Hay cosas que son así y no pueden ser de otra manera. Quizá porque llevan muchos años siendo así, quizá porque nacieron para ser así y exactamente ésa es la misión para la que fueron concebidos. Y la COPE también, claro.
Todos los medios tienen su ideología, sin remedio. Y si usted se ha creído lo de “Diario independiente de la mañana” es que es usted un ingenuo del tamaño de la muralla china. Y vaya usted a colocarles un artículo que vaya en sentido contrario. A la que te descuidas van y te despiden, que se lo digan a Hermann Tertsch. No hay, déjense de bobadas, ninguna posibilidad de absoluta libertad, de absoluta independencia ni de absoluto respeto al autor. Estas cosas tarde o temprano se pagan.
Uno ha perdido ya la cuenta de los años y de los medios en los que lleva publicando (no es cierto, me lo sé muy bien, pero permítanme la frase) y debo reconocer que nunca he tenido dificultades insalvables con ninguno, aunque alguna vez haya habido sus más y sus menos. Pero llegada la época electoral todos “se la cogen con papel de fumar” y si una vez fabulas que a Misanta le envolvieron cuarto y mitad de mortadela en un cartel electoral debes hacer notar al lector que en el barrio donde estaba ubicada la charcutería llevaban 25 años empatando a votos los principales partidos. Porque si dejaras ver si el barrio era obrero o de clases acomodadas no faltaría un redactor jefe listillo que supusiera de quién era el cartel-envoltorio.
Pero nunca hay medios absolutamente imparciales, radicalmente neutrales, exquisitamente equilibrados, todos tienen su corazoncito particular, aunque realmente todos compartan un especial empeño de protección a la libertad de expresión y busquen cierta independencia. Pongan ustedes el nombre del medio que quieran, que todos tienen sus querencias en general bastante conocidas de todos.
La COPE también, faltaría más, tiene su ideología, no me imagino a ninguno de sus profesionales reivindicando el aborto, los matrimonios homosexuales o favoreciendo el amor libre. O hablando a favor de Zapatero. Y a eso la COPE tiene tanto derecho como los demás. Así que eso de que IU les haya llevado una cuña electoral «en favor de los derechos civiles y del colectivo de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales» y en la emisora se hayan negado a emitirla… ¿por qué llama tanto la atención? ¿O en ello se busca conseguir la propaganda que la emisora no quiso facilitar?
Tengo muy claro que estoy radicalmente en contra de los “pulpitazos” con que dicha emisora obsequia cada mañana a sus enemigos, jamás escucho a sus estrellas porque soy de hábitos saludables, pero creo firmemente que una emisora privada puede emitir o dejar de emitir todos los anuncios que le parezcan oportunos, especialmente si van contra sus esencias ideológicas más profundas. Y además, que coño, poner esa publicidad en la COPE era tirar el dinero.
Hay cosas que son así y no pueden ser de otra manera. Porque llevan muchos años siendo así, porque nacieron para ser así y exactamente ésa es la misión para la que fueron concebidos. Y la COPE también, claro.