La mala leche de «El País»

He leído, deprisa, deprisa, la agresiva diatriba de EL PAÍS contra la madre Maravillas. Su lectura me quemaba, me molestaba, me ofendía, por eso la velocidad de lectura. Era un artículo cargado de mala baba, irónico y sardónico impropio de un periódico independiente y noble que rezumaba desprecio. Soy católico, no conozco a la santa que tanto valora José Bono y me siento despreciado. Más: no, no creo que una santa católica deba tener una placa en un palacio que nos representa a toda la sociedad civil. Bono se ha pasado tres pueblos.

Pero eso no justifica la mala leche de “EL PAÍS”, también “EL PAÍS” es de todos, no sólo de la familia Polanco y los accionistas, se debe a todos sus lectores y mostrar respeto tanto por todos ellos como por los que no lo leen. Incluido yo, suscriptor del antiguo “diario independiente de la mañana”. Y de otros varios.

Para criticar a Bono, por sectario, por ejemplo, no hace falta ofender ni desacreditar a nadie, aunque esté muerta.

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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