Fernando Trías de Bes: «Internet es dónde más cuesta mentir pero más fácil es difamar»

Fernando Trías de Bes: "Internet es dónde más cuesta mentir pero más fácil es difamar"

M. Pato, A. Avellano y A. Petkova (PD)-. “La Historia que me escribe” responde a la pregunta de qué pasaría si, a mitad de una novela, alguien le dijera a los personajes que no son seres reales sino sólo son parte de una trama. Fernando Trías que señala que no es algo nuevo en literatura pero que su obra aporta que esa revelación se la hacen al protagonista, que es un escritor, sus propios personajes.

Es, en palabras de Fernando Trías, sencillamente un delirio fruto de ir más allá de lo evidente. Porque todos tenemos claro qué es real y qué es fruto de nuestra imaginación, pero si profundizamos en ello llegamos a preguntar qué contiene la realidad, ¿a caso la realidad vive en una imaginación?

“Esa es la gran pregunta a la que la novela es incapaz de responder. Pero es un punto de partida para que el lector pueda disfrutar de este planteamiento.”

En un argumento como el de “La historia que me escribe” (Ed. Alfaguara) la única posibilidad para que esta duda entre lo real y lo imaginado tenga sentido es que

“La historia la estén escribiendo las palabras no los escritores como es el caso de mi protagonista”.

Pero, también, sin la certeza absoluta por parte de un personaje de no ser real la historia no tendría sentido.

“Si a mitad de la novela, Walter Néspolo, tuviese la certeza de no ser real la acción narrativa se detendría. Por eso el personaje se tiene que poner en el límite, en la duda máxima.”

Fernando Trías de Bes que parece que juega con fuego al ser él mismo un novelista que da vida a otros personajes, lo tiene claro. Si uno de sus personajes le dijera que él es sólo fruto de la imaginación de un tercero acudiría rápidamente al psicólogo.

EL PODER DE LAS PALABRAS

Ese mundo en el que sólo cabe la explicación de que sean las palabras las que construyan el argumento, Fernando Trías reconoce que las ideas y las palabras “las carga el diablo”. Eso sí,

“Las palabras tienen un gran poder pero, igual que pasa con los cuchillos, podemos utilizarlas para desmenuzar pan o matar a una persona. Las palabras no son deleznables, en tal caso, las personas que la usen con esa intención”.

Sobre la preocupación trasmitida por el padre de Internet sobre el modo en que se difunden rumores y falsedades a través de este sistema, Fernando Trías de Bes tiene algo que matizar.

“No comparto esta preocupación porque creo que Internet nos aproxima a la verdad. Para los que temen que sea un foco de difusión de falsedades hay que tener en cuenta que es uno de los medios más abiertos. Internet es dónde más cuesta mentir y más fácil es difamar.”

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