Pues también me gustaría bañarme a mí en champán, aunque no tanto como bebérmelo lenta y delicadamente, si fuera posible en copa de flauta. Qué quieren que les diga, las fotos de este hombre, impresentable por otros motivos, no me parecen como para haber levantado la escandalera que han levantado, vaya tontería.
Reconoceremos que su equipo, que lleva muchas semanas jugando muy bien (no soy futbolero, pero llevo las orejas puestas en los bares, en el autobús y en la cola del pescado), acababa de ganar un partido importante por la naturaleza del rival, su eterno rival. No era una victoria cualquiera porque enfrente no estaba un equipo cualquiera. ¿Quién no saltaría y bebería todo lo que tuviese a mano si estuviese tan entregado a su afición futbolera? No todos podemos beber champán francés, yo llevo aficionado a la sidra-champán el Gaitero toda la vida, pero si yo pudiera lo haría.
Claro que yo no soy nacionalista catalán y no tengo que defender el cava, pero sí soy castellano, no vean ustedes los espumosos elaborados por aquí, y sin embargo mi coche no está fabricado en Valladolid ni en Palencia; no creo que consumir sólo, única y exclusivamente productos propios se deba pedir a nadie.
Miren, de Laporta se pueden criticar otras cosas, como que su única y reiterada manera de defenderse sea acudir a desautorizar a la prensa llamándola españolista y “caverna mediática”. Podía ser más original. Y más respetuoso. Y más discreto.