OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Hermann Tertsch: «Tiene sentido que ZP se reúna con Castro, Iglesias y Errejón porque todos se juegan mucho en Venezuela»

Antonio Casado insinúa una relación de negocios entre Moratinos y el Pequeño Nicolás, con Zapatero como compañero de viaje

Curri Valenzuela anuncia el 20 de diciembre como fecha para las elecciones generales

Qué animada viene la prensa este 27 de febrero de 2015. Algunos de nuestros columnistas caen en lo que los entonces felipistas Fernando Jáuregui y Pilar Cernuda llamaron «la crispación» y recurren al diccionario para poner a caldo a quien corresponda. Otros se atreven incluso a dar noticias en vez de hacer literatura o transcribir sus conversaciones con senadores.

Si estás seguro de tus fuentes las defiendes y confías en ella. Parece mentira que este mandamiento del periodismo lo tenga claro la veterana Curri Valenzuela mientras que el joven Manuel Jabois dude de él, como ya se lo reprochó el incisivo Lamata a cuenta de su afirmación de que Esperanza Aguirre obligó a un consejero a arrodillarse. Valenzuela en ABC se atreve a dar una fecha para las elecciones a Cortes que tienen que celebrarse este año, y con ese dato titula su columna: ’20 de diciembre’.

Apunten la fecha: 20 de diciembre de 2015. El topillo, siempre en la tarea de apuntarse exclusivas, asegura que ese es el día que baraja el Gobierno para convocar las próximas elecciones generales. Descartada ya la posibilidad de apurar la Legislatura hasta enero -porque no parece recomendable llevar a cabo una campaña electoral durante la Navidad-, en el PP consideran que ese domingo es el más idóneo por una razón de peso. Es el primer domingo después de que trabajadores y pensionistas hayan cobrado, el día 15, la paga extra de invierno, un momento de alegría que se une a la tradicional euforia navideña y al sentimiento de paz y amor que quizás se traslade en votos a favor de Mariano Rajoy.

El argumento del cobro de la pensión es de peso para alguien tan materialista como Rajoy.

Josep María Brunet y Enric Juliana (La Vanguardia) desvelan que cuatro magistrados del Tribunal Constitucional negociaron la sentencia que tumba la Ley de Consultas catalana y el decreto de convocatoria del seudo-referéndum del 9 de noviembre en el restaurante Lhardy. ¡Oiga, qué escándalo! ¡Aquí se juega! éste es el nivel del periodismo que se hace en Cataluña.

El tertuliano Brunet empieza así:

La mañana del pasado 10 de febrero, los camareros del restaurante Lhardy -uno de los de mayor fama y tradición de Madrid, citado por Galdós y Azorín- preparaban una mesa para cuatro en uno de los rincones discretos del establecimiento. La reserva la hizo el presidente del TC, Francisco Pérez de los Cobos, que no eligió el sitio al azar, ni sólo por sus propiedades gastronómicas.

El almuerzo era importante porque unos días antes los magistrados Pedro González-Trevijano y Juan Antonio Xiol, ponentes de las sentencias sobre la ley de Consultas y el decreto de convocatoria del 9-N, le habían comunicado a De los Cobos que no estaban consiguiendo deshacer la madeja, que creían que ya no se iban a poner de acuerdo. A De los Cobos le dio un dolor de muelas.

Y da cuenta de una argucia de De los Cobos: el elogio a la escudella.

En pleno almuerzo, De los Cobos, que vivió ocho años en Barcelona en su etapa en la cátedra de laboral en la Autònoma, introdujo algún tema culinario con propósitos de distensión entre las parrafadas jurídicas a cuatro.

-Está muy bien este cocido. (El de Lhardy tiene justo prestigio.) Pero, ah, la escudella, la pilota de la escudella, qué delicia.

Juliana añade la sal gorda de su ingenio.

Hay un curioso trasfondo hedonista en las decisiones del Alto Tribunal referidas a Catalunya. La reciente sentencia que invalida la ley de Consultas catalana ha sido cocida en el mítico restaurante Lhardy, uno de los más antiguos templos culinarios de Madrid.

ZAPATERO, ¿PUENTE ENTRE VENEZUELA, CUBA Y PODEMOS?

Antonio Casado (ElConfidencial.com) atiza a Zapatero hasta llamarle tonto porque se ha dejado arrastrar por Moratinos y al mencionar a éste levanta la puntita de la manta para que asomen los rizos del Pequeño Nicolás.

Zapatero y Moratinos han cometido un error, y punto. (…) Zapatero es un licenciado en Derecho, pero Moratinos es un diplomático y un diplomático es un servidor del Estado. Nadie mejor que él para admitir que su viaje ha sido, efectivamente, desleal e inoportuno.

Dicho sea todo lo cual en el mejor de los supuestos. El apuntado por Zapatero cuando declaraba ayer que siempre «actúo por el bien de España». Porque hay supuestos mucho más oscuros que nos remiten a la inesperada vocación empresarial de Miguel Ángel Moratinos. Y en ese caso no habría sido Zapatero el que habría arrastrado a su ministro, sino al revés.

Como ya le arrastró -acuérdense ustedes- a un viaje a Guinea. Mejor que sea la primera de las hipótesis, y no esta, porque no me gustaría tener que pasar por el pequeño Nicolás para explicar algunas actividades recientes del exministro de Asuntos Exteriores. Por supuesto, bastante más lucrativas que las del servicio al Estado.

La golpiza es tal a Zapatero y Moratinos por parte de Casado, vinculado al PSOE y apoyo de Pedro Sánchez, que recuerdo el editorial de hoy de El País y me malicio que quizás Casado sea el mensajero de Felipe y Rubalcaba con una advertencia al Bobo Solemne: deja de mover la silla a Sánchez o verás la que te cae encima.

Juan José Aznárez (El País) da más pistas sobre los negocietes de Moratinos. ‘Lobistas en La Habana’ titula su columna. Si es que no como ser progresista y funcionario para hacerte rico…

Pero la visita de Zapatero y Moratinos nada tiene que ver con el abordaje de los mecanismos de diálogo sobre derechos humanos establecidos en su día por el Gobierno socialista, y mucho que ver con el interés de los dos exdirigentes del PSOE en utilizar sus buenas relaciones con Raúl Castro en beneficio del partido, de organizaciones afines y en beneficio propio, pues Moratinos abrió en Madrid un gabinete de asesoría. Interesadas en los espacios abiertos al capital extranjero por la nueva ley de inversión cubana, varias empresas españolas se han dirigido al exministro interesándose por sus servicios. La zona de desarrollo de Mariel es uno de los proyectos abiertos a la financiación exterior

Durante su reunión con Castro, los dos viajeros españoles habrán abordado numerosos temas de contenido político, casi todos en torno a las consecuencias de la normalización entre Cuba y Estados Unidos, pero otra entrevista reveladora fue la mantenida con Antonio Carricarte, el ministro interino del Comercio Exterior e Inversión Extranjera, con el mundo de los negocios, que es la nueva ocupación de Moratinos.

Victoria Prego (El Mundo) aporta otra exclusiva que desmonta la excusa de Zapatero de que la reunión fue imprevista.

Zapatero tenía previsto viajar a La Habana en diciembre pasado, pero aplazó el viaje. Y tenía ya previsto reunirse con Castro. Esto es así y él no lo desmentirá. Así que esa excusa de que las visitas allí se cierran con cinco mintuos no vale para esta ocasión porque no es cierto.

Vaya, vaya. Así que Zapatero es un mentiroso. ¿Como Aznar con lo de las armas de destrucción masiva?

Noto que algunos columnistas disfrutan con sacando punta al viaje de marras de Zapatero a ver a un dictador repugnante. Es lo que pasa cuando se abusa de la superioridad moral y del «ansia infinita de paz».

Federico Jiménez Losantos (El Mundo) zumba en su columna no sólo a Batman y Robin, digo a Zapatero y Moratinos, sino a José Bono, al hermano del cámara Couso, muerto en Irak por soldados de EEUU, y a Mariano Rajoy.

Que Zapatero y Moratinos vayan a Cuba como palanganeros de lujo del régimen de los Castro es natural. Vienen de calafatear los bajos fondos de la Guinea de Obiang, solos o con José Bono, y con el pío ex ministro de Defensa bien podrían acercarse a Caracas, patio trasero de la Isla Ergástula.

Ahora, la Izquierda ya no disimula y Pablo Iglesias dice que necesita millonarios patriotas, o sea, Monederos. Mientras, la dictadura venezolana, con 3.000 asesores cubanos, ha desatado una persecución salvaje, mucho peor que la de Castro al llegar al Poder, contra la oposición democrática y la sociedad civil.

La última hazaña chavista ha sido asesinar a un niño de 14 años, el sexto ya, en las manifestaciones estudiantiles por la libertad -nada que ver con las de ex-tudiantes aquí, encabezadas por Cayo Lara y Alberto Garzón, de IU, cuyo euro portavoz Couso, (sí, Couso, que también representa a Podemos) ha defendido abiertamente la represión chavista.

Y el Gobierno de Rajoy, que mantiene la Alianza de Civilizaciones de ZP, celebró el fin del embargo y «confía en la buena fe» del chavismo, va y se indigna con ZP. Envidia, supongo.

Hermann Tertsch (ABC) afirma que Zapatero es un «traidor» a España y recuerda sus conversaciones con etarras.

Las visitas privadas de un expresidente no existen. Y menos si va a hacer honores al dictador responsable de mucho de lo peor que pasa en Latinoamérica. Y Zapatero no se dignó a informar al gobierno. ¿Deslealtad, ofensa, a quién sorprende? ¿Avisó Zapatero acaso cuando hablaba, nada más ser nombrado secretario general del PSOE, con otros criminales, a espaldas del entonces presidente del Gobierno José María Aznar? Por aquello, Rajoy le llamaría «traidor» a Zapatero años después. Con razón. Y reprocharle deslealtad a un traidor es un enfado pueril. Como lo es el enfado del ministro con sus celos. Porque hace meses tuvo Margallo la mala ocurrencia de irse a Cuba a hacer antesala, en la esperanza de que Raúl, el segundón de la satrapía, se dignara a recibirlo. Y fue que no. Fue una ofensa gratuita que debía haberse ahorrado el ministro. Pero es lo que tiene ese ridículo e inmoral afán de todos los políticos españoles por cultivar esa nefasta compañía.

Pero prosigue, como Losantos, con los vínculos del socialismo venezolano con Podemos. La pregunta que deja caer es la siguente: ¿es Zapatero el correveidile entre Raúl Castro y el Coletas?

Tiene sentido que Castro reciba a Zapatero y a Moratinos para hacer daño a España, en su nombre y en el de Nicolás Maduro. Lo tiene que la pareja, en su viaje de negocios, vanidad y vileza, haga daño al Gobierno de España y fortalezca a la dictadura. Pero tiene especial sentido que estén allí por su preocupación por Venezuela. Porque el «Socialismo del Siglo XXI» amenaza con naufragar en un mar de sangre.

Tiene también sentido que después de este encuentro en La Habana, Zapatero y Moratinos se reúnan en Madrid -ya en sórdido trío- con José Bono y citen, en la suntuosa casa de Velázquez del probo expresidente de comunidad autónoma, a sus amigos Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Y que hablen de negocios y política. Como con Raúl Castro. Todos ellos saben muy bien lo mucho que se juegan en Venezuela.

OBVIEDAD: LA TELEVISIÓN NO ES EL PARLAMENTO

La propuesta, perdón, al exigencia del salvapatrias Pablo Iglesias de mantener un debate en televisIón con Mariano Rajoy porque él y sólo él es la oposición la contesta Ignacio Camacho (ABC).

Cualquiera puede montar un mitin donde lanzar su prédica a quienes quieran oírla. Los ingleses inventaron al efecto el speaker corner para que los oradores espontáneos desahogasen con plena libertad su verborrea expresiva. Pero constituye una arrogante falta de respeto a la soberanía nacional -además de una manifestación descomunal de ego- declararse el verdadero líder de la oposición desde el ambón de un teatro, el techo de una furgoneta o la silla de un plató. El share televisivo sólo mide la eficacia del espectáculo y únicamente demuestra una popularidad sociológica; si otorgase patentes de legitimidad democrática no habría en España un Parlamento más genuino que la casa del Gran Hermano.

Jorge Bustos (El Mundo) justifica que Rajoy no quiera debatir con el Coletas, porque éste en la televisión se encontraría como ratón en el queso.

Cuando Iglesias reta a Rajoy a un debate televisivo, lo hace porque sabe que solo puede ganarlo. Por la sencilla razón de que la televisión es un medio romántico por naturaleza, regido por emociones; un reino de subjetividad en el que Mariano Rajoy Brey naufraga aparatosamente, porque don Mariano tiene de poeta emocionante lo mismo que de diva del pop o de lector de periódicos no deportivos. En una pelea televisiva entre un poeta y un burócrata siempre perderá el segundo. Que a los pueblos los mueven los poetas es frase de José Antonio Primo de Rivera, político emocional que sin duda hoy reventaría el share. El dilema al que parece abocarnos esta hora palpitante de España -identificado expresamente por Rajoy en el Debate del estado de la Nación- entrega las instituciones democráticas bien a la épica escasa del registrador, bien a una versificación partisana tipo Chikos del Maíz, uno de cuyos temas se titula, por cierto, «Tú al gulag y yo a California».

Pero encuentro un defensor de Podemos en la prensa de papel. Es en El País y se trata de Juanjo Millás, que sigue haciendo campaña por Podemos y contra el PSOE.

Sorprende la alegría con la que los partidos políticos de siempre reciben las noticias relacionadas con supuestas irregularidades de Podemos. Antes incluso de verificarlas mínimamente se lanzan a los mítines y a las tertulias televisivas para proclamar que son como ellos. ¡Sois como nosotros!, gritan con un alborozo que nos sume en la estupefacción. Las manifestaciones de contento frente al menor indicio de que se pueda coger con las manos en la masa (en la masa donde ellos ya tienen las suyas) a un dirigente de la nueva formación, rebasan lo humanamente inteligible. Con independencia de que para alcanzar el grado de corrupción del PSOE de Felipe González, el de los ERE subvencionados por la Junta de Andalucía, o el de la Gürtel del PP, se requieren unas aptitudes de las que muy pocos disponen, lo verdaderamente llamativo es que no sepan disimular su regocijo frente a lo que sumiría en la tristeza a cualquier persona sensata.

Luego está el asunto de Venezuela como proyecto oculto del pérfido Monedero, cuando lo único evidente es que Rajoy nos ha convertido en Argentina con su programa acelerado de destrucción de las clases medias.

Ay, Juanjo, Juanjo, que todavía muchos nos acordamos de tus entrevistas a Zapatero y Felipe, ejemplo de periodismos arrodillado, en que no chistaste sobre la corrupción.

LA «ALIENACIÓN» DE MILES DE UNIVERSITARIOS CATALANES

En el manicomio catalán, Santiago González (El Mundo) mete al juez Pascual Estevill, propuesto por cierto por Jordi Pujol como vocal del CGPJ.

Homs debería vencer sus tentaciones melancólicas y presentar un recurso ante el juez Santiago Vidal; no importa que ayer fuera suspendido por tres años por redactar una Constitución para la independencia de Cataluña. Ya antes había sido expulsado Pasqual Estevill, un juez que armonizaba tan bien con el paisaje moral que se privatizó el concepto de prisión eludible bajo fianza. Tres años, qué menos, por el sacrilegio de su oficio. Que un juez redacte un texto ilegal es como si monseñor Sistach, un suponer, publicara una guía de prostíbulos de Barcelona.

Ya lo había explicado con ejemplar laconismo y notable polisemia Marta Ferrusola: «Cataluña no se merece esto». Y esta pareja, ¿no se cansa aún de hacer el ridículo?

Antonio Robles (Libertaddigital.com) nos dice que en la sociedad catalana hay algo peor que el cartel del carnaval de Solsona.

El vídeo del carnaval de Solsona (Lérida) donde se llama a cargarse a los españoles ha levantado ampollas en las redes sociales. Parecida reacción han tenido las declaraciones del periodista y profesor universitario Enric Vila por recomendar a Pujol «no pedir perdón» por los delitos cometidos, porque «era imposible construir un poco de poder en la situación que había sin ensuciarse las manos». Cataluña lo justifica todo; en su nombre, hasta el delito es instrumental.

Créanme, estas actitudes delictivas puede que sean solo los sarpullidos de tanta pedagogía del odio ejercida por el catalanismo. Pero no es lo peor. Aunque lo parezca.

Lo peor es la alienación asumida, consentida, hasta deseada por miles de jóvenes universitarios surgidos de hornadas de inmersión ideológica y lingüística, que se niegan a cuestionarlas porque en realidad las consideran normales.

Lo peor de esos jóvenes universitarios es que son incapaces de cuestionar la verdad oficial. Lo peor de esos jóvenes es que son incapaces de concebir en un catalán lo que detestan en su imagen de un español.

Y desde luego le creo, porque la ‘doctora’ Rahola deja en La Vanguardia del conde de Godó otra de sus perlas de respeto y tolerancia.

A diferencia de las democracias sanas, los representantes parlamentarios de la democracia española tuvieron su momento orgásmico porque habían negado la democracia. Ciertamente, no resulta extraño que fuera en España donde naciera el esperpento valleinclanesco.

El esperpento… y la historia negra. Porque esa alegría espontánea, ese momento erótico-patriótico-español nos recordó a muchos que la tradición del «vivan las cadenas» y el «muera la inteligencia» es muy española, y con esas vísceras lidiamos los catalanes desde hace tres siglos. Porque lo que ha ocurrido, tanto en todo el proceso como en el desacreditado redil del Constitucional, como en las llamadas a la cárcel para Mas voceadas por algunas portadas mesetarias, todo se reduce a ese aplauso: el de una España oscura que nunca supo configurarse desde el respeto entre naciones sino desde el desprecio, el caballo y el imperio.

Claro, claro, los mesetarios son negros, porque son de origen africano, mientras que los catalanes son rubios de piel pálida porque descienden de indoeuropeos. Los mitos racistas de finales del siglo XIX. Y por eso los apellidos más comunes en Cataluña son García, López, Martínez, Sánchez, Fernández, Rodríguez…

EL RECONQUISTADOR DE SEVILLA, EJEMPLO DE ‘CONVIVENCIA’

Raúl del Pozo (El Mundo) comienza su columna de hoy con un cotilleo de la corte… de Fernando el Católico. Noticias frescas. Y suelta una de esas ‘boutades’ que parecen copiadas de Antonio Gala.

Cuenta Eduardo Martínez Rico en su novela Fernando el Católico que el príncipe modelo de Maquiavelo vivió los últimos instantes obsesionado. Tomaba hierbas y criadillas de toro para enderezar la verga y embarazar a la bella Germana de Foix, guapa de cara, de 18 años y de anchas caderas. Estaba al borde de la muerte y temía que sin un descendiente los reinos de España volvieran a desbaratarse. El viudo de Isabel, su santa esposa, y la España única fueron enterrados juntos en la capilla de Granada con el siguiente epitafio: «Expulsaron la secta mahometana. Aniquilaron la falsedad herética». Antes de los Reyes Católicos, otros monarcas habían convivido con las tres culturas. En el sarcófago de Fernando III el Santo, en Sevilla, hay una inscripción en cuatro idiomas

Así que Fernando III el Santo, que reconquistó Sevilla, Córdoba, Jaén, Huelva y Murcia, era un modelo de convivencia con la cultura musulmana…

La columna ridícula se la gana el profesor universitario José Manuel Rodríguez Uribes, que escribe un artículo-lametón -otro más- en El País, éste dedicado a Ángel Gabilondo, el nuevo Brad Pitt del diario progresista global.

En nuestro país, y en particular en la historia del partido socialista, hay antecedentes aunque no son, desgraciadamente, muy numerosos. Es el modelo de intelectual comprometido que representa Fernando de los Ríos, catedrático de Filosofía del Derecho y ministro, o Julián Besteiro, catedrático de Lógica y presidente de las Cortes, o Juan Negrín, catedrático de Fisiología y presidente del Gobierno… Más recientemente, el de Tierno, catedrático de Derecho Político y alcalde de Madrid o el de mi querido y añorado maestro, Gregorio Peces-Barba, catedrático de Filosofía del Derecho y presidente del Congreso…

Con Gabilondo, un pensador libre, un intelectual en el sentido profundo que le dio al término Juan Marichal (más que en el técnico-descriptivo- propio de los sociólogos) vuelve ese modelo.

Menudas comparaciones ha buscado el pelota. Fernando de los Ríos, miembro de un grupo secreto y elitista, la masonería; Julián Besteiro, derrotado por el PSOE revolucionario y luego cabecilla de un golpe de Estado en marzo de 1939 contra los restos de la República; y Juan Negrín, marioneta de los comunistas que fue expulsado del PSOE a instancias de Indalecio Prieto. Los hay que no miran ni la Wikipedia antes de escribir.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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