Los cojones de Santiago Solari

Vaya usté a saber por qué confabulación de estrellas Santiago Solari es entrenador del Real Madrid, pero dado que el fútbol no es mi fuerte será algo en lo que no entre. Por mí como si se operan el entrenador, los jugadores y el presidente. En esto del fútbol me basta con que pierda el Barcelona, algo que raramente sucede.

Prefiero hablarles de las declaraciones del argentinito. Dice que el Real Madrid tiene que salir a jugar “con dos cojones”. Siempre me ha llamado la atención lo bastos, groseros, maleducados y sanchopancescos que somos los españoles y cómo contagiamos a los asimilados. No hay otro país en el que se jure en arameo tan abiertamente, tan a las claras, tan en público. Tan en voz alta. Hasta donde recuerdo de la educación que me dieron mis padres jurar es feo, está mal. Sí, sí, todos lo hacemos, yo también, y se hace en todos los idiomas que yo conozco o medioconozco.

Pero los españoles nos pasamos, somos más bruscos, más brutos y peor malhablados que otros. En público, digo, que juramentos echamos todos. No, yo me refiero a la fluidez que tenemos en este tipo de lenguaje, a la frecuencia de su uso y a la alta voz con que se hace, casi con orgullo, como un gallito en su corral. “Con dos cojones”, ante cámaras y micrófonos, ante niños y adultos, todo un ejemplo a seguir, todo un “para machos, yo”. Les advierto que en Italia, donde al que te aburre le dices “non mi rompere le palle”, decir tacos es común, pero decir “culo” es una palabra difícil de oír.

Aquí andamos siempre avanzando en el terreno de la procacidad, siempre explorando nuevas posibilidades, experimentando neologismos. Y explotando al máximo los ya conocidos. Hay mil valores distintos de la palabra “cojones” según el contexto, así somos los españoles, bastos, machorros, gallitos de corral y firmemente convencidos de que cuantos más tacos usemos más aceptados seremos por nuestro grupete de admiradores.

Hubo un tiempo en que estaba mal decir tacos, en el que las señoras no los decían porque eso era de hombres brutos, vulgares y más ordinarios que un bocadillo de caballa con lentejas. Pero ahora las señoras se nos han equiparado, que no solo la igualdad iba a estar en lo bueno, ahora a machorras no hay quien las gane. Ni los gañanes más barriobajeros.

Nos gusta, a los españoles ( que tanto ejemplo podemos dar al mundo en mil cosas) nos gusta ser brutos, bastos, ordinarios, procaces. Creemos que ser macho consiste en eso, en ver quien la tiene más larga y suelta. La lengua, digo. Y las señoras dicen tacos como el más bruto entre los brutos, creyendo por eso (como los hombres) ser más libres, más hombres. Seguramente será porque disfrutamos lo ordinario, sucio, vulgar y ordinario como un cerdo disfruta un lodazal.

Hala, señores, que les den pol culo, con dos cojones, y que les folle un pez. Ustedes disculpen, pero es que soy muy español, mecagüenlamadrequeloparió.

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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