Feliz día de la mujer normal

Queridas amigas:

Os escribo a todas para felicitaros por el día internacional de la mujer y para celebrar con vosotras que España es el quinto mejor país del mundo para ser mujer. Tenemos pues mucho que celebrar y también, cómo no, cosas que reivindicar.

Con vuestro permiso yo voy a seguir abriendo la puerta de cualquier sitio para dejaros pasar delante, pensando lo guapísimas que estáis y diciéndooslo si tengo confianza suficiente con vosotras. Me gustaría pagar yo el café que tomamos juntos, no porque yo sea hombre y vosotras mujeres, sino porque así puedo mostraros mi aprecio. Porque con vosotras el mundo es más equilibrado y bello. Porque me gustáis y os aprecio.

Sé que no sois iguales que yo, afortunadamente, pero que tenemos los mismos derechos. Sé que algunas veces esos derechos no os son reconocidos por algunas personas, hombres y mujeres, que tienen poder para ello, pero sé que hay una ley y unos jueces que les harán pagar por ello.
Sé que somos muy afortunados de ser españoles y europeos, lo que nos garantiza una serie de ventajas sobre otros lugares; sé que no debemos pararnos aquí, que esa igualdad de derechos no siempre es efectiva, como ya he dicho más arriba, pero sé que no os dejáis enredar en esa estupidez del nuevo feminismo rabioso. Sé que ninguna de vosotras espera menos de su hija que de su hijo, sé que ninguna de vosotras privará a su hija de ir a la universidad si ella quiere y puede. Sé que no educaréis a vuestros hijos para ser servidos, sino a todos ellos para servir a los demás y a la sociedad, que en justicia deberá devolverles su esfuerzo de diversas formas, tanto material como emocionalmente.

Sé que sois inteligentes y no os dejáis manipular, que no os creéis que los que dicen “españoles y españolas” o “trabajadores y trabajadoras” por hablar así sean mejores que los que procuramos hablar bien, respetando las reglas de la Lengua, y no alargando y retorciendo innecesaria y pomposamente frases simples y sencillas para comer el coco a los más incautos.

Sé que ninguna de vosotras os habéis dejado arrastrar a la tontuna esta de una huelga radical, extremista y desproporcionada, que no busca sino el enfrentamiento social entre colectivos, como antes lo intentaron entre obreros y empresarios, entre ricos y pobres, entre asalariados y capitalistas. Sois inteligentes, muy guapas, buenas madres y grandes profesionales que no os dejáis sorber el seso por esta nueva izquierda bajuna, sanchopancesca y dictatorial, que impone una forma obligatoria de ser mujer, que impone un credo único para ser feminista, que impone pensar y ser de una única manera para ser aceptada, que impone el pensamiento único para formar parte de su cielo terrenal. Por eso sé que os rebeláis ante esas formas de cierto feminismo que impone mujeres bastas, ordinarias, malhabladas, vulgares y zafias. La igualdad entre sexos no es hablar como carreteros. Sé que vosotras, queridas amigas mías, sois justamente lo contrario de esa imagen que tanto quieren promocionar algunos, no sin duda de manera interesada. Sois cultas, hábiles socialmente, que sabéis distinguir el lenguaje tabernario del lenguaje cotidiano y cuándo utilizar uno u otro.

Sé que sois mejores que todo eso, que no sois una flor delicada que hay que guardar, que nuestro honor familiar no reside en vosotras, que sois tan fuertes y responsables como nosotros. Pero a pesar de todo ello yo os dejaré la parte interior de la acera, os cederé el asiento cuando no haya más que uno y os sonreiré emocionado cuando os vea acercaros. Insisto, el café lo pago yo, pero si os resistís un poco también me vendría bien sentirme invitado, sería un halago que recibiría con agrado. Un abrazo y feliz día de la mujer normal.

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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