No le cabe un cacahuete por salva sea la parte.
La Audiencia Nacional ha dado un paso decisivo que coloca al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en una posición extremadamente delicada: ha abierto diligencias previas tras admitir a trámite la querella presentada por la asociación HazteOír contra el exdirigente socialista por su colaboración con la estructura criminal del régimen de Nicolás Maduro.
El auto, dictado el 8 de enero de 2026 por el juez del Juzgado Central de Instrucción número 6, Antonio Piña, aprecia indicios iniciales suficientes para iniciar esta fase preliminar y ya ha solicitado informe urgente a la Fiscalía para que se pronuncie sobre la competencia del tribunal y la viabilidad de continuar la investigación.
La querella, registrada el 5 de enero de 2026, aprovechando el impacto internacional de la detención de Maduro en Estados Unidos por narcoterrorismo y el famoso Cártel de los Soles, imputa a Zapatero delitos muy graves:
- Tráfico de drogas
- Blanqueo de capitales
- Pertenencia a organización criminal
La acusación sostiene que la actuación de Zapatero fue mucho más allá de una mediación política o diplomática: habría contribuido de forma decisiva a apuntalar, facilitar y dar cobertura internacional a la operativa del régimen chavista, incluso cuando ya pesaban sobre Maduro acusaciones formales por narcotráfico a gran escala.
El movimiento judicial llega en el peor momento posible para Zapatero: justo cuando la caída de Maduro en manos estadounidenses ha abierto la espita de todas las informaciones y testimonios acumulados durante años sobre la relación privilegiada entre el expresidente español y la cúpula chavista.
Por ahora se trata de diligencias previas (no una imputación formal), pero la decisión del juez de incoarlas y pedir informe a Fiscalía supone un cerco judicial que pocos esperaban que llegara tan rápido y con tanta contundencia.
El cerco se estrecha y el expresidente que durante años se presentó como mediador de paz en Venezuela ve cómo la Audiencia Nacional empieza a apretar de verdad. El próximo movimiento lo tiene la Fiscalía.