Cuando en la segunda mitad del siglo pasado la Fórmula 1 pasaba por España de puntillas y con la misma velocidad de un bólido, una de las cosas más reconocibles en aquellos tiempos era el coche negro y dorado de Lotus con ese nombre tan fácil de retener como el de Mario Andretti. El equipo, propiedad de Colin Chapman, estuvo en competición desde el Gran Premio de Mónaco en 1958 hasta el campeonato de 1994 …
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