Joseph Oughourlian, al mando de Prisa, está ajustando los últimos detalles de su nuevo plan estratégico, todo en medio de una deuda que se aproxima a los 800 millones de euros. Los rumores sobre la posible venta de La SER y El País han cobrado fuerza, impulsados por Blas Herrero, quien ha presentado una oferta de 300 millones para rescatar el grupo mediático.
El empresario francoarmenio se enfrenta a múltiples presiones. Ha logrado esquivar ataques provenientes de Moncloa y de accionistas críticos como Global Alconaba. Durante la junta de accionistas del año pasado, ya había esbozado este plan con la intención de enderezar la compañía. Aunque inicialmente tenía como fecha límite octubre de 2025, ha decidido adelantarlo a finales de este año, y ahora trabaja en su presentación antes de la próxima junta. Fuentes cercanas aseguran que «se está cocinando» algo importante y los mercados están a la espera.
El plan anterior, correspondiente al periodo 2022-2025, tenía como objetivo alcanzar 1.000 millones en ingresos mediante la digitalización en Prisa Media y Santillana, aunque no logró cumplir completamente con esa meta. El nuevo proyecto pivota sobre tres ejes fundamentales:
- Garantizar una base económica sólida.
- Fomentar el crecimiento a través de la transformación digital y contenidos innovadores.
- Reforzar la sostenibilidad y la gobernanza alineadas con los ODS.
Las prioridades son claras: potenciar Santillana en el ámbito educativo, digitalizar plataformas y consolidar el liderazgo en medios hispanohablantes. La entrada decidida de la inteligencia artificial promete mejorar servicios y contenidos. Además, Oughourlian quiere centrar más esfuerzos en Latinoamérica para El País y La SER, incorporando vídeos y formatos similares a TikTok para captar la atención del público joven.
Mientras tanto, la deuda genera un clima de inquietud. Los intereses anuales rondan entre los 80-90 millones, además de un patrimonio neto negativo que alcanza los 370 millones. Recientemente se llevó a cabo una ampliación de capital por valor de 40 millones, con el fin de reducir el pasivo, pero las presiones persisten. Oughourlian ha desestimado una oferta por una TDT al considerar que no tiene futuro y prefiere centrarse en refinanciar.
Aquí es donde entran las especulaciones sobre posibles ventas. El empresario Blas Herrero, al frente de Kiss Media, presentó una propuesta formal en noviembre. Los detalles son: Oferta por 300 millones, respaldada por Herrero, junto con DPG Media (belga) y otros socios interesados; destinarán 200 millones a reestructurar costes, mejorar liquidez y asegurar una operativa sostenible. Proponen una quita del 50%, recomprar pasivos por un total de 400 millones, además de otros 100 millones extra provenientes de bancos españoles. Se busca sacar a Pimco del camino.
En cuanto al apoyo financiero, asegura que cuentan con el respaldo de Société Générale y la banca española. Utilizan la Ley 16/2022 para limitar la deuda al valor real de los activos (entre 400 y 450 millones).
Herrero sigue empeñado en hacerse con la empresa. Esta es su segunda oferta; ya intentó adquirir el grupo hace tres años ofreciendo inicialmente unos modestos 150 millones pero fracasó en su intento. Ahora vuelve a insistir porque considera que la situación financiera de Prisa es insostenible. En las oficinas del Gobierno miran con recelo: prefieren que sean bancos españoles quienes tomen las riendas antes que fondos como el suyo debido a cuestiones relacionadas con “la españolidad”. Excluyen también a Alconaba, quien tiene vínculos estrechos con el Gobierno.
La inquietud crece entre los trabajadores de La SER ante posibles recortes o sinergias forzadas. Mientras tanto, Oughourlian busca alcanzar una paz accionarial después haber resistido las rebeliones internas que han surgido dentro del grupo mediático. Sin embargo, esa paz parece inalcanzable cuando persisten las sombras causadas por la deuda acumulada y las ofertas tentadoras.
Este plan estratégico será crucial para determinar si Prisa logra mantenerse unida o si se fragmentará irremediablemente bajo presión externa e interna. Oughourlian apuesta por un futuro digital enfocado en educación; mientras tanto, otros acechan esperando oportunidades para comprar barato.
