Y por él son capaces de cualquier entrega, sacrifican a la esposa, a los hijos, su carrera en el escalafón de funcionarios de la Administración. Todo lo dejan por el partido. Le aman. Son amados. Es un amor juvenil, entusiasta, sin fin ni fronteras.
Llegan con esfuerzo y quebrando su voluntad personal a presentarse a las elecciones, incluso se disponen a encabezar una lista para luchar por su partido, por la opinión de su partido, en defensa de unos ideales casi sagrados…
Reuniones, mítines, asambleas, fotos con gesto victorioso, su pueblo que le quiere y le aclama…. Entonces llegan las urnas y una derrota que no esperaban y … entonces comprenden que de repente se les ha acabado el amor, se divorcian, lo dejan todo de mala manera, precipitadamente.. y si te he visto no me acuerdo que me voy a la empresa privada, que soy un lujo.
A todos ellos, en la absoluta seguridad de que España nunca les comprenderá.
Pedro de Hoyos