OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Isabel San Sebastián: «Si algún día llega a gobernar Podemos, es probable que emule a sus maestros chavistas y elimine la prensa libre»

Raúl del Pozo levita ante los "más de 100.000" manifestantes de Podemos reunidos en Sol, a los que considera patriotas españoles

Camacho subraya que a Susana Díaz no le interesa el Gobierno, sino el Poder, para tenerlo ella sola

Cuando el 1 de febrero de 2015 leí la columna del bueno de Enric Juliana (La Vanguardia) en que afirmaba que Pablo Iglesias había reunido «cerca de doscientas mil personas en Madrid» no se me cayó el café de la taza, porque lo hice por la tarde. Pero el alucinamiento de varios columnistas con la manifestación de Podemos en Sol permanece todavía este 2 de febrero de 2015, en varios columnistas, lo que explico porque se sienten rejuvenecer.

Es el caso de Raúl del Pozo (El Mundo), entusiasmado con las masas reunidas en torno al Rey Sol (magnífico el chiste de Gallego y Rey), aunque no llega al entusiasmo de Juliana.

El 31 de enero de 2015 rugió la marabunta, y no eran hormigas, ni troteras (…): eran rojos con chubasqueros, una nueva españolidad de puños sin banderas con guantes tan elegantes. Se llaman Podemos. Más de 100.000, un océano de cabezas comparable a la marcha sobre Washington

Han sustituido el proletariado de clase por la dignidad de Nación y la recuperación de la soberanía. Si los felipistas se presentaron ante el mundo como los jóvenes nacionalistas, los de Podemos se presentan como un compendio de nacionalismo y postmarxismo.

Me pregunto cómo don Raúl puede calificar de patriota a una muchedumbre donde hubo banderas venezolanas, cubanas (con ese asesino del Che), esteladas, palestinas, bolivianas, ikurriñas, griegas, tricolores, rojas, del Grapo (tricolores con estrella roja)… pero ninguna bandera nacional española.

TRUEBA ASEGURA QUE MADRID ESTABA LLENO DE ‘PODEMITAS’

Pablo Sebastián (Republica.com) también da por bueno el cálculo de 100.000.

la pujanza emergente de Podemos en el flanco zurdo de la política, tal y como se aprecio el pasado sábado en la Puerta del Sol de Madrid, donde Pablo Iglesias celebró su primer gran mitin electoral del curso 2015 ante las ¡100.000 personas! que llenaron la más emblemática plaza de la capital.

David Trueba es otro de los intelectuales progresistas desagradecidos que han comido durante años del PSOE y ahora se pasan a Podemos. En su columna de hoy en El País, titulada ‘Por el cambio’, asocia al Felipe González de 1982 con el Pablo Iglesias de 2015. No emplea números pero recurre a las hipérboles

La concentración de simpatizantes de Podemos llenó Madrid desde días antes de entusiastas venidos de casi toda España. El éxito de convocatoria pretendía emular los mítines de final de campaña que Felipe González protagonizó en el año 1982 bajo el lema, tan exitoso que vuelve a repetirse cada poco tiempo, de «Por el cambio».

Y encima atribuye a los profesores-casta de Podemos una santa indignación ante el desmantelamiento del sector público y su venta al sector privado. ¡Ojalá alguien vendiese la facultad de Política de la Complutense!

Alguien debería reflexionar sobre el hecho de que de los seis líderes que subieron a repetir el mismo discurso básico sobre el sueño del cambio, cinco son profesores y la sexta es investigadora. Puede que el partido de los profesores tenga mucho que ver con la acción gubernativa, que ha despertado la furia de distintos sectores funcionariales, alarmados por unos logros consistentes en hundir lo público y malvenderlo a negocios privados.

Frente a tanto entusiasmo adolescente, David Gistau (ABC) se pregunta qué quiere hacer la tropa ‘podemita’ con la casta: ¿quitarle la nacionalidad, auqnue está prohibido por la Constitución?

Luego está el casticismo del 2 de mayo. Es verdad que a aquella España también le fallaron las elites. Pero a la analogía le falta algo que sí había en aquel Madrid: un enemigo exterior, un invasor. ¿Cuál es ahora? ¿Ya se le ha revocado la nacionalidad a la casta? ¿O el enemigo exterior, el invasor, es la Unión Europea -el nuevo gabacho de estos trabucaires- contra la cual hay que recuperar la «soberanía popular»? Aquí sí que me asombro y me asusto. Porque entonces el mensaje incluye una contracción nacionalista que sólo veníamos detectando en las siglas residuales de la extrema derecha y en el independentismo. ¿La pertenencia a Europa agrede la soberanía, han de ser las fronteras más claustrofóbicas para sentirnos dueños de un miserable y castizo destinito municipal?

VARIAS DESPEDIDAS AL DUEÑO DE PLANETA Y DE LA SEXTA

Antes de continuar con Podemos y con las elecciones en Andalucía, pero antes de meterme con ellas quiero citar la que me parece la columna más destacable del día. Juan Manuel de Prada (ABC) despide al editor José Manuel Lara Bosch con cariño:

Con su muerte, vislumbramos melancólicamente la muerte de un sueño gozoso que alimentó nuestra juventud, el sueño de un mundo en el que editar libros podía llegar a ser un negocio para quien los editaba, y un medio de vida para quienes los escribíamos. Con la muerte de Lara, siento que yo también muero un poco (y tal vez un poco demasiado).

Sospecho que, durante estos últimos años de desplome del negocio editorial, los libros (por decirlo piadosamente) no habrán contribuido demasiado a mejorar la cuenta de resultados de José Manuel Lara Bosch. Y, sin embargo, el fallecido los mantuvo como orgulloso mascarón de proa de su imperio mercantil, por lealtad a la memoria del padre pero también, según me consta, por convicción propia y a sabiendas de que aquellos años dorados en que los libros eran comprados incluso por los que no leían, como signo de prestigio social o lenitivo de sus complejos, habían quedado atrás.

Sin embargo, el mejor párrafo es el que cito a continuación, donde achaca a Lara participar en la pantomima de la democracia, con Julia Otero y Alfonso Ussía, con La Sexta y La Razón, con Podemos y el PP…

Si un marciano aterrizase mañana en España podría, en verdad, sufrir un síncope al descubrir que Lara Bosch era, al mismo tiempo, dueño de la televisión que Aznar eligió como órgano de propaganda y de la televisión que Zapatero creó para tener un órgano de propaganda alternativo, que a su vez ha terminado convirtiéndose en trampolín propagandístico de Pablo Iglesias. Pero el síncope sólo se lo llevaría el extraterrestre (o el terrícola que vive en Babia); quien no se chupe el dedo entenderá que Lara Bosch no hacía sino servir al «consenso», que necesita de altavoces diversos (y fingidamente adversos) para mantener viva entre las masas la ilusión de la demogresca.

José Luis Martín Prieto (La Razón) enfrenta a Lara con los politólogos de la Complutense.

Nadie puede estimar que España es un proyecto fracasado mientras genere hijos como el desaparecido editor. Nunca entró directamente en política pero la hizo desde su imperio global, financiando proyectos informativos en las antípodas de sus ideas e intereses. Como intelectual no sabía ser excluyente y enfrentó la crisis creando trabajo y expandiéndose hasta resaltar Barcelona en el mapa internacional. Familia, empresa y lectura fueron sus carriles vitales y hasta la temprana muerte la afrontó con entereza y discreción. Representó magníficamente la significación perdida de los capitanes de empresa que crearon la modernidad que tenemos y que unos oportunistas quieren subvertir sin haber creado nada para el provecho común.

Fernando Sánchez Dragó (El Mundo) también escribe un obituario de Lara, pero se limita al testimonio personal, sin ahondar en los efectos políticos ni en el significado de su imperio de opinión.

La última vez que vi a Lara me dijo, sonriendo (y su sonrisa apuntaba a otro grupo mediático), que la estructura de su imperio no era autoritaria, sino liberal. Puedo certificarlo. Acogía a todos, tirios o troyanos que fuesen, sin reparar en ideologías ni ceder a vetos en busca de votos.

Y ya que estoy en ello, después de la mejor columna del día, la mejor tribuna, que la escribe José María Ruiz Soroa (El País) sobre la extorsión por parte de ETA a miles de empresarios y profesionales vascos y navarros.

Limitándonos a la época dorada de la extorsión (los años ochenta), no menos de 9.000 personas fueron en el País Vasco objeto de chantaje (de las que parece que la mayoría no cedieron a ella), y ETA obtuvo en esos años, según la «contabilidad» de los papeles de Sokoa, más de 1.100.000.000 pesetas de financiación para atentar, constatándose una retroalimentación cruzada entre financiación y capacidad de atentar: a más financiación, más atentados, pero también al revés.

Y, aparte de culpar a la sociedad vasca de la época por su indiferencia ante el chantaje, acusa también al Estado de lavarse las manos:

Las instituciones nunca se plantearon qué debían hacer; sencillamente, no hicieron. Miraron para otro lado ignorando el Código Penal y dejaron que cada uno de los extorsionados se buscara la vida solo. El Estado de derecho coincidió con la sociedad en no querer asumir un debate que era ciertamente difícil e incómodo, porque el mismo Estado, que no podía garantizar la seguridad del extorsionado, debía sin embargo pedirle que no cediera.

GIL CALVO ACUSA A PODEMOS DE TENER UNA «AGENDA OCULTA»

Regreso a Podemos y a su caudillo. Enrique Gil Calvo (El País) acusa a «la banda de profesores complutenses» de tener un plan oculto.

Es verdad que la mayoría del electorado no comulga con su agenda oculta syriziana sino todo lo contrario. Pero pese a ello se les votará masivamente. Aquí ocurre como en Cataluña, donde la mayoría no es independentista pero elige a partidos que sí lo son. Y entre nosotros puede pasar igual. Pese a no comulgar con el radicalismo de Syriza, quizá sean mayoría los que voten a Podemos. Y ello por dos razones al menos. Ante todo, como voto de castigo al aciago bipartidismo. Y además por efecto de la polarización, que retrae a los moderados incrementando su abstencionismo mientras excita a los indignados extremando su participación. El que calla otorga y el que más grita suele terminar por imponerse. Y para muestra, Syriza.

Ignacio Ruiz Quintano (ABC) define a Pablo Iglesias como «chuleta madrileño» y lo pone junto a Trotsky para reírse de él.

Carlos Marx sería hoy «trending topic» con su tuit sobre la historia que se repite, primero, como tragedia, y luego, como farsa. Todo indica que ya estamos en la farsa, y es la Revolución (¡el cambio!) de Pablemos en la Puerta del Sol.

Pablemos es un chuleta madrileño del género chico para quien lo revolucionario es sentarse como John Belushi al venir del « after hours » ( « épater le bourgeois! » ) , decir «tuerka» y «troika» y mandar a callar a los periodistas llamándoles «pantuflos», contando, claro, con que ninguno se va a levantar para llamarle a él Quasimodo.

¿Se imaginan a Trotsky llamando «pantufla» a Sofía Casanova, la corresponsal de ABC en la Revolución rusa, que en 1917 lo visitó en el antro de las fieras?

Aunque su columna se la dedica a Alberto Garzón, Santiago González (El Mundo) recuerda el pasado gamberro del Coletas:

Ahora se llevan mucho los candidatos alternativos. El sábado, también en Sol, Pablo Iglesias proclamó que su próxima estación es La Moncloa. No sé, a mí se hace raro pensar en que puede ser presidente del Gobierno un tío que hace dos años se confesaba emocionado al ver que unos manifestantes le sacudían la badana a un guardia.

Abel Hernández (La Razón) le reprocha que no tenga ni ideas ni programa.

Al iluminado «mesías» de Podemos que conduce el elefante, como si a éste le importaran algo las ideas. ¿Ideas? ¿Programas? ¿Qué es eso? Como dijo Azaña, «es mucha la gente que «piensa» con frases hechas». Pues eso. Lo que importa es el marketing de sociólogos y politólogos de segunda, los algoritmos en la Red y en los teléfonos llamados -¡qué tontería!- inteligentes y aprovechar las emociones y los sentimientos de frustración del pueblo.

Isabel San Sebastián (ABC) se ocupa de Monedero, al que encuentra más similitudes con la casta.

Pujol se envolvió en la senyera, Rajoy se escondió dentro de un plasma, González recurrió al amparo de los célebres « cien años de honradez» y Sánchez simplemente niega la mayor, mientras blinda a Chaves y Griñán en el Senado, fuera del alcance de la juez Alaya. Juan Carlos Monedero habla de «guerra» y se declara víctima de una conspiración encabezada por el ministro de Hacienda. Nada nuevo bajo el sol. A la hora de trincar impunemente, con escaso o nulo coste electoral, en España está todo inventado.

Nadie le ha declarado la guerra, señor Monedero. No hay campañas orquestadas ni persecución ni acoso. Estamos, eso sí, todavía, en un país abierto a la prensa libre, al ejercicio de la crítica y a la existencia de la oposición. Si algún día llega a gobernar Podemos, es probable que emule a sus maestros chavistas y liquide esos molestos «obstáculos». Hasta entones, Monedero, seguiremos preguntándole de dónde salió el dinero y a dónde ha ido a parar.

LOSANTOS: SUSANA DÍAZ NO ES MARICOMPLEJINES

Bueno, pasemos a Susana Díaz, que va ser, junto con Pablemos, el personsaje político del año.

Almudena Grandes escribe la columna ridícula del día al hacerse preguntas a lo largo del folio enviado a El País como si fuera ‘Susana’.

¿Y si me pasa lo mismo que le pasó a Mas? ¿Y si convoco unas elecciones anticipadas pidiendo a los ciudadanos una mayoría absoluta y acabo teniendo menos escaños que los que tengo ahora? (…) Y si me veo abocada a pactar, ¿con quién lo haré? Si he denunciado la radicalización de IU por su convergencia con Podemos, ¿pactaré con el PP? (…) ¿La sombra del Pasok no es alargada? Y si lo es, y no puedo pactar con el PP, pero tampoco quiero hacerlo con IU, ni con Podemos, ¿qué haré? (…) Y sobre todo, ¿no son éstas demasiadas preguntas para alguien que podría seguir gobernando tranquilamente?

Ignacio Camacho (ABC) desvela mucho mejor el pensamiento de Díaz que Grandes.

Entre los muchos defectos de Susana Díaz, la nueva «esperanza de Triana» del socialismo andaluz, no está el de ser tonta. Por tanto es imposible que cuando decidió disolver la legislatura desconociese que el pronóstico unánime de las encuestas la aleja de la mayoría absoluta por efecto de la aparición de Podemos. Es decir, que la tesis de la búsqueda de estabilidad, la única que ha argumentado para justificar el adelanto, no se sostiene. Díaz ha convocado las elecciones porque necesita ganarlas, porque sus ambiciones de liderazgo requieren la legitimidad de las urnas. Y porque intuye que le irá peor cuanto más tarde en afrontarlas.

Entonces… ¿con quién piensa gobernar? Pregunta incorrecta que supone que le importa el Gobierno. (…) Lo que le interesa es el poder, y en su concepto de la política el poder no se comparte ni se delega. Se conquista, se tiene y se ejerce. En solitario.

Pero ese no es el plan. El plan consiste en salir de las elecciones convertida en un referente de futuro. Lanzar el susanismo como una alternativa en un momento político de incertidumbres. Para ello tiene que ganar de un modo contundente, incontestable, y ese es el desafío que conlleva la decisión que ha tomado.

Federico Jiménez Losantos (El Mundo) resume la ambición y el coraje de la andaluza en una frase:

Díaz no es Maricomplejines.

La columna ridícula la escribe Frances-Marc Álvaro en La Vanguardia. El juglar de Artur Mas nos revela que su amo fue engañado en 2012. No da muchos detalles, pero deduzco que se refiere a los Pujol.

Una vez asumido que el caso Pujol hace daño a CDC, es mejor para el president ser activo que esperar a que las cosas ocurran. Esta comparecencia debería ser una oportunidad para blindar la credibilidad de Mas, que fue víctima de graves informaciones falsas durante la campaña de 2012.

Franco es bueno, digo, Mas es bueno. Los malos son los ministros. Cada día estoy más convencido de que Álvaro no habría desentonado como secretario de Carlos Sentís o como columnista de Arriba.

Port último, ¿alguien me puede explicar por qué el ABC entrega su Tercera a Guy Sorman, que es consejero de PRISA?, ¿se trata de pactos y repartos por debajo de la mesa?

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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