OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Carrascal dice que Podemos puede haberse pegado un tiro en el pie o en la cabeza con su programa económico

Sostres compara a Pablo Iglesias y Tania con los Ceaucescu: "si fueran contemporáneos, saldrían a cenar juntos los cuatro"

Arcadi Espada se enfada con la lenidad del Estado ante Artur Mas

Hace unos meses se cumplió el vigésimo quinto aniversario de la caída del muro de Berlín en la Alemania Oriental y dentro de unos días se cumplirá el mismo aniversario del fusilamiento del matrimonio formado por Nicolae y Elena Ceaucescu, los tiranos que gobernaron Rumania.

Este 2 de diciembre de 2014, Salvador Sostres compara en El Mundo a la pareja de moda en la política española, Pablo Iglesias y Tania Sánchez, con los Ceaucescu, tanto en la ideología que los cuatro profesaban como en su enriquecimiento a costa del pueblo que decían amar.

Son el matrimonio Ceaucescu: Tania Sánchez y Pablo Iglesias. Presumen de modernidad y anuncian un tiempo nuevo, pero son las mismas tinieblas que el siglo pasado todo lo ensombrecieron. Tania y Elena. Nicolae y Pablo. Si fueran contemporáneos, saldrían a cenar juntos los cuatro. Lástima que Tania sea vegetariana, porque las esposas de líderes comunistas entrando con abrigo de pieles en el Ritz son toda una estampa. La izquierda nunca es moderna. Es tan vieja como su error fundacional, como su crimen eterno.

Tal como los Ceaucescu de Rumanía se aseguraban su vida privada con los recursos públicos, para reivindicar luego la solidaridad y el comunismo, nuestros Ceaucescu se han basado desde el principio en la trampa y en el engaño. Pablo ganó dinero a través de su asociación cultural sin ánimo de lucro, y Tania, cuando era concejal de Cultura del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, votó a favor de adjudicar un contrato de 137.000 euros a una cooperativa participada por su hermano, en lugar de abstenerse, tal y como la ley reclama. Sus propios compañeros comunistas han tachado su comportamiento de «poco respetable». Y eso que todavía no hemos ni empezado.

Tania y Pablo son los truculentos fantasmas levantados de las bolsas de plástico donde yacen los cadáveres de los Ceaucescu.

Ceaucescu, de Nicolae y Elena hasta Pablo y Tania. Entre las dos parejas hay un alambre siniestro del que cuelga la misma maldad, la misma conspiración contra el Hombre y el mismo final de miseria y muerte. En la checa de Sant Elies hay ahora una frutería.

URIARTE LAMENTA LA «INFINITA TOLERANCIA» QUE HAY CON WYOMING

Menos morbosa es la columna de Edurne Uriarte (ABC), que trata de la renuencia de la derecha a debatir con la izquierda, y que me parece complementario de la tribuna que publicó ayer en El Mundo Agapito Maestre.

El caso Tania Sánchez es un buen ejemplo de la eficacia de la propaganda progresista y un excelente indicador de lo que ocurre habitualmente en la confrontación de mensajes e ideas entre derecha e izquierda. Que pierde casi siempre la derecha. Que tiene un problema, estructural, que va mucho más allá del insuficiente discurso político del Gobierno.

La derecha se queda sola frente a un progresismo en bloque que incluye a los compañeros de Tania y que recibe ayudas de partidos como UPyD, y Ciutadans si estuviera en la Cámara, siempre deseosos de tener buena entrada en los círculos progresistas. Y, por supuesto, con el bloque progresista de los Sánchez, Tania o Pedro, dando lecciones de moral a la derecha.

Pero para la profesora vasca la responsabilidad no sólo es del Gobierno del PP, sino también de los empresarios de derechas y, en lo que no estoy de acuerdo, en la condición hipercrítica de los votantes y simpatizantes del PP.

La intolerancia de los medios progresistas hacia líderes de la derecha frente a la infinita tolerancia de una derecha que es capaz de acoger y hasta de ensalzar a Wyoming, ese rico propietario de 19 inmuebles y fustigador de todo político, empresario o periodista de la derecha. Luego, está esa tendencia de la derecha a despedazarse a sí misma, ahora, por ejemplo, con esos círculos conservadores movilizados contra el Gobierno. Y, después, los complejos propios de la minoría. Complejos a partir de los cuales la propia derecha en el poder tiende a promocionar o a premiar a representantes de la izquierda con resultados como los lamentables sopapos de algunos artistas a Cultura. Buscan la legitimidad que da el abrazo progresista y se encuentran con el ninguneo y la ridiculización patética del airado rechazo.

Sin embargo, Javier González Ferrari (La Razón) considera que, pese a todo, Pedro Sánchez está más cerca de Rajoy que de Monedero.

Rajoy y Sánchez representan hoy el núcleo de una democracia imperfecta y seriamente enferma, pero una democracia al fin y al cabo. Si son incapaces de ver más allá de sus intereses partidistas serán los culpables si de aquí a que pasen doce meses España se instala en el caos.

Dolores García (La Vanguardia) da una pista que asegura que es el PP el que tiene poco que hacer con Sánchez.

La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, decía ayer que confiaba más en Rubalcaba que en Pedro Sánchez por su sentido de Estado. De hecho, después de su salida del PSOE, Rubalcaba ha hablado de la carpeta catalana con Rajoy e incluso le ha entregado algunos papeles con propuestas.

EL PROGRAMA ECONÓMICO, ¿ERROR DE PODEMOS?

La reacción del PSOE ante el programa de Podemos es el tema de la columna de Ignacio Camacho (ABC).

Para darse una pátina de moderación y respetabilidad Iglesias se ha presentado en compañía de dos catedráticos con corbata -a uno de ellos le llamó caradura el año pasado- que le han escrito un bosquejo de oferta económica de tintes ultrakeynesianos resumible en gastar todo lo que el Estado tiene y lo que no tiene también. (…) España es un país rico, dicen, y a partir de esta constatación se proponen empobrecerlo por la vía rápida.

Muy mal deben de andar las cosas en el PSOE, con su enorme aparato orgánico, para echarse a temblar ante un programa como éste. Más bien debería su amplio departamento de propaganda dedicarse a darle pábulo porque el mayor peligro para los podemistas consiste en que la gente los vea como un partido encorbatado y convencional dispuesto a inventar nuevos tributos y apalancarse en la máquina subvencional del Estado: Gastemos. Si Iglesias se trasviste de socialdemócrata, aunque se le vea el cartón de una rígida socialdemocracia de atrezzo, dejará de ser la piedra con la que muchos sueñan romper el escaparate del sistema. Se volverá vulgar. Su éxito es el de la subversión y el amotinamiento, el de un catalizador de la cólera; para clientelismo ya están los de siempre. Y a socialdemócrata va a ser difícil que le pueda ganar a Montoro.

También en la de Antonio Casado (ElConfidencial.com).

El último barómetro del CIS nos decía hace tres semanas que el 30% de los votantes perdidos por el PP desde las elecciones generales de 2011 se han ido fundamentalmente a la abstención, mientras que el PSOE ha recuperado apoyos tras la renovación generacional de su liderazgo, aunque vive en el riesgo de perder votos a favor de Podemos.

Por eso Pedro Sánchez marca distancias empujando a Iglesias hacia la extrema izquierda. Una forma de evitar la confrontación directa con un partido de nueva planta que se ha llevado a muchos votantes socialistas y es visto desde Ferraz como un estímulo para recuperarlos. «Lo conseguiremos presentando propuestas y obligando a Podemos a que las presenten para que se retraten «, me dice Sánchez en la distancia corta.

José María Carrascal, algo optimista, asegura en ABC que la presentación del programa económico de Podemos equivale para el nuevo partido a un tiro en el pie.

Si se fijan, el vuelco ha sido total: PSOE e IU venían intentando aproximarse a Podemos, para que no les quitase cuota de votantes. Ahora es Podemos el que intenta aproximarse a ellos para no meter miedo. Pero pierde la originalidad o, si lo quieren, la virginidad, aunque no sea la palabra más adecuada. Quiero decir que, con el cambio de estrategia, Podemos puede haberse pegado un tiro en el pie. O en la cabeza, aunque últimamente andamos tan desorientados los españoles que confundimos la cabeza con los pies.

USSÍA AJUSTA CUENTAS CON JOSÉ MARÍA GARCÍA

Alfonso Ussía (La Razón) es un columnista oscilante. Unos días casi me enfada con sus relatos de niño bien que le había gustado jugar los hijos de Alfonso XIII en el Campo del Moro, como me interesa por sus revelaciones. Hoy cuenta cómo conoció de cerca a los Ultra Sur en 1991, en la campaña a la presidencia del Real Madrid en la que participó como candidato frente a Ramón Mendoza.

En el Real Madrid de Ramón Mendoza, el encargado de hablar, negociar y pactar con ellos era Lorenzo Sanz. Cuando me presenté a las elecciones a la presidencia del Real Madrid contra la poderosísima candidatura de Ramón Mendoza, tuve un único acierto. Aventurar que, en el caso de que mi grupo venciera en las elecciones, los «Ultrasur» perderían todas las ventajas que disfrutaban con el amparo de la Junta Directiva. Me lo hicieron pagar. Una noche incendiaron mi sede electoral y el teléfono de mi casa se convirtió en un depósito de amenazas. No sólo eran responsables los clubes. Un nutrido grupo de periodistas cercanos al poder mostraba su complacencia con los desalmados.

Conocí a muchos miembros de «Ultrasur». Muchos de ellos lo dejaron. Algunos no eran violentos. -Es la única manera que tenemos de ver los partidos gratis y viajar de gorra-, me confesaron. Entre los que conseguí que abandonaran el mal camino, había un ingeniero de Telecomunicaciones y un abogado. Pero la mayoría se encuadraba bajo las órdenes de Ochaíta, un mecánico de Sacedón partidario de la violencia a ultranza. Su jefe directo en el Real Madrid era Lorenzo Sanz.

Y hasta tiene un  recuerdo para José María García, que tomó partido por Mendoza.

En aquellos tiempos, la fuerza de un periodista radiofónico era indiscutible, y ese periodista decidió apoyar a Ramón Mendoza, y fue muy libre de hacerlo, por supuesto.

Pilar Rahola (La Vanguardia) escribe sobre el Real Madrid y, ¡paren las máquinas!, lo hace con ecuanimidad.

Siendo entusiasta de un club que cambió el logo de Unicef por la marca de una dictadura teocrática, no estoy en condiciones de afear a los otros equipos. La genuflexión del Barça a los petrodólares qataríes nos dejó con todo al aire, incluyendo la dignidad, de manera que si el Madrid repite humillación y don Florentino se vende el alma por el parné islamista, pocos culés podrán abrir la boca. Sin embargo, sí que es de recibo hacer una reflexión que, con la excusa del fútbol, lo atañe todo.

Esto es pura y dura intolerancia ejercida desde el poder económico de los fanáticos que dominan nuestras voluntades. ¿Por qué motivo el islam no puede tolerar la imagen de una cruz en el escudo de un equipo de fútbol?

Otra sorpresa me la da Miguel Ángel Aguilar, que en El País recuerda que la selva de corrupción que nos ahoga se empezó a cultivar en el PSOE en cuento los socialistas entraron en los ayuntamientos en 1979 merced a un pacto con el PCE.

La corrupción parecería ser un antiguo conocido de la policía, una derivada de la ley de la gravitación universal, una consecuencia no querida pero inevitable, uno de los costes de la democracia. El punto de ignición inicial se remonta a las primeras elecciones municipales en democracia celebradas el 3 de abril de 1979. Poco después, en 1981, el teniente de alcalde de Madrid, Alonso Puerta, denunció unas oscuras comisiones de poca monta para la adjudicación de la recogida de basuras. La denuncia invirtió sus efectos y se saldó con la expulsión del denunciante del Ayuntamiento así como del Partido Socialista. Puede que ahí empezara a joderse el Perú, según preguntaba Zavalita.

Ignacio Ruiz Quintano (ABC) tiene claro cómo acabar con la corrupción:

En nuestra socialdemocracia (una socialdemocracia no es más que el famoso consenso de principios de Groucho Marx), si uno quiere matar de hambre a sus hijos, sólo tiene que enseñarles principios.

A los hijos hay que enseñarles sentimientos, para que el día de mañana puedan decir (y triunfar) como Susana Díaz: -¡La corrupción me rompe el alma! Contra la corrupción, el Gobierno español ha presentado setenta medidas (cifra evangélica), cuando los americanos lo tienen resuelto (desde el principio) con una separación de poderes.

¿CUÁNDO EMPEZARÁN A EXPURGAR BIBLIOTECAS EN CATALUÑA?

Raúl del Pozo (El Mundo) escribe sobre el cava a cuenta de la amenaza de la parlamentaria de CiU Elena Ribera de pedir un boicoteo nacionalista a Freixenet.

La diputada no ha hecho nada digno de ser contado nunca, pero armó el jaleo porque no utilizó el cava para hablar del amor o para acercar los extremos y los enemigos, sino para señalar la traición a Cataluña de un empresario. Horas después, jóvenes encapuchados asaltaron las bodegas en una amenazante hazaña al estilo de los Cristales rotos, lo cual angustia a Antonio Robles, que se pregunta: si boicotean el cava catalán, ¿qué harán con los ciudadanos indefensos no catalanes?

Hermann Tertsch (ABC) se ocupa de las últimas animaladas del catalanismo.

La Generalidad de Cataluña ha ordenado retirar la estatua de Isabel II del Palacio de Pedralbes. No se ha anunciado dónde la van a esconder. Sí sabemos dónde van a esconder los comerciantes de Tarragona sus «souvenirs» españoles clásicos, como la bailaora, el toro o el caballo de Jerez. En la trastienda y siempre lejos de la mirada de los turistas.

En una elogiosa columna, Tertsch se pregunta cuánto tardaran los separatistas en expurgar las bibliotecas catalanas (como ya hicieron, añado yo, los vascos).

Lo que en el nuevo paisaje no pueda ser despojado de su identidad española, habrá de ser escondido y destruido. Sean placas históricas o estatuas, sean testimonios del arte o documentos. Ya se ofrecen lápidas nuevas con nombres catalanizados. Cuando sea preceptivo como la rotulación en comercios, las lápidas «españolas» serán retiradas y molidas para áridos. Los libros con verdades sobre la historia de Cataluña ya son ignorados. Se vetará exhibirlos. Como a las bailaoras de Tarragona. Después se prohibirá venderlos. Hasta que sean destruidos. ¿Alguien duda de que esas huestes de nacionalistas fanatizados sean capaces de destruir aquello que, sobre piedra, metal, papel o pergamino consideren perjudicial para su sagrada causa nacional? Y los archivos de España. Y llegará el turno a la literatura. Sería peligroso para la historia inventada que las bibliotecas albergasen libros que hablen de la historia real de Cataluña, siempre española. Y así se harán hogueras para quemar la historia propia convertida en enemiga. Y la sociedad estará cada vez más enferma. Y sin embargo, todavía les irrita a algunos que se les compare con aquellos a quienes no dejan de emular.

Y para concluir la tabarra catalana, otra de las mejores columnas del día, la de Arcadi Espada, al que le enerva la severidad con la vocal del CGPJ que traía dinero de Andorra y la lenidad ante Artur Mas.

Los ceses por estética son la última novedad de la alianza entre el pueblo y la pusilanimidad dirigente. Y metaforizan el probable punto de no retorno a donde ha llegado en España el desprecio de la ley, sustituida por incumplimiento rudo o por el posado más zafio y demagógico. España es hoy el lugar donde el presidente de un Gobierno autonómico, el mismo que vota la abogada Pigem, se salta la ley y alardea de que se la salta; y donde el máximo representante del Estado dice que le permitió saltársela porque temía una operación de propaganda nada menos que internacional. Al lado de este rigor mortis está la práctica desaparición de la presunción de inocencia (por lo del presidente Mas se ve que para llevar una vida de reyes aquí hay que declararse culpable) o esta creativa jurisprudencia de las razones estéticas.

EL LABEL PROGRESISTA DE ROSA MONTERO

La tropa de choque progresista está en pleno combate con la realidad, como si siguieran en los tiempos en que lo que no se publicaba en El País no existía.

David Trueba (El País) asegura que la entrevista en Telecinco a Teresa Romero fue magnífica y añade que todo lo que dijo ésta es verdad, y que se resume en que el PP es muy malo. Sobre si ocultó o no a la médico de cabecera que había tratado al misionero contagiado de ébola, no hay más mención que un lamento por la conversión de la sanidad en un campo de batalla dirigido por abogados.

En una estupenda entrevista, Sandra Barneda en Telecinco logró que la auxiliar sanitaria Teresa Romero, contagiada de ébola tras atender a los dos misioneros repatriados a España, nos hiciera ver el caos organizativo que rodeó su ingreso hospitalario. Ni la capital madrileña ni el Ministerio de Sanidad estaban preparados para la crisis; nada fue riguroso hasta el traslado al hospital especializado, que andaba en desmantelamiento por recortes, y si no se produjeron otros contagios entre ciudadanos y profesionales fue más por suerte que por previsión. Esto es una evidencia que cae por su propio peso

Me estoy pensando instituir el premio a la columna intolerable, después de leer la de Rosa Montero en El País, perla de sectarismo izquierdista. La escritora progresista descubre ahora a Manos Limpias, pero un Manos Limpias de pura raza socialdemócrata, una asociación anticorrupción a la que ella puede unirse sin manchar sus buenas intenciones.

Hay un abogado y estupendo novelista, Antonio Penadés, que ejerce la acusación popular en un caso especialmente repugnante: recordarán que Blasco, consejero de Cooperación y Solidaridad de la Generalitat Valenciana (ay, Camps, Camps), se quedó con seis millones de euros de nuestros impuestos destinados al Tercer Mundo (un dinero para necesidades críticas y reales, un dinero que sin duda ha costado muertes), más 177.000 euros de las donaciones de los valencianos tras el terremoto de Haití.

Ahora Penadés y otros (Muñoz Molina es socio de honor) han montado Acción Cívica, una asociación independiente y apolítica contra la corrupción. Se personarán como acusación popular y brindarán su apoyo a otros abogados. Me emociona y consuela comprobar una y otra vez que existe gente así. (…) La vida sería invivible sin ellos.

Querida Rosa, hace tiempo que existen ciudadanos como tu amigo Antonio Penadés. Por ejemplo, Miguel Bernard, que ha conseguido que se investigue a la infanta Cristina de Borbón, pero por lo que se ve no tenía el label progresista que tú y tu banda lleváis poniendo en los españoles desde hace décadas.

La columna ridícula es, ¡oh casualidad! para el abogado defensor de la infanta. Miquel Roca (La Vanguardia) alaba los referendos, pero no todos.

Es una buena costumbre democrática consultar la opinión de la gente. Saber lo que piensan, en temas que pueden ser claves en el desarrollo de la vida social de un país. (…) Suiza es un país acostumbrado a consultar a los ciudadanos sobre muchas cosas. Lo hace a menudo y el país funciona o, en todo caso, cuando no lo hace, no es por razón de esta práctica consultiva, sino por otras cuestiones.

A ver, noble padre de la Constitución, prestigioso abogado, ¿está de acuerdo con que los catalanes voten sobre la lengua vehicular de la enseñanza o los impuestos de la Generalitat?, ¿o que todos los españoles decidan sobre el estatus catalán? No, ¿verdad?

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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