A mí me ha llamado siempre la atención con cuánta facilidad se ha equiparado a Castilla con todos los movimientos conservadores de la Historia e incluso con el Franquismo, cuando Franco no era castellano, franquistas hubo en todas partes, y sus ministros vinieron de todas las regiones. Es más, si hubo regiones condenadas por el franquismo a la desindustrialización y al despoblamiento la primera de todas fue Castilla, en beneficio, oh, casualidad, de Cataluña, País Vasco y algunas naciones extranjeras. Si hubo alguna región esquilmada y utilizada vergonzantemente ésa fue Castilla.
Esa situación ha seguido con la Democracia actual, incluso más agravada, puesto que se desmembró a Castilla en cinco autonomías diferentes en vez de una sola autonomía fuerte y central por influencia de los grandes partidos nacionalistas, temerosos de lo que una Castilla fuerte, rica, poblada y con diputados y senadores de 17 provincias, nada menos, pudiese significar para sus planes.
Entre los diferentes expolios a que ha sido sometida esta madre de España repudiada por su propia hija el más significativo de su decadencia, y por ello uno de los más dolorosos, es el expolio artístico. Centenares y centenares de obras maravillosas, obras punteras del arte mundial, han desaparecido de Castilla, apareciendo después en otros lugares tan llamativos como Estados Unidos, hacia donde se embarcaban iglesias enteras cuyas piedras se disimulaban en las aduanas como máquinas de coser. Permítaseme añadir que el mismísimo Cid Campeador descansa repartido entre Burgos, Alemania y la República Checa según cuenta Nieves Concostrina. Y nunca hubo mayor símbolo legendario castellano.
Entre las personas que más obras de arte castellanas se llevaron de estas sacrificadas tierras destaca Frederic Marès en cuyo museo de Barcelona hay centenares de obras oficialmente datadas en las provincias castellanas o simplemente en Castilla, sin más referencia. Personalmente hace ya unos cuantos años investigué las obras procedentes de Palencia, provincia a la que me unen fuertes lazos, y estoy hablando de los más grandes y geniales escultores castellanos o que trabajaron parta Castilla, Manuel Álvarez, Juan de Juni o Berruguete, por ejemplo. Permítanme que les proporcione una somera lista de obras de arte:
. Capitel del siglo XII, procedente de la iglesia de Villaherreros.
. Madre de Dios con Niño, del siglo XII o XIII.
. Madre de Dios con Niño, del siglo XII.
. Relieve de Cristo Juez, finales del siglo XII y procedente de la ermita de Rocamador.
. Relieve de San Marco, de finales del S. XII, procedente de la Iglesia de Espinosa de Villagonzalo.
. Relieve de San Pedro, también de finales del S. XII y también de la Iglesia de Espinosa de Villagonzalo.
. Santo Obispo de procedencia desconocida y de autor anónimo, del primer cuarto del siglo XVI.
. Conjunto de cuatro relieves en alabastro del maestro palentino Manuel Álvarez, procedentes de la iglesia del Monasterio de la Santa Espina, y dedicados a la vida de la Madre de Dio
. Cristo crucificado de Juan de Valmaseda, de gran calidad, primer tercio del siglo XVI, que tiene un gran parecido con el Cristo Crucificado de la Iglesia de Santa Eulalia, en Becerril de Campos.
. San Pedro con dos cardenales y dos obispos. Primer tercio del siglo XVI. De autor anónimo, pero de tal calidad que fue cedida para ser expuesta en la Feria Mundial de 1965 en Nueva York.
. San Pablo, de Juan Ortiz, “El Viejo”, procedente de la iglesia parroquial de Olivares del Duero.
. Relieve de “La Oración en el Huerto de Getsemaní”, de Francisco Giralte, sobre el año 1544.
. Retablo de San Antolín y San Bernabé, obra de Manuel Álvarez, entorno al año 1560 y procedente del antiguo Hospital de San Antolín y San Bernabé. Fue comprado en Valladolid, en 1949.
. Relieve de la Trinidad, de Manuel Álvarez, en alabastro con restos de policromía, entre 1560 y 1570.
. San Roque, de Alonso de Berruguete, entre 1526 y 1532, de procedencia desconocida, es una escultura de gran calidad.
. Escudo del Duque de Lerma, de Diego de Basoco, procedente de la Colegiata de San Miguel, de Ampudia.
. Tabernáculo de Santa Clara, de autor anónimo, de madera policromada y óleo sobre tabla, producida hacia 1500 en los Países Bajos, y procedente del monasterio de Calabazanos.
Y les recuerdo que sólo estoy hablando de una provincia pequeñita e insignificante en el conjunto español como Palencia.
En el momento en que escribo unos cuantos cientos de castellanos, encabezados por el partido castellanista Tierra Comunera, se habrán manifestado por las calles de Barcelona y estarán entregando al presidente de la Generalidad de Cataluña 22.000 firmas de ciudadanos castellanos pidiendo la devolución de este patrimonio artístico y planteando un procedimiento correcto para que se proceda a la devolución de este patrimonio castellano “en el exilio”.
Permítaseme unir mi pequeña e insignificante voz y reclamar: Devuelvan a Castilla lo que es de Castilla.