A veces pienso que nos da vergüenza ser españoles (y encima que los nacionalistas lo saben y se aprovechan de ello) y exprimimos cualquier ocasión para reivindicarnos como más cosmopolitas que nadie. Quizá para compensar nos hemos convertido en un país antiamericano a pesar de que vemos miles de pelis americanas, “chateamos” con nuestros amigos, usamos el “mouse”, nos compramos un “set” de colonia en “spray” y “externalizamos” algunos servicios de nuestras empresas.
Pensemos en cuántas innecesarias leyendas en inglés nos encontramos cada día. “American blended, red label”. O el “share” en “prime time” de las televisiones. Nos gustan más los anglicismos que un lazo rosa en el tobillo a mi vecina la del sexto izquierda, perdona, Maripuri.
Basta llevar puestas las orejas para observar cuántos estúpidos nombres nos encontramos cada día. ¿Eh, Jonanthan, majo? ¿Y Jennifer? Todavía me acuerdo de un anciano vecino mío que corría detrás del triciclo de su nieto al pelado grito de “No corras, Kevin José, que te vas a caer”. Que a fuerza de intentar ser neoyorkinos nos hacemos más paletos que los señores progenitores del tal Kevin José.
Y ahora le toca a la Pasarela Cibeles. Que por arte del “Quetevendomejor” ha pasado a ser “Cibeles Madrid Fashion Week”, chúpate lo chulo que queda eso. Es la renuncia a lo propio para gustar a los ajenos, es la negación del yo para pasar a ser lo que los demás quieran. Uno, que siempre ha sido moderadamente afrancesado, admira demasiado a muchos pueblos por su cultura, entendida de manera amplia y laxa, pero no hasta el punto de renunciar al propio idioma con tal de caer en gracia a todo el mundo, algo que siempre resulta imposible. Que aprendan idiomas también ellos, joé.
Entre los k skribn asi i ls anglófilos despelotados nos traen el idioma como mujer barata por tierra de matorrales. No se trata de la renuncia porque sí a lo que venga de fuera, sino que se trata de poner en valor aquello nuestro que tiene altura, calidad y características propias de nivel internacional. El castellano, por ejemplo, que además de ser el idioma de Cervantes los es también de medio mundo. Que se merece defensa y apoyo de nuestras empresas más internacionales.
Y les dejo, amigos lectores, que tengo que enviar un email a un friend para preguntarle por un shareware. Quizá después me vaya a hacer footing por el riverside de mi pueblo. See you.
PD: Más tarde vendré a ver si ustedes me han dejado algún “post”
Visite http://www.pedrodeh.blogspot.com Historias… de la vida