OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Hermann Tertsch afirma que muchos en el PP desean el triunfo de los aliados de Podemos en Grecia

Salvador Sostres pide ahora a Rajoy que le dé algo a Artur Mas para que éste pueda tirar a Junqueras por la ventana

Raúl del Pozo, Arcadi Espada y Antonio Lucas coinciden en escribir de cualquier cosa menos de política

¡Qué aburrida viene la prensa este 20 de enero de 2015! Mientras saboreó el primer cigarrillo del día me digo que me va a ser difícil hacer la revista de columnas del día.

Entre los aromas del tabaco y del café noto un tercer olor: algo raro pasa en El Mundo. Sus tres columnistas estrella, Raúl del Pozo, Arcadi Espada y Antonio Lucas (llamar columnista estrella a Luis María Anson a estas alturas es como llamar cometa a un pedrusco), escriben el primero de las nevadas, el segundo de los robots con conciencia y el tercero sobre Valle-Inclán. La política hoy en el antiguo diario de Pedrojota se reserva sólo para Lucía Méndez.

Después de la migración de Manuel Jabois a El País me pregunto si hay otros movimientos en preparación… Me parece que Luis Balcarce tiene razón cuando ayer le reprochó a Casimiro García-Abadillo que está convirtiendo El Mundo en un aburrido diario de provincias.

El País sigue desaparecido en las trincheras de la batalla por la opinión por decisión de sus generales. El Mundo ha desaparecido hoy por voluntad de sus soldados. La Razón y La Vanguardia están en la propaganda más que en la información…

Sólo queda el ABC. Como en tiempos de mis abuelos. Temo que un día de éstos encienda la televisión y salga en blanco y negro. Si siguieran vivos Antonio Mingote y Jaime Campmany sólo faltaría en portada Franco ¿Exagero? Así comienza Miguel Ángel Aguilar, el único columnista en la sección de Nacional del periódico más influyente de España.

Los eternos disconformes, los triunfalistas de la catástrofe que decía el almirante Luis Carrero Blanco…

A ver, Miguel Ángel, danos noticias frescas: ¿qué pasa en Vietnam? Menos mal que al final se ocupa del último vídeo del PP

Se recomienda visualizar el vídeo que salió de la factoría de Pedro Arriola, el asesor áulico, el pasado viernes. Aquellas charlas junto al fuego del presidente Franklin D. Roosevelt donde hablaba al pueblo americano para confortarle en las dificultades han servido de primer esquema para las escenas del café dialogado donde el presidente Rajoy, la secretaria general Cospedal y los vicesecretarios Floriano, González Pons y Arenas, se esfuerzan por pasar el mensaje de la recuperación. Momento estelar de Floriano diciendo que a las buenas cifras hay que ponerles piel. Mientras, sigue la rueda de la justicia y la actitud pepera de negarlo todo. Atentos.

José Antonio Zarzalejos (ElConfidencial.com) también escribe sobre el vídeo de marras. Su columna se titula ‘Un vídeo para la derrota’.

Si la línea de pretendida persuasión es la del guion del video, está claro que el PP va directo a la derrota. Seguramente, ganará las elecciones en los términos cuantitativos de la encuesta de ABC del pasado domingo: con 130 diputados, mientras entre Podemos y PSOE sumarían 160. Sería una victoria pírrica sólo superable si, sobre la fragmentación de la izquierda ahora en guerra de banderías y con un PSOE en atmósfera de golpe de Estado interno, el PP y el Gobierno dejan de persistir en causar aversión y logran algo de persuasión. Condición imprescindible es que a Mariano Rajoy no se le convierta en actor de su propio biopic y se prescinda de las simulaciones y obviedades de sus contertulios en ese vídeo que parece elaborado para el fracaso.

¿Dan para algo más nuestros analistas políticos que para decir que un vídeo de partido no les gusta?

Por fortuna, encuentro en Hermann Tertsch (ABC) algo de picardía, porque comenzaba a desplomarme sobre la tostada. Según él, el PP tienen un plan mejor que el del vídeo: que ganen los rojos en Grecia para asustar a los españoles.

La primera condición para animar nuestras siguientes jornadas electorales en ¿marzo?, mayo, septiembre y noviembre puede estar a punto de cumplirse. Y es que la extrema izquierda griega ponga a Atenas rumbo a la colisión frontal con la política de estabilidad y austeridad de la Unión Europea. Muchos en España lo desean. Unos simplemente porque si sucede ganan los suyos, Syriza/Podemos, en lo que creen un gran paso para acabar con lo que llaman «la Europa capitalista», la de las libertades.

Mientras, hay otros muy felices en España ante una probable victoria del Podemos griego. Son todos los que tienen la esperanza de que los españoles escarmienten en cabeza ajena. Si Syriza hace buen alarde de mal gobierno en Grecia, los españoles se pensarán dos veces el votar a Podemos. Eso creen. En el PP, muchos. Piensan mucho en cuáles son los factores externos que pueden salvarle al PP de verse arrastrado en mayo a un desastre electoral general. Hablan mucho del efecto disuasorio de los gobiernos de los demás. Parecen casi deseosos de que manden en muchos sitios los neocomunistas de Syriza y Podemos -con apéndices agónicos de partidos socialistas- antes de las elecciones generales de noviembre en España. Para que así se enteren de una vez los españoles de que el sentido común les obliga a votar de nuevo a Mariano Rajoy.

Lo que parecen haber olvidado es la necesidad, frente a una avalancha del rencor movilizado, de construir una alternativa constructiva con un proyecto propio de renovación y regeneración sincera y profunda.

También da su opinión sobre el vídeo.

Una vez más el PP ha demostrado que su fuerza política intelectual hoy es una emoción de Rajoy que alimenta una idea de Floriano administrada por Sáenz de Santamaría y explicada por Cospedal. Todo contenido se antoja impostado.

Cierro el repaso al vídeo con este párrafo de Ignacio Ruiz Quintano (ABC).

Lo que me intriga del video publicitario de Rajoy hablando de sus cosas con su gente es el frutero de la mesa. Es un frutero con manzanas, como los que pintaba Xavier Valls, padre del primer ministro francés, Manuel Valls.

MÉNDEZ: «DECIR VOY A VOTAR A PODEMOS ES LO MODERNO»

Al día siguiente del oportuno suicidio del fiscal Alberto Nisman en Argentina, ¿con qué abren los periódicos españoles? Con un quizás. Quizás Susana Díaz convoque elecciones anticipadas en Andalucía para quitarse de encima a IU, cercenar a Podemos, enterrar a Pedro Sánchez y defenestrar al PP, que tiene el mayor número de parlamenterios, por cierto. La no-noticia.

Con esa excusa, José Oneto (Republica.com) explica la ruptura entre Díaz y Sánchez.

Ha pasado que los que han venido apoyando a Pedro Sánchez, el primer secretario general del partido elegido con el apoyo de los militantes, han empezado a dudar y que las encuestas que le han situado por detrás de Podemos, han levantado un cierto aire de conspiración a la que se han apuntado muchos que forman parte incluso, de su equipo.

La realidad es que a pocos meses de su elección como secretario general del partido, Pedro Sánchez, se encuentra en una encrucijada, en un fuego cruzado, cuyo final se desconoce. Hasta ahora, el nuevo secretario general del PSOE, ha contado con el apoyo de Susana Díaz. A partir de ahora, todo puede cambiar, y el partido puede salir de cuentas, estar de acuerdo con un adelanto electoral, e incluso, propiciar unas primarias en las que participe Susana Díaz, después de ganar en Andalucía, ganar al PP y parar a Podemos.

Lo más destacado de la columna de Pablo Sebastián es la siguiente frase:

El año, que parecía ser de la recuperación económica, se puede convertir en permanente tobogán político con continuas campañas electorales que, en ninguno de los casos, garantizan unos resultados que ofrezcan estabilidad política.

Lucía Méndez (El Mundo) usa a un socialista anónimo para describir la situación del PSOE frente a Podemos y, la verdad, es interesante lo que cuenta.

No tiene explicación que estemos en el 20% de intención de voto o por debajo en las grandes ciudades. No tiene explicación. Es imposible. Es imposible que el PSOE esté tan débil.

Podemos ha irrumpido en el terreno de los símbolos, han conectado con los deseos de nuestros votantes. Pablo Iglesias se mueve en el terreno de la fe, que es creer lo que no se ve. Vótenme a mí, yo aún no he gobernado y estos dos partidos del régimen les han robado. Eso entra como un tiro en las casas de los que nos votaban. Dos de cada tres electores suyos son nuestros. Y vete a explicarles tú que estos de Podemos son peligrosos, que vienen del marxismo y del chavismo, que quieren convertir España en Venezuela. Eso no funciona.

Los que están en la dirección de Podemos han leído muchos más libros de política que los del PSOE. Hay un cierto vaciamiento intelectual en la dirección del partido».

Decir voy a votar a Podemos es lo moderno. Lo antiguo somos nosotros, a pesar de tener un líder con buena imagen.

En cambio, José María Marco parece pedir un pacto PP-PSOE desde su columna en La Razón.

Pedro Sánchez y el PSOE podrían dejar de mirar del lado de los ideólogos de Pablo Iglesias. En vez de hacer la competencia con la izquierda y vender una catástrofe inexistente, o a Mariano Rajoy como un peligroso extremista de derechas, podrían ofrecer un programa de renovación basado en la modernidad, en la apertura, en el dinamismo de la sociedad española y en su integración en la zona euro y en la economía global. Mariano Rajoy es un reformista extremadamente prudente. Pedro Sánchez y el PSOE tienen la oportunidad de apostar, no por el pasado y el miedo, sino por el futuro, y ofrecer una idea y un pacto nacionales que retomen lo que una vez fue propio de la izquierda: el optimismo, las ganas de arriesgar. Esto sería mucho más serio y ambicioso que la apertura de un proceso constituyente que sólo interesa a los nacionalistas… para intentar salvarse de la debacle.

Ely del Valle (La Razón) pergeña la columna feminista que aguardaba: las mujeres pueden gobernar y parir. Algunos ya lo sabíamos desde Isabel la Católica, pero es que enseñan tan poca Historia de España en las facultades de periodismo…

Puede ocurrir también que la idea de Díaz sea convocar, ganar aunque sea por los pelos para revalidarse ante unas urnas en las que todavía no se ha estrenado y, con ese aval, plantarle cara a Sánchez en las primarias de julio. Todo muy apretado, sobre todo ahora que nos hemos enterado de que precisamente por esas fechas la presidenta andaluza va a estrenar maternidad, cosa que, por otro lado, tampoco es una barrera infranqueable tal y como demostró en su día Soraya Sáenz de Santamaría cuando se hizo cargo de la vicepresidencia del Gobierno todavía bajo los efectos de la epidural.

David González (La Vanguardia) trata de convencer a sus lectores de que las elecciones plebiscitarias existen aunque no existan. Igual que el derecho de decidir, que aunque no sea real es metafísico. Concluye con la ya habitual asociación que hace el catalanismo entre Podemos y el españolismo.

¿Qué fueron las elecciones de Felipe en el 82 o las de la mayoría absoluta de Aznar en el 2000 sino unas plebiscitarias no declaradas? ¿Acaso toda la transición no fue un plebiscito entre reforma y reforma? De plebiscito en plebiscito -menos por lo que se ve, aquí- Junqueras declaró ayer a El País que si él fuese español votaría a Podemos. Mira por donde, igual, hasta los españoles de Cataluña le hacen caso.

Ante el fracaso de todos sus pronósticos sobre el ‘prucés’, como que no iba a haber seudo-referéndum ni el presidente de la Generalitat adelantaría las elecciones, Salvador Sostres (El Mundo) propone desde su columna un pacto entre Rajoy y Mas, porque Mas, atención, no es separatista y en realidad odia a Junqueras y a ERC.

Mas odia literalmente a Junqueras y a todo lo que tenga que ver con Esquerra. Los republicanos le condenaron a la oposición en 2003 y en 2006, y Mas -que en su vida ha sido independentista, ni lo es ahora- se ha visto obligado durante toda su carrera política a estirar más el brazo que la manga para parecer más catalanista que ERC.

Sus arrebatos de odio, como todos los grandes sentimientos, son ciclotímicos. (…) Mas no quiere la independencia -tal como no quería el nuevo Estatut- sino el poder, y por eso lo rebajó con Zapatero en La Moncloa a cambio de que los socialistas no presentaran a Maragall y le apoyaran para ser president.

Aunque la tentación del más rancio españolismo es hundir a Mas, cuanto más CiU, más posibilidad de acuerdo con España, y cuanto más ERC, más irreversible es la separación. Mas daría cualquier cosa, en su odio atroz, por poderse desprender de Esquerra y abrir la «hoja de ruta» a un acuerdo federal con el que salvar la cara, para presentar a Junqueras como a un fanático, haciéndose él el moderado capaz de llegar a un pacto razonable.

EDURNE URIARTE DEFIENDE AL PAPA

Edurne Uriarte (ABC) sale en defensa del Papa Francisco por su opinión de que hay límites a la libertad de expresión.

Pero aún es más preocupante la segunda teoría de Cameron, dominante en los países democráticos. Esa de que no debe haber límites a la libertad de expresión. Y que ofender e insultar es un derecho. Los que defienden esto siempre encuentran una limitación cuando los insultos y las ofensas les afectan a ellos mismos y a los suyos, pero se aferran a la teoría políticamente correcta de la libertad de expresión sin límites. Y, sin embargo, porque sí tiene límites, las democracias consideran delito la apología del terrorismo, o el racismo o el antisemitismo. Lo que no quiere decir que los partidarios de los límites mezclemos lo anterior con las ofensas o insultos merecedores de reprobación moral y no, por supuesto, de persecución judicial.

Quienes no nos hemos sumado al «Yo soy Charlie» no lo hemos hecho porque haya alguna duda en nuestras posiciones y movilización antiterroristas, sino porque no nos gustan algunas ideas e intenciones de los mensajes de «Charlie Hebdo». Y de tantos otros. Sean contra los sentimientos religiosos o contra la dignidad de las personas. Y todo eso no tiene nada que ver con el debate sobre el terrorismo o la violencia. Tiene que ver con una forma de entender la tolerancia en las democracias. De eso hablaba el Papa.

Como ya contamos aquí después de los atentados islamistas de Francia, El País prosigue con su papel de vigilante del discurso público. El profesor Timothy Garton Ash publica una tribuna titulada ‘Un vampiro llamado Pegida’. En aplicación de la equidistancia, que en el progresista en una virtud, a este ideólogo le inquietan tanto los terroristas que no son musulmanes pero matan en nombre del islam como los ‘islamófobos’.

Los políticos de la extrema derecha xenófoba se han lanzado a tratar de captar votos en toda Europa. Nos encontramos ante el peligro real e inminente de caer en una espiral en la que las minorías radicalizadas, musulmanas y antimusulmanas, arrastren a unas mayorías inquietas, musulmanas y no musulmanas, en la dirección equivocada. Lo único que puede impedirlo es un esfuerzo consciente y cotidiano de todos nosotros.

Y su propuesta es la mezcla social.

La lucha para construir una Europa de países cívicos e integradores se ganará o se perderá todos los demás días, los días laborables, los días grises.

Sin hacer jamás ninguna concesión sobre los principios fundamentales de una sociedad abierta, empezando por la libertad de expresión, los europeos no musulmanes debemos enviar este tipo de señales a nuestros conciudadanos musulmanes, tanto en Internet como en nuestros contactos personales cotidianos. La mejor señal de todas es dejar claro que no es necesaria ninguna señal explícita. Es lo que sucede la mayor parte del tiempo en una ciudad como Londres: se da por descontado que los británicos musulmanes son tan británicos como todos los demás, que no existe un «ellos», sino un «nosotros» más amplio, maravillosamente mezclado y embrollado. (…) Así conseguiremos deshacernos de un vampiro llamado Pegida.

Qué malos son los de Pegida para los progres europeos. Hablemos ahora de unos malos de verdad, de los que, paradójicamente, a los progres como Garton Ash no les parecen más que luchadores por la libertad: los etarras. Cayetano González escribe en Libertaddigital sobre Gregorio Ordóñez.

Cuando se van a cumplir veinte años de su asesinato, no está de más preguntarse con qué cosas no tragaría Goyo si continuara entre nosotros. No creo equivocarme si digo que la primera y principal es que no toleraría que su ciudad, San Sebastián, y su provincia, Guipúzcoa, estuvieran gobernadas por el brazo político de ETA. Gregorio le hubiera puesto las peras al cuarto a Rajoy para que este, con su mayoría absoluta, hubiese iniciado al llegar a La Moncloa, en el 2011, el proceso de ilegalización de las marcas políticas de la banda terrorista que volvieron a las instituciones gracias a Zapatero, al expresidente del Tribunal Constitucional, Pascual Sala, y a la inacción del actual presidente del Gobierno.

Y lo haría porque Gregorio, a diferencia del ministro de Interior y de algunos de los dirigentes del PP vasco, tendría y seguiría teniendo muy claro que ETA, aparte de una banda terrorista, es un proyecto político de corte totalitario que lo que busca es la ruptura de España y la implantación de una república socialista en el País Vasco. Gregorio daría la batalla política e ideológica para que la verdadera historia de lo que ha pasado en el País Vasco en los últimos cincuenta años la contaran las víctimas y no los verdugos; daría la batalla para que quedara claro, con hechos, que en el final de ETA claro que tiene que haber vencedores y vencidos.

PILAR RAHOLA CUENTA QUE ALBERTO NISMAN LE LLAMÓ «AMIGA»

Un poco de humor para limpiarnos el alma servido por Ignacio Camacho (ABC), que comenta la intención, ahora desmentida, de la DGT de controlar la velocidad de los peatones.

Esta locura ordenancista obedece a una mentalidad de ingeniería social que hasta ahora parecía patrimonio de cierta izquierda pero ha acabado extendiéndose a lo que parafraseando a Hayek podrían llamarse los estalinistas de todos los partidos. Una visión providencialista del Estado que se considera a sí mismo autorizado a reglamentar la vida privada de los ciudadanos, a menudo con la borreguil anuencia de ellos mismos. En Suecia y Japón ya hay propuestas formales de obligar a los varones a orinar sentados en los baños colectivos, para evitar salpicaduras; pronto querrá Leviatán meterse en nuestra cama invocando razones de salud pública.

La única columna sobre la sorprendente muerte de Alberto Nisman en Argentina la ha escrito Pilar Rahola (La Vanguardia), que se califica de «amiga» suya. Como es un asunto con asesinato de judíos de por medio…

A pesar de que la hipótesis del suicidio es la que vende la oficialidad, los que conocíamos a Alberto Nisman -personalmente, me consideraba su amiga- no lo creeremos nunca. Sabíamos de su entusiasmo, de sus años de lucha por esclarecer la verdad, de los riesgos que había asumido («algún día me matarán por esto», me dijo alguna vez), de la valentía de acusar a Irán con nombres y apellidos, y, ahora mismo, de la fortaleza que mostraba al acusar directamente a la presidencia argentina de pacto con Irán, para tirar cal viva a la verdad de los asesinatos. «Estoy muy tranquilo», aseguró a quienes lo entrevistaron en las últimas horas, y al periodista Nicolás Wiñaski de Clarín le soltó una frase rotunda respecto a las escuchas telefónicas en su poder: «Tengo a los iraníes aceptando que pusieron la bomba».

Y de golpe, ¿ese hombre alegre, valiente y comprometido con su trabajo se suicida justo el día antes de mostrar al mundo las pruebas que tenía? ¿Y ello, poco después de volver de un feliz viaje por Europa con su hija? Lo dicho: nunca los que lo conocíamos vamos a creer la hipótesis del suicidio, a no ser que se trate de lo que la diputada Carrión ha bautizado como «suicidio asistido».

Le doy la columna ridícula del día a Juan José Aznárez, de El País, que parece que ha perdidolas normas básicas de la sintaxis en uso en el periodismo. ¡Menudas frases perpetra! Si las lees en voz alta, te ahogas.

Si la escritura criptográfica sigue siendo utilizada para el envío de mensajes codificados, y si las facultades mentales y carácter de Fidel Castro no han sufrido mermas importantes, cabe afirmar que fue informado sobre el desarrollo de las negociaciones que condujeron al histórico acuerdo del 17 de diciembre entre Cuba y Estados Unidos, y que se reanudan el miércoles y jueves en La Habana con la delegación estadounidense encabezada por Roberta Jacobson, secretaria adjunta para Latinoamérica. La reconstrucción de los movimientos mediáticos de Castro, físicamente ausente desde hace más de un año, permite señalar que aprobó el proceso advirtiendo de que cualquier acercamiento a Washington deberá hacerse manteniendo la guardia alta, sin concesiones en los dogmas revolucionarios, entre ellos la hegemonía del Partido Comunista de Cuba (PCC), fundado en 1965, y la propiedad estatal de los medios de producción.

Pero no es por eso por lo que le doy este premio cada vez más prestigioso, sino porque califica a Fidel Castro de

Anciano dirigente

Apodo que podría valer para Helmut Kohl, o Mijaíl Gorbachov, o Felipe González.

Y éstos progres son los que llaman dictador y tirano a Franco, que está muerto, claro, porque si no quizás trabajarían en la Prensa del Movimiento, como Juan Luis Cebrián fue director de los servicios informativos de TVE en 1974.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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