Después del caso de Hermann Terstch, despedido por no participar de la línea editorial del grupo PRISA, ¿sabemos cómo piensan todos los trabajadores del grupo? ¿Sabemos cómo tiene que pensar para no ser despedidos? ¿Están seguros los altos dirigentes del conglomerado de periódicos, radios y televisiones de que no queda ninguno más de sus empleados que no apoye la acción del Gobierno? ¿La apoyan todos? ¿O cuando vuelven a sus casas con sus familias se dedican a destripar a Zapatero y sus ministros?
¡Madre mía, y a mí me despidieron de un colegio religioso por…, por…, por poco afecto “a la causa”. Los extremos se parecen… ¡¡demasiado!!