Siento disentir de una mayoría de ciudadanos, de columnistas y de políticos: los resultados de las elecciones en Euskadi no han sido buenos. Para España, quiero decir.
Y la verdad no se me ocurre una manera de encontrar unos resultados posibles en esa comunidad autónoma que fueran buenos. Los resultados habidos en esas elecciones nos van a costar a los ciudadanos muchos millones de euros. Al tiempo.
Súper Zapa se va a quedar sólo en el Parlamento, a partir de ahora no va a encontrar una manera de sustituir los votos y apoyos del PNV. Y son votos necesarios para muchas cosas, son imprescindibles para sacar adelante una infinidad de proyectos necesarios para que nuestro país funcione. Lo que parece claro es que desalojado el PNV de la presidencia del País Vasco se negará a apoyar ni una sola vez a los que acaban de dejar de ser sus aliados. Adiós, Zapa, adiós.
La alternativa sería romper la partida y barajar de nuevo. Convocar elecciones generales de las que saldría un nuevo Parlamento y una nueva realidad. Como es natural esto no se va a dar, Zapa no está dispuesto a abandonar los tres años que le quedan de gobierno para “trasformar España”… cuando estamos llegando a los tres millones y medio de parados. Y sin embargo sin apoyos que le mantengan en el poder sería algo a considerar.
¿Sin apoyos? Aún quedan los antiguos enemigos, es lo que tienen las cosas de la política, que tus enemigos de hoy serán los que mañana te sacarán del atolladero. Aquel a quien has despreciado y engañado en un par de ocasiones puede ser tu tabla de salvación, ese clavo ardiendo al que has de agarrarte… si te deja.
Pero resulta que aquel a quien has despreciado y engañado en un par de ocasiones y cuyo apoyo requieres ahora es consciente de ese desprecio y de ese engaño y de tu soledad actual… y de lo mucho que darías por contar con su “amistad” política. Y ahí empiezan los problemas para España.
Los políticos catalanes se acaban de llevar ochocientos millones a mayores del presupuesto para reforzar sus infraestructuras. Ochocientos millones que en principio no figuraban en los presupuestos del Estado y que finalmente han ido destinados a Cataluña. ¿Por? Bien, se acepta las deficiencias de Cataluña en cuestión de infraestructuras que debían ser compensadas, pero…
¿Quién compensa (¿con cuántos millones?) las infraestructuras de los pueblos de Tierra de Campos o de los Picos de Europa o de la Sierra de Gredos? Pueblos semi abandonados cuyos antiguos habitantes y sus descendientes trabajan, enriquecen y pagan impuestos en Cataluña (y en Euskadi, y en Suiza, y en Alemania) en vez de hacerlo en su propia tierra, que carece, por ejemplo, de médicos, escuelas, conexión a Internet… y de niños, jóvenes y futuro, puesto que todos ellos se fueron hace cuarenta años de estos pueblos de 25, 17 ó 32 habitantes. Y todo ello gracias a Franco, el que tanto perjudicó a Cataluña (¿Y a Castilla no?). Puestos con lo de reparar la Memoria Histórica podíamos empezar por aquí…
Pero no nos detengamos más en ello, ahora el nacionalismo catalán (y obsérvese que no hablo de Cataluña ni de los catalanes, sino de los nacionalistas) puede ser llamado de nuevo a apoyar a un gobierno de España, es decir un gobierno de todos… si se salvan las dificultades políticas del tripartito montillano. Los votos de CiU pueden ser imprescindibles para mantener en el gobierno tres años más a Zapa. ¿Cuánto nos va a costar al resto de los españoles? ¿De qué partida, de qué presupuesto, de qué destino se van a arrancar esos millones? ¿Qué nueva infraestructura imprescindible va a dejar de construirse en otras partes para levantarse donde diga CiU?
¿Cuánto nos va a costar a los españoles haber desalojado del poder a Ibarretxe?