La Red Social elimina miles de falsos seguidores árabes de la cuenta del presidente del Gobierno

Pablo Iglesias acusa a Mariano Rajoy de comprar ‘followers’ para superarle en Twitter

La vicepresidenta Saénz de Santamaría afirma que están investigando la extraña campaña

Pablo Iglesias acusa a Mariano Rajoy de comprar 'followers' para superarle en Twitter
El presidente Mariano Rajoy y sus muchos seguidores en Twitter. PD

Twitter ha eliminado varios miles de «falsos» seguidores de la cuenta de Mariano Rajoy, la mayoría de ellos correspondientes a supuestas personas árabes que habían aparecido súbitamente en su perfil en la red social.

El equipo que gestiona la cuenta del presidente ha calificado el incidente de «extraña campaña», mientras el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha acusado a Rajoy de haber comprado seguidores -una práctica cada vez más habitual en determinados ámbitos del márketing online- con el fin de que él no le superara en popularidad.

Los expertos apuntan que la cuenta del presidente ha podido sufrir un ataque para desprestigiar su imagen, pero tampoco descartan que el propio equipo de Rajoy utilizara un atajo para mejorar su reputación digital.

El perfil de Rajoy en Twitter registraba la mañana de este viernes 5 de septiembre de 2014 una cifra de 593.000 seguidores, varias decenas de miles más que días anteriores. Muchos de ellos eran cuentas escritas en árabe.

Los bots son programas informáticos dedicados a crear cuentas artificiales para seguir a usuarios, que no tienen una persona real detrás.

Horas antes usuarios relacionados con Podemos habían alertado del inusual aumento de followers de Rajoy.

El propio Pablo Iglesias -con 529.000 seguidores y un ego infinito- calificó de «patético» que Rajoy «dé instrucciones a su equipo» para «comprar seguidores».

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, defendió, sin embargo, que se trataba de una «cuestión ajena» a ellos.

«Desde el equipo de redes sociales me han comentado que se está investigando la circunstancia, pero se ha pedido a la propia red que lo investigue también», señáló la número dos del Gobierno durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

La compañía confirmó el «aumento de nuevas cuentas falsas que infringen las normas de Twitter» y procedió a eliminarlas.

¿Qué ocurrió con la cuenta del presidente?

Como subraya Elsa García de Blas en ‘El País’, no hay forma de saber quién está detrás de la extraña aparición de followers, pero lo que parece claro es que no se ha tratado de algo casual.

En cualquier caso, parece una estrategia demasiado burda para ser del propio equipo de Rajoy.

Aunque han sido muchos los que han insinuado en las redes sociales que se trataba de una compra de seguidores, desde La Moncloa lo han negado y han asegurado que ha sido un ciberataque.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha declarado, tras el Consejo de Ministros, que ha consistido en una «cuestión ajena» y que el equipo de redes de La Moncloa lo estaba investigando.

Un portavoz de Presidencia atribuyó el fenómeno a que alguien había troleado la cuenta del presidente.

«En Twitter entra quien quiere y no puedes controlar a tus seguidores. Son cosas que pasan».

Todo indica que esta avalancha de seguidores árabe-parlantes en la cuenta del presidente del Gobierno ha tenido su origen en un bot, un programa que automáticamente crea comentarios en una multitud de cuentas falsas y que éstas pasen a seguir un perfil, en este caso el de Rajoy.

UN MERCADO PERSA VINCULADO A LA VANIDAD

La compraventa de seguidores en Twitter es una práctica habitual en algunos ámbitos del marketing digital que usa como mercancía cuentas falsas administradas por programas que pueden replicarse por miles.

Existen distintas tarifas en función del volumen de seguidores y de la supuesta apariencia «humana» de estas cuentas. Cuanta más antigüedad, seguidores o actividad muestren estos perfiles, más caros se pagan.

Hay quien acude a esta fórmula para mejorar artificialmente la reputación en redes sociales de marcas o productos pero también pueden usarse para desacreditar a terceros con la acusación de que acuden a métodos artificiales para mejorar su influencia online.

 

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