OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Raúl del Pozo: «Podemos sólo quieren las cámaras, los periodistas les sobramos»

Federico Quevedo da el 'ticket' del PP para Madrid: Soraya para el Ayuntamiento y Cifuentes para la Comunidad

Los jóvenes Antonio Lucas y Manuel Jabois, deslumbrados por el funcionario jubilado Ángel Gabilondo

Tendría que levantarme para buscar la cita, pero en este amanecer del 5 de marzo de 2015 no tengo ganas; prefiero quedarme sentado, fumando tabaco, bebiendo café y hablando de la casta de los columnistas. La cita en cuestión es de un libro del falangista Rafael García Serrano, en que contaba lo que dijo el que era delegado de la agencia Efe en Brasil en los años 50: «Hablo de España y de Franco de tal manera a los brasileños que creen que el Manzanares es como el Amazonas y que Franco mide dos metros».

Federico Quevedo, comensal en varias ocasiones con Soraya Sáenz de Santamaría, nos habla de la vicepresidenta de tal manera que, en vez de ser la tercera infantita, parece que la moza vallisoletana mide también esos dos metros. En su columna de El Confidencial, ‘Soraya-Cifuentes, algo más que una hipótesis para Madrid’, Quevedo, miembro del Batallón de la Guardia de Moncloa, bragado en mil combates por Rajoy, desvela el ‘ticket’ de candidatas del PP en Madrid: Soraya y Cifuentes. Primero explica por qué no pueden ser González ni Aguirre.

Más allá de lo que esta semana se ha publicado sobre el ático en Estepona de Ignacio González, y que tiene toda la pinta de una vendetta orquestada por alguien que quiere acabar con él y que no es la actual dirección de su partido, lo cierto es que el actual presidente de la Comunidad de Madrid nunca ha sido el favorito de Rajoy para encabezar la lista de las próximas elecciones.

Es más, si me atengo a lo que dicen mis fuentes de Génova 13, Aguirre no es, ni de lejos, la mejor candidata, en la medida en la que mientras que ahora vive en una especie de ‘limbo’ político en el que nadie la presiona porque no tiene ninguna responsabilidad y los medios la reclaman porque es agradecida dando titulares, «en cuanto se vea metida en una campaña electoral van a ir a por ella, y no hay que olvidar que al final todos los que están implicados en los casos de corrupción que afectan al PP de Madrid han sido empleados suyos», aseguran.

A continuación, enumera las ventajas de doña Soraya para ser candidata al Ayuntamiento de Madrid, que a mí me parecen las de una compresa: no se mueve, no traspasa, no mancha.

Razones de peso: la primera, que Soraya Sáenz de Santamaría es una política con un elevado grado de conocimiento -no necesita presentación en sociedad- y la mejor valorada en las encuestas de todo el Gobierno; la segunda, que se trata de una «política limpia», no tiene nada que la afecte o afee su gestión; y, tercero, es una política ‘pactista’ en un momento en el que la ausencia de mayorías absolutas puede obligar al PP a buscar ‘socios’ de gobierno o, sencillamente, la abstención de otros en la sesión de investidura, algo que parece más difícil con Esperanza Aguirre

Hay una cuarta razón que afecta a su ambición personal: si en el medio-largo plazo la vicepresidenta quiere aspirar a la sucesión de Rajoy, necesita algo que sus principales ‘competidores’ -Cospedal, Feijoo- ya tienen, es decir, una victoria en las urnas. A todo esto, cabe añadir que Sáenz de Santamaría atraería ese voto moderado que ahora mismo se encuentra perdido, y tampoco genera ‘rechazo’ entre el voto más conservador a pesar de algunas medidas del Gobierno como la retirada de la Ley del Aborto.

Y a Cifuentes la convierte en compañera ideal:

En ese mismo perfil -moderna, limpia, conocida, pactista y que no genera rechazo- se encuentra la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes. Ambas podrían conformar un tique electoral difícil de combatir en Madrid, e incluso podrían volver a darle al PP la mayoría absoluta si se lo toman en serio.

LUCAS SUCEDE A JABOIS EN LAMETONES A ÁNGEL GABILONDO

Otro columnista que cita a Cifuentes es Isabel San Sebastián (ABC), y lo hace dentro de una columna de elogio a Albert Rivera.

Hizo un despliegue de sentido común en sintonía con lo que pide a gritos una parte nada despreciable de la sociedad española, poniendo el acento en las propuestas a fin de marcar distancias con los partidarios de hacer saltar todo por los aires el edificio democrático que nos acoge.

En el Foro ABC Rivera se consagró como líder de un partido llamado a consolidar los cimientos del sistema nacido con la Constitución del 78. Un partido inequívocamente español, carente de complejos, decidido a predicar lo mismo en Madrid, Barcelona, Sevilla y La Coruña.

Ningún socialista de primera fila acudió a escucharle. Sí estuvo allí Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno en Madrid, en un gesto que la honra. Al César, lo que es del César.

Se siguen subiendo columnistas al carro de Rivera, caminito de Moncloa. Fernando Ónega (La Vanguardia) es uno de ellos.

La experiencia de este cronista es que todos los días, sin excepción, encuentra o conoce a alguien que asegura que piensa votar a C’s, y lo mismo le confiesan personas de su entorno. Es una confesión espontánea, porque yo no voy por ahí preguntando a la gente qué piensa votar. Sale en cuanto se habla de política, y empiezo a tener la misma impresión que en su día produjo Podemos: es una forma de expresar tedio, cansancio o protesta. No tiene valor ni rigor científico, pero refleja el ambiente.

Pero, sabio y prudente como buen gallego que ha servido a Franco, a Suárez y al conde de Godó, añade al retrato de Ciudadanos unas sombras

Su rápida expansión impide una buena criba de candidatos y se puede encontrar con sorpresas éticas. No es campeón de la transparencia y eso se acaba pagando. Sufre tentaciones de populismo, que se perdona al gobernante, pero no al aspirante. Hay demasiada gente del poder establecido maquinando cómo derribar al naciente antes de que sea coloso. Y se le intenta reducir al ámbito de Cataluña, pero será inútil: Rivera se está descubriendo como mejor candidato español que catalán.

El joven Antonio Lucas sigue la senda del joven Manuel Jabois en algo tan viejo en este oficio como es dar palmadas a quien cree ganador de unas elecciones y próximo dueño de la caja del dinero, perdón, de las conferencias y los cursos de verano. Después del perfil-lametón de Jabois a Ángel Gabilondo en El País de ayer, hoy le da otro lametón Lucas en El Mundo.

De todo el socialismo madrileño, el único que parece traer un claro ideario socialista no pertenece al partido y tampoco le entran ganas de apuntarse. Es normal. Ángel gabilondo, candidato a la Comunidad de Madrid por el PSOE, es un hombre sobradamente audaz como para saber que un político es un señor con un empleíllo prestado que antes o después la lía.

A Gabilondo (Ángel) se lo han puesto a huevo. No está afectado por la coquetería del hermetismo y eso a un filósofo le suele llenar el aula de alumnos y el cajón de votos. Él tiene un Madrid en la cabeza, mientras los de ahora sólo tienen un negocio.

Victoria Prego (El Mundo) defiende a su periódico y a Casimirio García-Abadillo frente a Ignacio González.

¿Cuál sería ese interés, en qué beneficiaría a El Mundo que el señor González no fuera cabeza de lista del PP en Madrid? No es posible siquiera considerar que Ignacio González piense que un periódico serio se mueve a golpe de caprichos y se apresta a apoyar o a derribar dirigentes políticos por el mero deporte de entretener a sus redactores. El Mundo no tiene nada que oponer al señor González. Sí tiene en cambio la obligación, y la decisión, de hacer públicas las noticias relevantes que le afecten, tanto da si le favorecen como si le perjudican.

Estamos en el segundo caso pero no resuelve nada el presidente madrileño lanzando sus ataques contra quienes debemos respetar al derecho a la información de los ciudadanos. Por eso intentaremos aclarar hasta el límite de nuestras posibilidades este asunto, cada vez más lleno de oscuridades. Y precisamente porque la oscuridad es la que domina el caso es por lo que decimos que Ignacio González no puede concurrir en estas condiciones a unas elecciones, aunque no fueran tan reñidas como lo van a ser los comicios de mayo.

La verdad, me gustan más los columnistas cuando critican o siquiera cuando no sacan el diccionario de sinónimos del cajón. Oneto, por ejemplo, pone encima de las mesas el cadáver (político) de Francisco Granados, que con un dedo rígido señala a Aguirre y a González.

Un sumario de vergüenza no solo para Granados y los números imputados en la Operación Púnica, sino también para quienes dentro del partido, fueron incapaces de darse cuenta del nivel de vida que llevaba quien fue el máximo responsable de las infraestructuras de la Comunidad madrileña con Esperanza Aguirre e Ignacio González.

A mí me parece más efectivo que dar lametones… Quizás por eso no soy director de periódico.

En el apartado de maldades, destaco la de Luis Ventoso en ABC ¡contra Rivera! Ave María Purísima. ¡Las sales, que me traigan las sales, Fermín!

Al barcelonés, antiguo campeón universitario de retórica, le gusta citar alguna vez a Kennedy. Aunque la comparación le queda larga, digamos que Rivera comparte con JFK juventud, apostura y verbo de oro, aunque carece del andamiaje intelectual del patricio católico-irlandés.

Pero por de pronto le está creando un punto de fuga al PP, que en su día cometió un error: no ficharlo. Porque Rivera es un comercial superdotado y Alicia Camacho, ay, no vende ni una escoba.

ARCADI ESPADA: A PODEMOS LE VOTAN LOS ANALFABETOS LOCALES

 Alfonso Merlos (La Razón) le lanza una buena andanada a Podemos.

En una democracia avanzada es inaceptable el programa con el que pretenden sodomizar a nuestros compatriotas del sur. Con diferencia, los matones que hoy mandan en Caracas están batiendo todas las plusmarcas de violaciones de la propiedad privada. Y eso parece entusiasmar a ultras como Iglesias, a jóvenes distraídas como la candidata Teresa Rodríguez, y a esta peña de insensatos que se creen con la suficiente autoría moral -o sea, inmoral- para vapulear derechos fundamentales tasados en la Constitución y protegidos por las leyes. De verdad, ¡¿de qué van?!

Sobre Podemos (bueno, contra Podemos), son más interesantes y entretenidas las columnas que escriben en El Mundo Arcadi Espada y Raúl del Pozo.

Espada prosigue su bronca de ayer en la televisión con Luis Alegre. El periodista catalán llama a Alberto Garzón «honrado» y lo contrapone a los «sinvergüenzas» de Podemos.

Estaba en la tele de Ana Rosa el chico prodigio Garzón, de Izquierda Unida, oxímoron, cuando le preguntaron por China y el modelo chino. Se ofendió. Y no sé qué cosas dijo sobre los plutócratas chinos, pero quedó claro que no los apreciaba. Vi cómo alguien le preguntaba entonces por lo que le gustaba, por el país donde viviría acorde con sus ideas. «Ninguno», dijo. Me enterneció. Yo vi ahí la cara del neocomunista ingenuo, pero honrado.

Poco que ver con estos actuales sinvergüenzas para los que su modelo político y ético era Venezuela hasta que empezaron a votarles los analfabetos locales y el cornudismo chic, y en consecuencia y por el qué dirán, decidieron mutarse en patriotas españoles que insultan en el extranjero al presidente del Gobierno español y que defienden el derecho de autodeterminación en Cataluña, so patriotas.

Ni Garzón ni nadie que no sea un sinvergüenza a sueldo tiene un solo país a escoger al margen de los países capitalistas. (…) Yo entiendo bien, en términos biológicos, que en uno u otro momento la vida haya de pasar por el comunismo o por una forma cualquiera de alienación. Pero la imposibilidad de alegar en su propaganda modelos terrenales del dañino platonismo es solo una prueba más y feliz del progreso implacable de la historia.

Lo malo es que el concepto del platonismo tarsladado a Podemos se le escapa al 95% de los lectores de Arcadi.

Con sus columnas hechas con contestador telefónico, Raúl del Pozo

Hay una tentación populista, aún caótica, pero han retrocedido las amenazas; después de las elecciones europeas se presentía un panorama insurreccional de izquierdas que ha amainado. Parecía que se iban a sublevar los puentes, la gente se diluía en mareas, las ciudadaes caminaban; unos meses después, la pasión revolucionaria s eha convertido en delirio demoscópico. Además, los neuvos rojos ya no son reyes de los platós.

«Podemos -comenta una estrella de la mañana- no es nada sin la televisión. El problema es que ahora sólo quieren las cámara; los periodistas les sobramos».

La verdad, hoy los veteranos brillan mucho más que los jóvenes. Otro ejemplo, Ignacio Ruiz Quintano (ABC), que zumba a Rivera y a Iglesias desde el título de su columna: ‘Mozos’. Hace un análisis demoscópico de los electorados de ambos políticos que es para quitarse el sombrero: las suegras jóvenes para el catalán y los estudiantes viejos para el madrileño.

Que dice Maduro, el padrino de nuestros revolucionarios, que, si él se presentara a las votaciones en España, llegaría a La Moncloa, lo que demuestra que conoce el régimen mejor que todos nuestros políticos y tertulianos. Desde luego, no es mal mozo, que es lo que aquí gusta.

Los frescos del barrio son Albert Rivera a la derecha, y a la izquierda, Pablo Iglesias. Lo cursi y lo cani, que a eso redujo la socialdemocracia las dos Españas. Suegras jóvenes y estudiantes viejos. (No sé de ningún obrero que el día de la votación vaya a dejar la radial para echarles una papeleta).De todo el socialismo madrileño, el único que parece traer un claro ideario socialista no pertenece al partido y tampoco le entran ganas de apuntarse. Es normal. Ángel Gabilondo, candidato a la Comunidad de Madrid por el PSOE, es un hombre sobradamente audaz como para saber que un político es un señor con un empleíllo prestado que antes o después la lía.

El «proyecto sugestivo de nación» pasa por que Rivera nos acueste a las suegras e Iglesias nos acueste a los hijos. «Prestación universal por criatura», se llama el Beso de Buenas Noches prometido por Pablemos. «Y que paguen los ricos», lo que convertiría a Amancio Ortega en el Dick Van Patten (el simpático papá en «Con ocho basta») de todos los mocitos de España.

REVERTE MIENTE: LA RELIGIÓN NO ES OBLIGATORIA EN LA ENSEÑANZA

En una de las tribunas recomendables, Maite Pagazaurtundúa (El Mundo) protesta contra el discruso de la asociación defensora de los presos etarras de que son ‘presos políticos’. Lo malo es que este discurso lo aceptan y difunden muchos políticos hoy en alza, como Juan carlos Monedero y Pablo Iglesias.

Nunca se creó una asociación de familiares que abogase por que sus seres queridos condenasen el terror y ayudaran a reparar el daño causado. Al contrario, Gestoras Pro Amnistía fue ilegalizada en 2001, como Askatasuna, en 2002, por ser parte integrante de ETA. Etxerat eludió la ilegalización pero algunos de sus actos han sido prohibidos por «encubrir actos de homenaje a diversos presos de ETA».

Etxerat proclama que en España hay presos políticos. Eso supone la deslegitimación de la democracia e implica que el asesinato de las víctimas fue válido y su vida no significa nada. Esa profunda mentira lo contamina todo, contamina el falso humanitarismo que puede por los presos de ETA que cumplen condena. Y no hay empatía en ellos sino un profundo sarcasmo al decir que están dispuestos a hablar de sufrimiento. Sin condena del terror es un gran timo.

Empecé citando a un falangista y encuentro en El País una columna que por su título podría firmarla cualquier seguidor de José Antonio Primo de Rivera, que en el periódico recién nacido eran abundantes (Pedro Laín Entralgo, Antonio Tovar, Juan Luis Cebrián…). Xavier Vidal-Foch firma ‘Victoria pírrica de los piratas’, y los piratas son los ingleses.

Ya se sabe lo que ocurre en la City, tantas veces castigada por manipular no solo operaciones concretas, sino incluso los baremos sobre las que se realizan, como los tipos de cambio del líbor y el euríbor. El riesgo de manipulación es enorme. Las centrales de contrapartida externas a la eurozona exhiben una exposición diaria superior a 5.000 millones de euros ¡diarios! Y a fe que el pirata actúa como pirata cuando dispone de patente de corso. Lo hizo la principal de estas cámaras, poseída por la Bolsa de Londres, LCH.Clearnet, en un momento álgido de la crisis de la deuda periférica. Españoles, portugueses, italianos e irlandeses tienen buenos motivos para recordar su infausto nombre.

De aquí a gritar «¡Gibraltar, español!», falta poco.

En El País encuento la columna ridícula de la jornada, escrita por Jorge Martínez Reverte, donde mezcla yihadismo y catolicismo, saca a la monja Sor Sonrisa y encima miente.

Sor Sonrisa era lo más parecido a lo que busca nuestro ministro del Interior, Jorge Fernández. Una mujer católica, modernita y de sonrisa invencible. Al ministro de Educación, José Ignacio Wert, también ha de gustarle. Si se lee en el BOE el contenido de la asignatura de religión del próximo año se verá que allí no faltan las sonrisas y la felicidad alcanzadas, eso sí, con la ayuda providencial del Señor vía Iglesia católica.

Los obispos españoles han conseguido ya de este Gobierno lo que más les importaba, la asignatura de religión obligatoria. Al lado de eso, cosas como el aborto son minucias.

A ver si lo entiendes de una vez, Jorge: la religión católica en la enseñanza pública (que es de todos, no sólo de los progres) NO es obligatoria. También se ofrece religión musulmana, cuyo currículo publicó el BOE en diciembre sin que El País chistase.

Y concluye con otra mentira:

Sor Sonrisa se suicidó veinte años después de su éxito de ventas. Resulta que se encontró a sí misma como lesbiana.

Pues no, Jorge, no. Sor Sonrisa dejó los hábitos y se fue a vivir con otra mujer, pero se suicidó, junto con su compañera, por motivos fiscales.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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