OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Griñán no vio pasar a los ladrones por la puerta: ¿encubridor o incompetente?

Losantos sólo admite una crítica del PP a Ciudadanos: la arrogancia de Garicano, propia de quien es un "señorito progre"

Narváez reprocha a Cayetana Álvarez de Toledo que se hiciese la muerta en el PP durante tres años

Lo reconozco. Desde que se conoció la denuncia por violencia de género contra el socialista Juan Fernando López Aguilar, antes de inyectarme nicotina o cafeína, me abalanzo sobre El País esperando leer un editorial y columnas de las feministas de guardia contra semejante machista. Este viernes de Pascua, 10 de abril, vuelvo a quedarme con las ganas.

No sólo ocurre con las feministas de El País, sino, también, con las de la prensa digital. ¿Dónde están las voces de Rosa Montero, Maruja Torres, Ruth Toledano, María Sahuquillo, Almudena Grandes, Rosa María Artal, Leila Guerriero, Nativel Preciado, Julia Navarro…? Calladas.

Aunque María José Navarro (La Razón) acepta el mantra de la ‘violencia de género’ (criticado en su día por la Real Academia Española), censura el comportamiento prepotente del ex ministro de ZP.

Llama la atención, por ejemplo, que López Aguilar se autodenomine «persona honorable e intachable» como si hubiera una clase de seres humanos que a base de repetir ese mantra tengan derecho a priori a estar fuera de toda investigación. También lo es el hecho de que el ex ministro de Justicia (tal y como le dijo ayer a Susanna Griso) crea que sólo sus aportaciones pueden ser tenidas en cuenta y no las expresadas por su ex mujer que, por cierto, ha venido a decir que ella jamás denunciaría al que fue su marido por una cuestión que tiene que ver más con la lealtad que con cualquier otra cosa. «Hubo maltrato, pero no violencia de género».

Y pone en la picota a la inenarrable Beatriz Talegón.

Pero el remate final lo ha venido a añadir la miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE Beatriz Talegón. Saltándose todas las exigencias a las que los demás parecemos obligados ya ha emitido su veredicto y considera el caso poco menos que una conspiración interestelar.

Carlos Herrera (ABC) se anda con mucho cuidado ante la puerta del jardín que han construido el feminismo y lo políticamente correcto. No niega que haya denuncias falsas, pero son muy pocas, se apresura a matizar. Primero, defiende a la ex esposa.

La prudencia invita a no extralimitarse en juicios precipitados. Ni a acusarle de maltratador ni a considerar a su exesposa un arpía vengativa por un divorcio. Desde luego no seré yo el que se meta en ese jardín. Sí es cierto algo: si la exmujer quisiera acabar de raíz con su carrera y su prestigio le bastaría con haber denunciado algún maltrato -ni siquiera golpes- para que López Aguilar hubiese dormido en un calabozo. Y lo hubiese hecho en virtud de la ley que sacó adelante, uno de los proyectos estrella del zapaterismo de tan grato recuerdo. Al eurodiputado canario le hubiese ocurrido lo que a tantos hombres víctimas de una venganza, que tan sólo con el testimonio en comisaría de su pareja pasan unas horas en arresto policial hasta que un abogado consigue ponerles en libertad.

A continuación, acepta el dogma oficial de las pocas denuncias falsas que hay.

Las estadísticas insisten en que las denuncias falsas prácticamente no existen, pero esas estadísticas nunca son aclaradas en método y alcance. Que España sea el único país de su entorno en el que no se dan denuncias falsas llama mucho la atención: que lo que sí pasa en Francia o en Italia no pase en España huele a pucherazo propagandístico. Todo bicho viviente conoce muchos casos vergonzosos de maltrato, pero también algún otro de denuncia falsa. Los primeros son abrumadoramente mayores que los segundos, pero negar la evidencia de que los segundos también existen es absolutamente absurdo.

Entonces, ¿qué hacemos, Carlos?

GARICANO PUEDE HACER QUE LOS VIAJEROS DEL AVE VOTEN A RAJOY

Se me cae el café de la taza al leer a Federico Jiménez Losantos (El Mundo), porque reconoce que el PP tiene razón en una de las críticas que hace a Ciudadanos. ¡Otro columnista que defiende el AVE! El estacazo a Garicano es de los que hacen época.

Si Rajoy manipula vilmente las declaraciones de Garicano sobre el AVE, son la arrogancia keynesiana y la falta de sentido político del asesor de Rivera lo que sirve en bandeja al PP el único argumento serio contra Ciudadanos: que son una especie de socialistas a lo divino, daneses sin Dinamarca o españoles sin idea de la España real. Tal vez por eso Garicano le decía a Rajoy -en inglés- que pactara con Mas.

Criticar el AVE o rescatar el impuesto de sucesiones son frutos típicos de la arrogancia intelectual de quienes dicen que no son colectivistas pero no renuncian a la legitimidad de serlo. Dice Garicano que no es rentable el AVE y cabría discutirlo, pero menos rentable es cuidar a los ancianos y no es discutible como deber moral de la nación. Criticar los aeropuertos vacíos lo apoyarán todos porque nadie los usa, pero el AVE ha mejorado muchísimo la comunicación en España. Calcular a ojo el nivel de renta de sus usuarios es una arrogancia de señorito ‘progre’ que hará a esos usuarios votar a Rajoy.

Pedro Narváez (La Razón) la emprende no sólo con Rosa Díez y con Irene Lozano (que hoy escribe en ElConfidencial.com sobre el acoso sexual en el Ejército), sino, también con Cayetana Álvarez de Toledo.

Rosa Díez, antaño doña Rosita, remedo de uno de los dramas más cursis de Lorca, de cuando Federico se ponía moñas, espanta el olor de cadáver politico con su perfume ordinario. Uno no descubre que está muerto hasta que los gusanos salen por la boca. Ha dejado tantos finados a su paso que cuando halla las iniciales de su ataúd piensa que es la noche de Halloween. Los otros están por todas partes. Hasta Irene Lozano anduvo con un zombie y ya apunta maneras pálidas.

Otra cosa son los zombies o los zumbados del PP. Diez millones de sufragios. Resulta curioso que los críticos populares sean aristócratas, la versión posmoderna de las marquesas de Mingote. He ahí a Esperanza Aguirre. Y su versión «cool» en la rubia barricada de Cayetana Álvarez de Toledo. La diputada se hizo la muerta en los tres años de Legislatura. (…) Cayetana utiliza la languidez del letraherido y de encontrarse con Cary Grant la llamaría cariñosamente «carita de mono» como a Joan Fontaine en «Sospecha» de Hitchcock. Quiso pasar como la heroína del contubernio de los 600 para quedarse en una decimonónica del Zola de «J’accuse». A Rosa y Cayetana les une eso de más política y les separa, como canta Battiato, un océano de silencio.

David Gistau (ABC) también le da un toque a las dos damas de UPYD.

El primer partido antipolítico fue UPyD. Es decir, fue el primero en asociar la condición de político profesional con una naturaleza maligna. Fue el primero en arrogarse una función sanadora que a menudo requería regañar. Para ello, después de diluir las tres décadas largas de servicio de Rosa Díez en la política profesional como si fuera posible la extirpación de historiales, UPyD se transformó en un partido intacto, genesíaco, en el que todo futuro estaba por delante.

De todas las deserciones, fugas y negociaciones clandestinas con Ciudadanos que se están produciendo en UPyD, el caso más revelador acaso sea el de Irene Lozano. La verdugo del oficialismo que ejecutó a Sosa Wagner con un tono displicente y cruel, la que materializó la purga y el escarnio público del eurodiputado, ahora traiciona al oficialismo porque éste huele a muerto y se postula como el nuevo y flamante actor de la regeneración y la pureza. Se suponía que no eran políticos profesionales. Se suponía que estaban todos por encima de las mañas y las conspiraciones de los aparatos.

VALLESPÍN HABLA DE LA CORRUPCIÓN DEL PP, NO DE LA DEL PSOE

La noticia política del día para muchos es la declaración de José Antonio Griñán en el Tribunal Supremo.

Alfonso Merlos (La Razón) no sabe si el socialista fue cómplice o simplemente tonto.

Se podrá probar que Griñán fue cómplice o encubridor o propiciador de un plan maestro para saquear a los más débiles de sus conciudadanos; o quizá sólo que fue un incompetente que vio a cuadrillas enteras de ladrones pasar por la puerta de su consejería sin enterarse. Uno u otro, los hechos son de una gravedad extrema. Retratan y degradan a una forma de gobernar que no ha traído a Andalucía sino ruina, disgustos y miseria (salvo para una pequeña casta).

Antonio Gala cuenta en su billete que se apartó de la Junta de Andalucía cuando la presidía Manuel Chaves, pero no explica por qué.

Mis relaciones con los gobiernos andaluces hace bastante que no existen. La llegada de Chaves me separó de su futuro. La Medalla de Oro de las Bellas Artes, que me impusieron los Reyes en Sevilla, en el Alcázar, puso punto final a mis relaciones íntimas con el Gobierno andaluz. Luego lo agradecí a mi destino. (…) Les deseo a los ex presidentes, ahora juzgados, la mejor suerte, siempre que se les otorgue con justicia: no he colaborado en sus gobiernos, aunque mi amor por Andalucía continuó creciendo mientras mi vida declinaba.

El País ya no da miedo ni respeto, sino risa. El sociólogo progresista Fernando Vallespín habla de la corrupción… del PP. Sí, vale, pero hoy no es ese día, que dijo Aragorn.

La gente ha aprendido mucho en estos duros años de la crisis, es más crítica y no se deja engatusar con facilidad. Por mucho que se empeñen los expertos en comunicación política, hoy hay dos tendencias en nuestra sociedad que no se pueden maquillar. La primera es el sentido impulso hacia la renovación, tanto de caras como de actitudes y programas.

La segunda tendencia es la nueva valoración que se hace de la honestidad, la decencia y la ética pública en general. Con tantos sumarios abiertos por corrupción que penden sobre el PP, ya no son creíbles los intentos por quitarse de en medio y hacer tabula rasa. Para eso hubiera sido necesario haber asumido responsabilidades políticas en su momento, algo a lo que siempre se ha resistido y que ahora le persigue como un fantasma.

El PP va a caer víctima de su indolencia y de su resistencia a tomar nota de las transformaciones que estaban teniendo lugar en la sociedad que gobernaba. Un error político de libro. Y ya se sabe que en política los errores se pagan en votos.

Éstas son las pegas de mandar las columnas dos o tres días antes de que te toque salir… o las de haber tenido un cargazo público gracias al PSOE.

ÁLVARO: DETRÁS DEL TURBANTE ISLAMISTA ESTÁ ‘MADRIT’

La detención de varios sospechosos de terrorismo islámico aparece también en varias columnas.

Toni Bolaño (La Razón) explica la labor de reclutamiento de las comunidades musulmanas que ha hecho Àngel Colom para el catalanismo.

El Secretario de Inmigración de CDC, Ángel Colom, sabía que en el referéndum independentista del Quebec se perdió por unos escasos 50.000 votos. La mayoría de estos correspondían a inmigrantes que habían conseguido la nacionalidad recientemente y dijeron no a la independencia. Por eso, el nacionalismo se centró en los más de 100.000 musulmanes con derecho a voto -de un total de casi medio millón-, sobre todo, en la comunidad marroquí, la más numerosa. «No se puede construir un estado catalán sin la participación de los catalano-marroquíes», decía Colom en las mezquitas con un objetivo: evitar la ruina del plan independentista por culpa del voto inmigrante.

El nacionalismo catalán siempre ha negado que favoreciera la inmigración musulmana antes que la latina. Sin embargo, los datos demuestran lo contrario: la mayor concentración de musulmanes en España se encuentra en Cataluña. (…) En los años 2003 y 2004, animaba a los jóvenes marroquíes a aprender catalán en los centros subvencionados por el gobierno catalán y a emigrar a Cataluña porque «en Cataluña sí que había futuro».

Sin embargo, en el periódico del conde de Godó, Francesc-Marc Álvaro no se atreve a defender a Àngel Colom, pero deja claro que para él lo peor es que detrás del turbante aparece ‘Madrit’.

La República Islámica de Catalunya da más miedo que la República Catalana sin adjetivos, deben pensar algunos brillantes estrategas de Madrid. El esquema de estas declaraciones tan peculiares pretende insistir en una idea -perversa y malintencionada- que la misma existencia del cuerpo de Mossos d’Esquadra como policía integral y eficiente desmiente con los hechos: una Catalunya fuera del Estado español sería un peligro enorme para la seguridad europea y mundial, porque los terroristas islamistas, los narcotraficantes y las mafias de todo tipo camparían libremente entre nosotros dado que el Estado catalán sería poco menos que un Estado fallido, expulsado -como decía otro ministro- al espacio sideral por los siglos de los siglos.

¿No hay nada mejor en el manual de batalla del unionismo oficial? Faltan todavía muchos días para el 27-S y el argumentario de guerra mejorará. Pero las ideas parece que se agotan: primero era ETA, ahora es el yihadismo. El próximo episodio, serán los extraterrestres.

También en La Vanguardia, Florencio Domínguez se centra en los conversos.

Los planes del yihadismo para atentar en Barcelona no son nuevos: en enero del 2008 la Guardia Civil detuvo a 14 pakistaníes que estaban a punto de realizar un ataque suicida en el metro de la capital catalana.

Más llamativa resulta la presencia de seis conversos -cinco de nacionalidad española y uno de Paraguay- entre los once presuntos yihadistas capturados por los Mossos. Es un porcentaje extremadamente alto de un tipo de perfil que hasta ahora tenía poca representación entre las filas de los sospechosos de yihadismo detenidos en España. Esa aparición numerosa de conversos es un paso más en el proceso de españolización del yihadismo.

Lo mismo hace Hermann Tertsch en ABC.

Una región española, Cataluña, ya está catalogada como zona de alto riesgo para las fuerzas que combaten al Estado Islámico y sus células que surgen por todo el planeta. No vamos a hablar aquí de lo mucho que han facilitado las autoridades nacionalistas catalanas la creación de unas comunidades musulmanas con focos especialmente agresivos.

A nadie debe extrañar que muchos jóvenes de origen musulmán busquen consuelo y sentido en la religión en un entorno volcado en el seguimiento de Belén Esteban. Y hay cierta lógica en que ese atractivo de las convicciones fuertes, el sacrificio y la entrega también atraiga a españoles que no tienen un origen musulmán. En este sentido, como todos los demás enemigos de la sociedad abierta, el yihadismo se aprovecha de nuestras debilidades y de la inanidad de los mensajes que dominan la vida cotidiana en los países europeos desarrollados.

Y nos prepara para posibles atentados.

Por muy bien que actúe nuestra policía española, que lo hace, solo puede combatir a aquellos que, como nuestro peluquero barbudo, ya han dado el salto a la acción. No siempre tendremos la suerte de poder evitar sus acciones. Para hacer frente al fenómeno global, que incluiría la acción solidaria y movilizada por los perseguidos por el yihadismo y en especial los cristianos, nuestra sociedad necesita conciencia del peligro, la percepción del riesgo y la voluntad de autodefensa. Requieren lo contrario a esa corrección política fuente de infantilismo y cretinismo político. Es decir, valor y verdades.

MILLÁS MIENTE AL AFIRMAR QUE ESPAÑA FUE A LA GUERRA DE IRAK

Jaime González reaparece en ABC después de una ausencia de varios días con una crítica al lema electoral del PP.

Como lema electoral, ese «Trabajar. Hacer. Crecer» es el retrato de un partido que ha gastado todas sus energías en luchar contra los elementos, sin reparar en que hay un elemento esencial que no aparece en ningún indicador macroeconómico: emoción, que no es un concepto huero, sino el mejor complemento de la razón y el método. Sin fascinación, la política es una pura meditación metafísica. «Trabajar. Hacer. Crecer.» ¿Y qué?

¡Juanjo Millás, deja de abusar! El escritor vuelve a llevarse el premio a la columna ridícula del día al acusar al PP de haber llevado a España a la guerra de Irak, cuando las tropas llegaron después de que ésta hubiera acabado.

Me acordé de ello cuando el PP se aplaudió a sí mismo con furia en el Congreso, tras haber votado un sí demente a la participación de España en la guerra de Irak, que tantos muertos civiles y mutilados inocentes habría de producir en esa zona que hoy está hecha unos zorros.

Deja de mentir, Juanjo, que es muy feo… y escribe sobre el supuesto maltratador López Aguilar.

Otro que en el periódico progresista-qatarí mira al tendido es David Trueba: no ya sobre López Aguilar ni sobre Griñán; escribe sobre Snowden.

Ciudadanocuatro es el nombre que se dio a sí mismo Edward Snowden para dirigir mensajes encriptados a la documentalista Laura Poitras y es el título de la película recién estrenada que retrata el origen del escándalo del espionaje indiscriminado norteamericano. Pero es un nombre que quiere explicar la actitud indignada de un ciudadano anónimo ante lo que considera excesos de los servicios secretos en una democracia.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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