Santiago Sánchez deja retratados a los del CNI y a los de la carísima seguridad privada

El ‘francotirador’ que pudo haber ‘matado’ a los Reyes de España y a la plantilla del Real Madrid deja con el culo al aire la seguridad del Estado

"Se silenció mi detención porque no querían que la gente viera como el tonto del pueblo, con cuatro perras, tira abajo un Estado que se deja millones de euros en seguridad"

El 'francotirador' que pudo haber 'matado' a los Reyes de España y a la plantilla del Real Madrid deja con el culo al aire la seguridad del Estado
De haber sido un verdadero francotirador, la historia de España habría dado un vuelco insospechado.

Lo cuenta Lucas de la Cal este 21 de julio de 2019 en ‘Crónica’ (El Mundo). De no ser porque fue un experimento, una travesura peligrosa o, simplemente, una forma de decirle a los mediotínticos del Centro Nacional de Inteligencia, CNI, que estaban haciendo el canelo, hace cinco años, concretamente en 2014, que la historia de España podría haber pegado un vuelco de consecuencias imprevisibles.

El periodista de Unidad Editorial ha conseguido conversar largo y tendido con Santiago Sánchez, un simple ciudadano que se dedicó a demostrar los fallos de seguridad existentes en nuestro país y como personalidades como los Reyes, un expresidente del Gobierno como Zapatero o la mismísima plantilla del Real Madrid hubiesen podido ser acribillados con total impunidad. Fue detenido el 30 de junio de 2014, pero la noticia se congeló durante dos años, hasta 2016.

De hecho, el día de la coronación de Felipe VI, un 23 de junio de 2014, este hombre, que estuvo alojado en la habitación 412 del Hotel Vila Real, frente al Congreso, tuvo a tiro al monarca. La empresa no parecía complicada ya que antes había matado también a todos los ex presidentes del Gobierno (Rajoy, Zapatero, Aznar y González) y no entendía por qué aún no lo habían detenido.

Dos años antes apuntó con un fusil de precisión en la frente del emérito Juan Carlos I y ningún policía se percató. Ni cuando iba a Valdebebas, a la ciudad deportiva del Real Madrid, para cargarse con un fusil a los futbolistas desde la ventanilla de una furgoneta amarilla con los cristales tintados. Incluso a uno de los hombres más poderosos del país, a Florentino Pérez, le tuvo a tiro varias veces cuando el presidente del club blanco salía de Valdebebas conduciendo su Audi.

Santiago Sánchez reconoce que tuvo a todas estas y más personalidades en el punto de mira, pero con un simple objetivo que no era precisamente el de matarlas:

En verdad me detuvieron porque maté a toda la plantilla del Real Madrid, incluyendo a Florentino. Todo lo que hice fue para grabar un documental que iba a denunciar los fallos de seguridad del Estado español. Pero la Policía se montó otra película. Me detuvieron en 2014 y hasta dos años después no salió la noticia. Y es muy raro que detengan a un francotirador que ha apuntado al rey y que no se filtrara a la prensa. Se silenció mi detención porque no querían que la gente viera como el tonto del pueblo, con cuatro perras, tira abajo un Estado que se deja millones de euros en seguridad.

Lo cierto es que este ciudadano jamás ocultó su ‘hobby’ y hasta envió pruebas de sus intentonas a los medios de comunicación y a la propia policía. Pero las empresas mediáticas pasaron de él y los agentes policiales le tomaron por un simple loco. Sin embargo, todo cambió cuando puso en entredicho la seguridad de la plantilla del Real Madrid.

Lo primero que hizo fue contratar a un grupo de 10 actores y meterse en un partido en el estadio Santiago Bernabéu con chalecos bombas (simulados) que él mismo había fabricado. Pasaron todos los controles. Y lo grabaron todo con microcámaras incrustadas en gafas. Después, a tres meses para la final de Champions de Lisboa, Santiago y su grupo de actores empezaron a ir a diario con una furgoneta amarilla con los cristales tintados a la salida de la ciudad deportiva de Valdebebas, donde se entrena el equipo merengue.

Allí, junto a una rotonda, Santiago esperaba a que salieran los futbolistas para abrir un poco la ventana de la furgoneta y apuntarles con un rifle BOPE. del calibre 8×57. Mató a Cristiano Ronaldo, a Sergio Ramos, a Karim Benzema… Al entonces capitán del equipo, Iker Casillas, fue al que más disparó porque era el que más se paraba con los aficionados para firmar autógrafos. Incluso probaba algunas veces a acercarse a la ventanilla del vehículo del portero con una pistola escondida en el pantalón simulando ser un aficionado más a ver si alguien se daba cuenta. Otro de sus objetivos fue el presidente Florentino Pérez, al que pilló con su mirilla cuando salía conduciendo su Audi. «Los cristales del coche no estaban blindados así que podría habérmelo cargado sin problemas», asegura. Todo lo grababa en vídeo con una cámara puesta en el visor del arma.

Con todas esas imágenes acudió una mañana a las oficinas del Santiago Bernabéu y se las entregó al jefe de seguridad del club. Le explicó que todo formaba parte de un documental que estaba grabando y que había detectado muchos fallos de seguridad. Meses después, el 30 de julio de 2014, varios agentes de la Policía se personaron en el domicilio de Santiago y lo detuvieron. Primero le explicaron que era por delitos contra la corona e intento de homicidio del rey (había apuntado en la cabeza al monarca semanas antes, durante su coronación). Aunque, ya esposado en el coche patrulla, los agentes le reconocieron que fueron a por él porque el Real Madrid lo había denunciado.

 

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Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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