UN VISTAZO RÁPIDO A LA PRENSA

Anson vuelve a babear con Rita Maestre: «Es una política de primer orden»

Vuelve a dedicarle un infumable artículo en El Mundo tras elogiarla diciendo que era "sencilla e inteligente, culta y solidaria"

En El Mundo siguen en vilo por Trump y avisan sobre los populismos en su editorial

Luis María Anson tiene fama de poseer una debilidad irrefrenable con las mujeres jóvenes y guapas. Y el veterano columnista de El Mundo se deja llevar cada vez que queda hechizado por una, dando igual el partido en el que milite. Con Rita Maestre tiene un amor platónico que arrastra desde febrero de 2016 cuando la colmó de elogio augurándole un «una larga vida política llena de éxitos».

Pese a no conocerla, Anson afirma que «estamos, sin duda, ante una política de primer orden, una mujer muy inteligente, con las ideas claras y una notable capacidad oratoria para exponerlas en público.

Sobre el asalto a la capilla, dice que eso es agua pasada porque ella «ha sabido pedir disculpas, ha aprendido que de sabios es rectificar, se ha reafirmado en sus ideas con firmeza y flexibilidad».

«Tiende a comprender, no a juzgar. Parece lógico que sus rivales políticos de fuera de Podemos, y también de dentro, le nieguen el pan y la sal», la arropa el columnista de El Mundo.

Y explica por qué la defiende con tanto ardor:

Se preguntará el lector por qué escribo hoy este artículo. Pues porque un tal Espinar ha derrotado en Madrid a Rita Maestre en una elección interna del partido que rige Pablo Iglesias. La verdad es que el negociete del que se acusa a Espinar me parece bastante más grave que el error adolescente cometido en su día por su rival. No quiero entrar en las razones o sinrazones del voto podemita. Está claro que yo hubiera votado a Rita Maestre si no fuera porque estoy en las antípodas ideológicas de Podemos, aunque me agrade la atención que el partido dedica a las manifestaciones culturales. Claro que Rita Maestre no ha sido derrotada por Espinar sino por Pablo Iglesias, que es político de voraz inteligencia y altas cualidades para la comunicación.

Hermann Tertsch sigue saboreando en ABC la victoria de Trump sentenciando de muerte a la UE: «Ahora es cuando la UE, convertida en la consumación de la idea socialdemócrata de la redistribución despótica amable, parece irrevocablemente condenada a muerte por desafección».

«La caída del andamiaje de hipocresía, doble lenguaje y vara de medir de Hillary Clinton y Barack Obama abre las posibilidades. El pánico cunde entre quienes se saben incapaces de hacer las reformas para el nuevo proyecto que necesariamente habrá de ser distinto. Pero no peor, ni menos libre. Sino basado en la racionalidad, la libertad y la verdad esos tres pilares que el viejo proyecto, ahíto de ideología e intereses creados, ha olvidado».

En la página anterior, un representante de la derechita cool, David Gistau, escribe una extraña columna en la que no queda claro hacia dónde dispara tras analizar la victoria de Trump: «Lo que surgió después fue una gran desinhibición de personas que llevaban años agazapadas en la clandestinidad de la corrección política, aplastadas por los dogmas socialdemócratas, con miedo a expresar lo que de verdad pensaban de ciertas cosas y de ciertas personas. Con miedo a pasar por «fachas»».

Jaime González escribe con su vena poética sobre el PSC: «El asunto es complicado: el PSC ha sido abducido en parte por el nacionalismo, no porque defienda sus razones y objetivos, sino porque comparte esa cuestión sentimental que los defensores de la independencia han instrumentalizado a conveniencia para llevar el asunto fuera de las reglas del Estado de Derecho. Los mantras afectivos del soberanismo, esos que les permiten componer su victimario, han tocado la fibra del PSC, preso de ese virus adolescente que te agarra el corazón y no te suelta».

En El Mundo siguen en vilo por Trump y avisan sobre los populismos en su editorial: «El triunfo de Trump tendrá un efecto rebote en Europa para estos partidos. No extraña que el primer líder europeo que haya acudido a verse con el presidente electo de EEUU haya sido el dirigente del eurófobo Ukip, el británico Farage. Les unen la demagogia y peligrosas ideas, como la que Trump tiene sobre el cambio climático: «Un cuento chino». Ya ha pedido a su equipo que busque el modo de desligarse del Acuerdo de París para combatirlo. Una declaración de intenciones inquietante».

Oh, el cambio climático… El diario del nostálgico Pedro García Cuartango continúa por la misma línea apocalíptica que tanto le gustaba a Pedrojota Ramírez. «El reto de Bruselas es convencer y demostrar que echarse en brazos del populismo en realidad supone caer al precipicio». Que se lo digan a su reportera Lucía Méndez, que hasta ayer se abrazaba a Podemos.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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