Imagínense a las más altas autoridades del Estado reunidas; con ellas, himnos y ceremonias, discursos y sonrisas. Por fin todos aplauden y finalmente callan. José Bono da un paso adelante, levanta el brazo y descorre la cortinilla. Los presentes levantan la vista y leen:
“Hasta aquí arriba llegó la deshonesta ausencia de nuestros diputados el año 2008”.