mágico-milagrosa para vencer a ETA: “Tiempo, temple y tenacidad”. Toma ya qué hallazgo lingüístico. Toma ya soplapollez inaudita. Toma ya la claridad de ideas del pardillo que haya “parido” semejante perla. ¿Hay quien diga menos? ¿Hay quien se gane titulares con menos inteligencia, esfuerzo, claridad de ideas y capacidad de comunicación?
Que se presente, será serio candidato a presidir… cualquier cosa, qué más da. Anda que no hay personajes así presidiendo de todo en España!!

http://pedrodeh.blogspot.com

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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