LA CLAVE DEL DÍA

El País se ceba con Zapatero por sus reuniones con Castro y Pablo Iglesias

El periódico progresista le acusa de realizar "actos no guiados por la lealtad" con sus sucesores en el Gobierno y en el PSOE

ABC se escandaliza del silencio de los países occidentales ante el genocidio de los cristianos árabes

¡Qué ganas le tenía El País a José Luis Rodríguez Zapatero! Porque el editorial de hoy, 27 de febrero, titulado ‘Torpezas’, sabe a venganza. El diario progresista vuelve a romper su costumbre de esperar un día desde la noticia para dar su ponderada opinión y dedica su principal editorial a la inesperada visita de Zapatero y de quien fue su ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, al dictador cubano Raúl Castor.

Se trata de uno de los editoriales más duros publicados en los últimos meses contra una persona. El País le acusa de desleal con sus sucesores en el Gobierno y, también, en el PSOE, ya que aprovecha para recordarle que se reunió a espaldas de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias.

Queda la impresión de que la visita a Cuba es la excusa a que recurre el diario para condenar sus maquinaciones con el líder de Podemos.

El Mundo, más calmado, dedica un pequeño texto al viaje de Zapatero y Moratinos, en el que sólo lo califica de «torpeza».

El ABC es el único periódico que editorializa sobre la última atrocidad del Estado Islámico, al destrucción de obras de un museo de Mosul, y reprocha «el relativo silencio que los países occidentales mantienen ante este acoso contra los cristianos» árabes.

EL PAÍS

El afán de implicarse en la batalla por los derechos humanos no tiene por qué estar reñido con las responsabilidades institucionales que tiene Zapatero, que ya había visitado Ginea Ecuatorial en julio de 2014, donde se reunió con el presidente Teodoro Obiang para obtener una moratoria universal en las ejecuciones de la pena capital. Si entonces no se produjo ningún contratiempo con el Gobierno de Rajoy, resulta inaudito que esta vez no hubiera informado en condiciones de un eventual encuentro con Castro, y más cuando este rechazó hace poco recibir al actual ministro de Exteriores, García Margallo.

Son vacuas y casi pueriles las explicaciones dadas ayer por Zapatero en La Habana: «Siempre he tratado de sumar y de actuar por el interés de España». Tampoco son de recibo las excusas esgrimidas por Moratinos, que asume que «quizá habría sido lógico» hablar antes con García Margallo. El exministro aseguró que no quería causar molestias y que no se volverá a repetir algo similar.

Zapatero había sabido hasta hace poco mantenerse al margen, en un discreto segundo plano. Ahora, además de este incidente, parece como si le activara el fragor de las batallas políticas que empiezan a librarse en un año atiborrado de citas electorales: sorteando al secretario general de su partido, Pedro Sánchez, Zapatero se reunió secretamente en diciembre con Pablo Iglesias, el dirigente de la formación que amenaza directamente al PSOE en los sondeos. Es fácil que los actos no guiados por la lealtad con los sucesores -en el partido o en el Gobierno- acaben viéndose como torpezas.

EL MUNDO

La reunión que han mantenido en Cuba el ex presidente Zapatero y el ex ministro Moratinos con Raúl Castro a espaldas del Ejecutivo, y que Margallo calificó ayer de «acto de deslealtad», es una torpeza impropia de quien ha presidido un gobierno.

Lo quiera o no, en La Habana, Zapatero estaba representando a España y por eso le convocó Castro. Lo obligado es que, antes de aceptar esa invitación, hubiera informado al ministro de Exteriores, para evitar malos entendidos y para acudir a la entrevista cumpliendo las instrucciones del Gobierno. Queda la impresión de que ha actuado sin medir las consecuencias de su acción, lo cual es un error imperdonable además de una grave imprudencia.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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