España, ¿cobarde y culpable?

Cuando en la sociedad tenemos políticos que acusan a su rival de querer matarle en una cuneta y no pasa nada es que hemos perdido el norte. Una acusación tan grave sólo la puede hacer quien tiene razón y lo demuestra o alguien cuya cabeza da pruebas de incompetencia, quizá de enfermedad. Sólo el retiro, quizá temporal, puede paliar tan grave desastre.

Cuando en la sociedad tenemos presidentes del gobierno que relativizan la existencia de la nación cuya primera institución presiden y no pasa nada, nadie se escandaliza ni le llama la atención es que hemos perdido el norte. Un disparate de tal tamaño, que equivale a dar posibilidades de razón a quienes quieren destruir esa nación, sólo lo puede decir quien tiene razón y lo demuestra o alguien cuya cabeza da muestras de incompetencia, quizá de enfermedad. Sólo el retiro, quizá temporal, puede paliar tan grave desastre.

Cuando en la sociedad tenemos instituciones que creen que resuelven los problemas de la juventud –paro, ignorancia, drogas- enseñándoles a masturbarse sin que esa sociedad se escandalice, se rebele, o al menos muestre su desprecio con una sonora carcajada, es que hemos perdido el norte. Sólo una sociedad acojonada por las fuerzas del retraso social, acomplejada y cobarde, calla para dar la razón de la mayoría silenciosa a instituciones cuya cabeza da muestras de incompetencia, quizá de enfermedad.

Cuando en la sociedad tenemos más de cuatro millones de parados, una millón y cuarto de familias sin ingresos de ningún tipo y esa sociedad no se escandaliza o no pone inmediato remedio es que hemos perdido el norte. Sólo una sociedad acomodaticia, egoísta y hedonista hasta la exasperación esconde la cabeza debajo del ala, manteniendo en el hambre a los inocentes y en el gobierno a los culpables.

Cuando el mundo muestra su incontenible alegría por el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín, cuando organiza tantas fiestas y alegrías sin que en su momento oportuno hubiera manifestado semejantes emociones es que algo grave pasa. O pasó hace 20 años, a escoger. Sólo una sociedad acomodaticia, egoísta y hedonista hubiera pasado entonces tan de puntillas como pasó, escondiendo la cabeza debajo del ala, temiendo lo que estaba por venir. ¿Volverá a pasar en Cuba?

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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