La semana de la prensa ha ido de la libertad y de la honradez a la hora de informar. Aquí no se libra nadie de la batalla dialéctica, los medios de comunicación en sólo dos días han recibido palos de todas partes. El periodismo nunca debería ser noticia, sino sólo trasmitirla, pero algunos profesionales se comportan como júligans (sí, sí, ya sé, ya) más que como profesionales. Todo por servir a su Señor. Así le va a la prensa. A cierta prensa. Prensas.
Incluso desde la escena internacional Tony Blair ha puesto a caer de un burro a sus compatriotas dedicados a la información, no se ha callado nada el jefe de Gobierno británico, es la ventaja que tiene que le falten dos semanitas para dejar de ser, que uno se puede explayar y soltar por la boquita todo lo que quiere, importándole una higa lo que piense, si es que piensa, el cuarto poder. Desde acusar a la prensa de “desequilibrio”: “Ya no hay equilibrio, todo es triunfo o derrota, no hay grises, sólo blanco o negro” hasta llamarles “bestias salvajes” el varapalo de Blair marca un hito en los juicios sobre la prensa. Y en el juicio emitió también un mea culpa: “La confianza en los periodistas no es mucho mayor que la que hay en los políticos”.
Lo que parece más fuera de lugar es lo ocurrido en el juicio del 11-M donde a la fiscal Olga Sánchez hubo que pararle los pies y decirle que volviera a apuntar al interior del orinal. Independientemente de la opinión que a la mayoría de ciudadanos formados e informados merezca el comportamiento de esa emisora que ve sombras hasta en la luz del mediodía, no era el lugar ni la ocasión adecuados para la crítica desaforada, inoportuna e inadecuada que vertió en un juicio del que está pendiente toda España. Y si me permite el lector, como de la emisora y del “emisor” ya he hablado en otros lugares de este blog, prefiero no hacerlo ahora para no enfangarme más.
Para quienes amamos la prensa lo más doloroso y lo más llamativo es lo ocurrido con las imágenes robadas a Rajoy en la cadena COPE. Ése es el comportamiento más contundentemente esclarecedor sobre la prensa parcial, partidista y desequilibrada, la prensa que no desea servir a sus lectores sino a sus partidarios. Quien esto escribe es “fans” (sí, sí, ya sé también, ya) de Álex Grijelmo que seguro se estará esmerando cuando escribo este artículo en encontrar el culpable, no parece tan difícil, digo yo, de este acto profesionalmente delictivo. Seguro que el director de la agencia sabrá medir las consecuencias que todo ello tendrá, de momento terminó el día presentando disculpas a Rajoy.
Donde no habrá consecuencias es en las empresas que voluntariamente “repicaron” dicha…. ¿información? En ellas ha quedado clara su intención absolutamente partidaria, antidemocrática y lejos de la neutralidad y de la entrega a sus espectadores, que son los primeros a los que un profesional serio y responsable debe tener en la cabeza. Sin embargo estas empresas en la cabeza tienen a su Amo y Señor al que deben pleitesía y al que seguramente tendrán que rendir cuentas. Algunos que se llenan la boca con la palabra Democracia deben ver en Hugo Chávez un ejemplo de neutralidad y honradez mediática que seguir. Quizá por eso Fernando Moraleda ni sabe ni contesta cuando se le pregunta sobre la situación de la libertad de expresión en Venezuela.
Por activa o por pasiva. Penosa la prensa. Alguna prensa, claro.