Lo mejor que puede hacer España es conservar por muchos años este gobierno que tenemos, nuestro idioma lo agradecerá. Los lingüistas estarán de acuerdo: Con este gobierno no hay crisis económica, sino aceleración de la desaceleración económica. No hay colapso de la Justicia, sino simple atraso de papeleo. Los circunloquios y florituras barrocas a que Zapatero y sus Ayrgamboys someten a nuestro idioma para tener razón y no dar su brazo a torcer nos permiten conocer su riqueza semántica y enriquecerla si fuera preciso con neologismos todavía ignotos por el gran público, pero que el gobierno se encargará de dar a conocer cuando lo estime oportuno para su tarea de agit-pro.
Parece evidente que Bermejo, el ministro pellejo, antes de afirmar tan rotunda, enérgica y desafiantemente como siempre que en España no hay caos en la Justicia llegó a un acuerdo con Julián Muñoz, el delincuente que fue alcalde de Marbella. España debe estar muy agradecida a la labor altruista de personajes como Cachuli que tarde o temprano han de pasar a la historia de este patio de Monipodio que es España.
Miren ustedes, Cachuli nos ha ahorrado una millonada en juicios, alabado sea Cachuli. Una millonada en dinero y en tiempo. Julián Muñoz con su bigotillo años sesenta nos enlaza con las raíces más profundas de la España tardofranquista llegando desde Rinconete y Cortadillo y el buscón don Pablos hasta Eleuterio Sánchez. Pues algún día se podrá demostrar que ha llegado a un acuerdo con la fiscalía por el que se va directamente unos años a la cárcel, muy pocos, pero algo es algo, a cambio de ahorrarnos un montón de juicios a los que debería ser sometido. Tal y como está la Justicia, que un delincuente sea capaz de beneficiar al Estado debe ser compensado de alguna manera civilizada. Gracias a él Bermejo tiene razón y puede salir ufano ante la prensa afirmando tan rotunda, enérgica y desafiantemente como siempre que la justicia en España sólo está algo atascada pero no colapsada.
Menos mal que a Julio César no lo asesinaron en Hispania…, que andaríamos todavía buscando a Bruto para juzgarlo.