Resulta ahora que según investigadores de la Universidad de Georgetown (sí, la de Josemari) Cristóbal Colón era catalán. Los orígenes catalanes del descubridor de América vuelven como el monstruo del lago Ness, sólo que sin fecha fija. Todos lo hemos oído miles de veces, lo mismo que conocemos las versiones de su posible origen genovés. Y otras que indican lo contrario de lo anterior. Y lo contrario de lo contrario. Hasta en algún lugar he leído que Colón era una mujer. A mí me trae al pairo, con perdón.
Hombre, no dejo de reconocer que me molestaría que fuera catalán, pero sólo por no tener que aguantar a algún papanatas nacionalista, hambriento de que Cataluña tuviera la exclusiva del protagonismo social, político y popular de Esp… del Estado. Entiéndase que no hablo de los catalanes, algunos frecuentísimos visitadores y colaboradores de este blog a los que estoy agradecido, sino que hablo de papanatas. Y papanatas hay en todas partes, con mil ideologías distintas y mil lenguas distintas. Miren, si ustedes se me ponen exigentes y quieren nombres, me refiero al defenestrado, o casi, Carod y a Joan Laporta.
Si no fuera por este grupo de políticos papanatas, perpetuos plañideros, sempiternos ofendidos, imperecederos observadores del propio ombligo, me encantaría que Colón fuese en realidad Colom. Todo serían ventajas: el Reino de Aragón se sentiría protagonista al mismo nivel que la Corona de Castilla de la conquista de América (me refiero a la de 1492, no a esta visitilla de Zapa a Obama) y el Imperio español pasaría a ser ejemplo de lo que la unión de los hombres y pueblos de las Españas pueden conseguir a poco que se pongan de acuerdo pa arrimar el hombre. Y el hombro.
Y sin duda que la integración de Cataluña en España sería más fácil, más atinada y sin sobresaltos de continuidad. Con lo acertados que suelen ser los catalanes en los negocios y con su espíritu emprendedor seguro que aquella aventura habría salido mejor, tal vez no se habría acabado en 1898 y Chávez no sería más que el tocapelotas presidente de la autonomía venezolana. Lo que sería de lo más normal, porque de presis tocapeletas sabemos mucho en esta castigada tierra española.