El director del AS no se para en barras con el técnico del Real Madrid

Alfredo Relaño le hace un siete a Rafa Benítez

"Se mereció el rosco de Gijón por ese banquillo amarrete"

Alfredo Relaño le hace un siete a Rafa Benítez
Alfredo Relaño. PD.

Comenzó la Liga BBVA y las tribunas de opinión prometen darle cera de la buena al entrenador del Real Madrid, Rafael Benítez. Este 25 de agosto de 2015, el director del AS, Alfredo Relaño, se ceba con el técnico blanco al que considera un miedoso al llevar a tanto defensa en su primera convocatoria y contra un recién ascendido como el Sporting de Gijón –El banquillo amarrategui de Benítez-.

Arranca asegurando:

Viendo el banquillo del Madrid en Gijón, uno podía encontrar un portero suplente, como es menester, tres defensas (Carvajal, Pepe y Nacho), un medio de contención (Casemiro), un medio de construcción (el flamante Kovacic) y un media punta (James). Este último era lo más parecido a un delantero para mejorar el esfuerzo atacante. Cuatro defensas tenían tres suplentes, los dos medios salían a suplente por barba, para cuatro atacantes sólo había un reemplazo, James. Benzema está lesionado, vale. Pero Cheryshev quedó descartado en Madrid y Lucas Vázquez vio el partido desde la grada.

Además cree que su discurso no es sincero del todo:

Dijera luego lo que dijera Benítez, que fue económico con la verdad, ese banquillo reflejaba que le preocupó más una portería que la otra. Y, dicho sea con ánimo de hacer una caricatura oportuna, choca que un equipo que sólo ha encajado tres goles en nueve partidos pero que se ha quedado en cinco de ellos sin marcar esté enredado en traer a otro portero, De Gea, cuando no hay nada contra Keylor ni Casilla, y no a un goleador. Benítez negó disciplinadamente que lo esté pidiendo. Dice que confía en que Benzema alcance la cifra de 25 goles, poco heroica si hablamos del ‘9′ del Madrid.

Y apunta que se merece el rosco de Gijón por amarrategui:

En fin, que Benítez salió en Gijón con toda su fe puesta en el gol de Cristiano, que esta vez no llegó. Porque no le pitaron un penalti, porque Cuéllar le hizo una parada buena en el primer tiempo y otra imponente en el segundo y porque se le escapó un cabezazo claro a gran pase de James, sufrido suplente, ya me dirán por qué. El caso es que todo el ataque del Madrid fue primero Cristiano, luego Cristiano y después Cristiano. Su gol fue lo que le falló a Benítez para justificar su quilombo, por eso se comió otro rosco en el marcador propio. Y creo que lo mereció, por ese banquillo amarrete que le delataba.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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