Porque contra lo que ha manifestado Zapatero los demócratas también se equivocan. Se equivocan todos los que tengan que tomar decisiones, cuantas más y más importantes sean las responsabilidades más son las posibilidades de equivocarse. Y más gravemente.
Zapatero dice que él no se ha equivocado, que quien se ha equivocado es ETA. ¿Ser demócrata equivale a tener patente de corso? En realidad debería ser lo contrario, un demócrata convencido como él es debería ser el primero en reconocer que ha metido la pata. La humildad y la sinceridad deberían ser virtudes que ennoblecieran a todos los demócratas.
Zapatero nos debe una explicación. Se ha equivocado no al negociar con ETA, que era su deber y su derecho, sino al mantener y no enmendar el rumbo placentero que llevaba con ETA a pesar de comprobar todas las semanas, robos de armas, robos de coches, zulos, cartas de extorsión, bomba de Barajas, que ETA se estaba burlando de él, aprovechando el tiempo para reforzarse y colarse en los ayuntamientos. Tenía motivos suficientes para comprobar que ETA se estaba rearmando en vez de desarmando. Pero ha tenido que ser la propia ETA la que se lo hiciera saber. Torpe. O mantenella y no enmendalla, o sea.
Y aparentemente está rectificando, bien por él si se mantiene en esa línea. Pero se ha equivocado, como implícitamente reconoce al corregir sus actuaciones de todos estos meses. Debe explicarse y admitir que se ha equivocado. Esto último lo está haciendo ya implícitamente. Le falta valor.